<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799</id><updated>2012-01-25T20:10:09.281-08:00</updated><category term='Autopromoción'/><category term='Traducción'/><category term='Cuadernos viejos'/><category term='Crítica'/><category term='Narrativa'/><category term='Filosofía'/><category term='Mario Vargas Llosa'/><category term='Reseña'/><category term='Teatro'/><category term='Poemas'/><category term='Creación'/><category term='Novedad'/><category term='Corrección'/><category term='Poesía'/><category term='Ensayo'/><category term='Cuento'/><category term='Política'/><category term='Ensayo. Mario Vargas Llosa'/><category term='Novela por entregas'/><category term='Historia'/><category term='Ensayo literario'/><category term='Cine'/><title type='text'>Hombres de agua (Máquina de escribir)</title><subtitle type='html'>"Máquina de escribir" de Héctor Iván González. Publicación semanal de Crítica, creación y reseñas.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>68</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-2360683396002947007</id><published>2011-09-27T20:45:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T20:47:51.444-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política'/><title type='text'>Entrevista a Andrés Manuel López Obrador en el programa Entre 3.</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=RrStNozOut8"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=RrStNozOut8&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-2360683396002947007?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/2360683396002947007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=2360683396002947007' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2360683396002947007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2360683396002947007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2011/09/entrevista-andres-manuel-lopez-obrador.html' title='Entrevista a Andrés Manuel López Obrador en el programa Entre 3.'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5014802518201524180</id><published>2011-09-05T17:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-05T17:59:38.786-07:00</updated><title type='text'>Sobre “Cartas ajenas” de Geney Beltrán Félix, ed. B.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BveAuW7WYlo/TmVvlPe7VVI/AAAAAAAAAkc/efSr4i9Vf_I/s1600/CartasajenasGeney.jpeg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 182px; height: 277px; " src="http://3.bp.blogspot.com/-BveAuW7WYlo/TmVvlPe7VVI/AAAAAAAAAkc/efSr4i9Vf_I/s320/CartasajenasGeney.jpeg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5649043993208247634" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 24px; font-size:130%;" &gt;Me había propuesto escribir estas líneas hacía un par de semanas cuando leí &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cartas ajenas&lt;/i&gt;, sin embargo, la intrusión de mi madre en mi biblioteca, me impidió regresar a algunos fragmentos, revisar ciertas líneas y releer como se necesita para poder escribir algo coherente. Ahora que lo tengo en mi escritorio –después de que me lo han devuelto habiéndolo leído de cabo a rabo– y que he podido pensar un buen rato, lo primero que se me podría ocurrir es la pregunta acerca de ¿qué sentido puede tener escribir una novela sobre cartas, precisamente en este tiempo de correos electrónicos y redes sociales, estas herramientas que hacen de la comunicación un asunto acelerado y trepidante? También me puse a reflexionar sobre qué tipo de personalidad es la de Marioralio, un personaje de nombre inusitado, pero que puede resultarnos un tanto familiar. Y, antes de responder a mi primera pregunta, veo en el diario “El País” que la editorial francesa Grasset está a punto de sacar al mercado las &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Lettres à Hélène&lt;/i&gt; [Ryttman](“Cartas a Helena”), del filósofo francés Louis Althusser. Como se sabe, uno de los maestros del materialismo histórico, quien, presa de un arranque que lo encegueció, mató a su compañera Hélène Ryttman para poco tiempo después entregarse a la policía. La noticia fue muy sonada por aquel entonces e incluso dio carne a los fariseos que nunca tuvieron argumentos contra sus ideas para vilipendiar contra la enorme personalidad de Althusser. Por otro lado, me encuentro que, no hace mucho, nuestro FCE publicó la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Correspondencia (1951-1970)&lt;/i&gt; de Paul Celan con Gisèle Celan-Lestrange. Ambas correspondencias, compuestas de los secretos, complicidades, confesiones, muestras de afecto, proyectos a realizar entre estas parejas, fueron el preámbulo a sendas tragedias, aquella de Althusser y el suicidio de Paul Antsche, llamado Celan. Lo cual me orilla a replantearme la pregunta, pero de una forma más amplia: ¿Por qué en el siglo de los correos electrónicos y las redes sociales siguen interesando las correspondencias ajenas? Ahora sale la palabra correspondencia con su peso semántico que marca una ‘relación’ o una ‘comunicación realmente existente’. Este es el punto de partida, a mi modo de ver, para leer &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Cartas ajenas&lt;/i&gt;, obra que tiene lugar a partir de una transgresión a una correspondencia ajena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Su protagonista es uno más de los cientos de miles de burócratas que sobrevive gracias al Estado; ese tipo de personas que siempre es vilipendiada por los tecnócratas, o por aquellos que se sienten empresarios en potencia, los que arengan con la competitividad y la optimización de recursos que, según ellos, tendrían que destinarse a la eficiencia, y no a la manutención de la escoria burocrática. En un inicio había concebido a Marioralio como el Agrimensor de Kafka o como un heterónimo de Pessoa, sin embargo estos tenían la certeza de que el Leviatán no tendría prisa en deshacerse de ellos. Todo lo contrario de Marioralio pues, en pocas palabras, él es un ser enquistado en los circuitos del neoliberalismo, un ser destinado a desaparecer. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Sin embargo, en medio de la monotonía de las oficina de correos, Marioralio intenta un acto de transgresión que va a cambiar su vida, ¿para bien o para mal?, es una cuestión que no nos toca abordar; el hecho es que su curiosidad lo hace entrar en un mundo de enredos, lo hace partícipe de un campo donde lo resbaloso de la realidad lo va impregnando con sentimientos desagradables y, lo peor de todo, con la constatación fehaciente de que los personajes con los que se va encontrando en esa dinámica están igual o más vacíos que él, igual o más solos que él y que son igual o más miserables que él mismo. Cuando veía los rasgos del personaje, me venía a la mente el Meursault de Camus, aquel tipo que le daba igual casarse o no, tener un ascenso o no, asesinar o no. Sin embargo, en Marioralio encontré más soledad y más mezquindad en torno suyo que en las páginas de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;L’étranger&lt;/i&gt; (1942), porque a diferencia del argelino, el personaje mexicano (?) no tenía señales de que afuera de su solitaria intimidad hubiera signos de ternura, de fraternidad o de amor. La voz narrativa de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cartas ajenas&lt;/i&gt; impregna las páginas de una sensación asoladora, concibe un mundo sin esperanza y mete al lector jaloneándolo del cuello de la camisa a este espacio donde nada florece. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Más allá de esto, de su personaje tan aislado y su acto de transgresión, está la trama. Una trama que por momentos se codea más con el cine de Hitchcock que con la exangüe corpulencia de las novelas contemporáneas. Atisbos de “La ventana indiscreta”, de “Vértigo” o incluso de “Trama macabra” surgen a medida de que avanzan las páginas. Lo cual me permite pensar que el tiempo en que se escribió la obra fue antecedido por otro tanto de reflexión, premeditación, alevosía y ventaja, de la misma manera que las historias que valen la pena ser contadas son planeadas. No dudaría que detrás de esta novela existieran previamente algún tipo de mapas, entrevistas con gente del gremio, esquemas, fichas de los personajes, notas y anotaciones a manera de bocetos de los diálogos, que terminarían redundando en un ritmo narrativo que inflige al lector el sentimiento de experimentar lo ominoso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Sobre el estilo, me permitiré un analogía con el estilo del pugilato. Después de haber leído &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Habla de lo que sabes &lt;/i&gt;(Jus 2009), libro de relatos del mismo autor, puedo decir que la pluma de este libro ha ganado piernas: es más ágil y más certera. De momentos, se percibía que en los relatos anteriores, el estilo se quedaba en las cuerdas, jugaba un tanto con su suerte y se dejaba alcanzar por lo ralentizado del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;bending&lt;/i&gt; (flexionar). En cambio en esta novela el narrador da pasos certeros, cuida las metáforas al punto que se percibe una experiencia con la escritura que sólo la da el propio trabajo frente al espejo en el gimnasio o al teclado y la pantalla. Es difícil escapar de este libro, incluso su ritmo exige un atención particular, no es una lectura para realizar mientras uno come o escucha música, porque su modulación es aquella de quien nos dice un secreto al oído. Así de exigente es la obra de la que hablamos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Cabe hacer una breve digresión, no para escapar, sino para profundizar en el asunto del estilo. Pues por una extraña razón, se ha abundado en el error de pensar que no hay mejor halago para definir un estilo narrativo que llamarlo ‘prosa poética’, como si en el entendido de que, al ser superior el verso a la prosa, o más difícil de escribir (como dicta el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Diccionario de lugares comunes&lt;/i&gt; de Flaubert), ésta última –mediante un esfuerzo denodado– alcanzara a rozar la cúspide del Monte Parnaso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;Efectivamente, en gran medida, y de esto ha tratado Reyes en su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Deslinde&lt;/i&gt;, lo poético siempre es algo que no llega a ser poema, que se queda en una especie de aproximación, impregnamiento que hace referencia o que sugiere, pero que por nada del mundo es el poema. Pero que –seamos claros– el estilo narrativo no necesita reflejar en su composición los logros de la poesía, y que, al contrario, al traerlos a cuento desdora el arte narrativo más que bruñirlo. Sin embargo, en esta obra no debemos cometer tal gazapo, la prosa que teje la obra no es poética (¡gracias a Dios!), es simplemente exacta. Con una exactitud que se permite arrojos como el de trastocar toda lógica precedente y, por algunos capítulos, cambiar el ritmo: algo así como si después de estar escuchando un vals de Strauss empezaran a entrar los acordes de una melodía de redova o un corrido, para regresar después a la cadencia austríaca. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:130%;"&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;Cartas ajenas&lt;/i&gt; es atractiva y arriesgada, incluso, puede ser demasiado arriesgada para ciertos lectores, aquéllos que buscan algo que Daniel Sada llama, la “escritura mema”, porque Geney se va por el nocaut y juega en el último tramo de la novela con sus propias reglas –escribo ‘juega’ en tanto que trampea, engaña y busca concesiones– cuyo resultado es la deliberada descomposición de la realidad. Es decir, a medida que su personaje va tocando el fondo de la experiencia, y a la vez de un estado mental, el lector puede presentir una suerte de desquiciamiento, una corrosión del lenguaje que se amalgama con la oxidación de la trama. Hay en las últimas páginas una descomposición o desvirtuación que se percibe en algunos momentos. Pensaría un poco en logros del Sabato más osado, de un Onetti rodeado de jeringas de mezcalina o de un Dostoievsky desdoblándose y percibiendo el divorcio entre su versión de la realidad y la realidad misma, tal y como debieron&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;sentir Althusser al aflojar la corbata que le arrancó el aliento a Hélène o el restallar del cuerpo de Celan al sentir la brevísima resistencia de las aguas del Sena. Y se me ocurre que la intromisión de Marioralio en las correspondencias ajenas es debido al mismo móvil que mueve al lector contemporáneo a adquirir y leer los epistolarios de sus autores, la cual radica en una profunda soledad y a la terrible acedia que contiene la vida, lo cual se respira en las páginas de esta primera novela de Geney Beltrán Félix. Por lo que solamente diría, como en los depósitos radiactivos: &lt;i&gt;Cartas ajenas&lt;/i&gt; es material inflamable: manéjese cuidadosamente.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5014802518201524180?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5014802518201524180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5014802518201524180' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5014802518201524180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5014802518201524180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2011/09/sobre-cartas-ajenas-de-geney-beltran.html' title='Sobre “Cartas ajenas” de Geney Beltrán Félix, ed. B.'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-BveAuW7WYlo/TmVvlPe7VVI/AAAAAAAAAkc/efSr4i9Vf_I/s72-c/CartasajenasGeney.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3089161395430244815</id><published>2011-05-10T19:02:00.000-07:00</published><updated>2011-05-19T23:31:20.921-07:00</updated><title type='text'>¡Necesito un trago!</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ChS8y7Shzu8/TcnvaZtRe8I/AAAAAAAAAkQ/EN30EAXxYc8/s1600/SergioGalindo.jpeg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 268px; height: 188px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ChS8y7Shzu8/TcnvaZtRe8I/AAAAAAAAAkQ/EN30EAXxYc8/s320/SergioGalindo.jpeg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5605274448095706050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: justify;line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Escrita a la manera de un montaje cinematográfico o un rompecabezas, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La Comparsa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (1969) de Sergio Galindo (1926-1993) es un intento por narrar el ambiente en torno al carnaval de Xalapa en 1959. Habitada por decenas de personajes con múltiples situaciones, la obra pretendía ponerse al día con la narrativa de vanguardia. Emulando obras como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Manhattan Transfer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; de John Dos Passos, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Le Sursis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; de Jean-Paul Sartre o &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="FR"  style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La vie mode d’emploi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; de Georges Perec, Galindo se proponía narrar varias historias que sucedieran simultáneamente. A veces con una escena, un diálogo o con una sola frase, la novela se va conformando ante nuestros ojos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Las primeras páginas dan la impresión de que la historia mantendrá la tensión, el alcohol y sus efectos estarán presentes, un accidente comprometedor acaba de suceder. Desde la disposición textual, el lector siente que algo pasará, se crean expectativas de que el carnaval será algo inusitado; sin embargo, su inicio promete lo que la obra no cumple. En un momento dado, describe la embriaguez: “Limpio, muy azul el cielo la envolvía, casi artificialmente, casi un juguete toda ella. Se quedó parado allí, en la esquina principal, meciéndose. Frente a él el Banco Nacional de México sufría un temblor oscilatorio.” Lo cual nos recuerda a Malcolm Lowry y su embriagador efecto narrativo: “Pero, repentinamente, la calle Nicaragua se alzó para encontrarlo. El cónsul yacía boca abajo en la calle desierta”. Sin embargo, esto no se trata de una prosopopeya, es algo diferente, es el ebrio que, desde la experimentación de los efluvios etílicos, extiende y proyecta sus sensaciones al entorno. La conciencia alterada trabaja y registra un porcentaje distorsionado de lo que sucede, percibe los fenómenos pero no los sabe transmitir o canalizar. Desafortunadamente, Galindo no continúa con el proyecto y vuelve la obra una romería que no llega a nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;De la misma manera que sucede con varios autores de la generación de Medio Siglo, para Galindo es importante subrayar el contraste entre los diferentes sectores de la sociedad, los creyentes fervorosos y la gente que empieza a secularizarse en Xalapa, la alta sociedad y sus hipocresías y la juventud desmelenada; en función de esto, se dedica a mostrar las discrepancias, la manera en que unos se aferran a sus prejuicios religiosos y cómo los otros se van modernizando deshaciéndose de atavismos: Clementina y Borrito, la beata y el homosexual son muestra de ello. Sin embargo, no cala profundamente, Galindo es tan correcto que hasta su pecado es casto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por otro lado, es un tanto cuanto exasperante la frivolidad de sus personajes: cursis, elementales, pero sobre todo, carentes de todo trasfondo. El narrador no les tiene piedad, y ¿qué sentido tiene seguir personajes que no son entrañables ni para el propio autor? Como en una película de Angélica María y César Costa, al final de la novela sólo aparece una caravana de bobos hablando y riendo de cualquier cosa; pero no unos bobos divertidos… porque para eso hay que ingeniárselas. Obvio: que los personajes sean sosos no es lo que molesta, sino que el narrador no sea hábil. Desde Flaubert hablar de gente simple es algo más que poner diálogos sin sentido; no en vano alguna vez escribió Onetti: “Qué fuerza de realidad tienen los pensamientos de la gente que piensa poco y, sobre todo, que no divaga. A veces dicen ‘Buenos días’ pero de forma tan inteligente”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Dentro de estos descuidos, está el urdir de la trama. Al empezar a dejar incógnitas, datos ocultos que el lector se dará la tarea de intuir, dilucidar o, por lo menos, sospechar, Galindo crea expectativas. Sin embargo, los dos o tres enigmas que plantea a lo largo de la historia son descubiertos a las primeras de cambio, sin ninguna sutileza o tratamiento. Tal cual, repentinamente, las intrigas son resueltas de la peor manera: la más fácil. El colmo de la falta de astucia literaria aparece cuando uno de los personajes, Alicia, cree que su novio pasó la noche con una chica recién llegada del &lt;/span&gt;&lt;span style="font-variant:small-caps"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;df&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, lo cual hubiera sido interesante para la trama, pero Galindo hace que otro personaje la saque de dudas sin motivo alguno: “–Nadie me dijo nada, lo supongo solamente. Y si lo dije fue para que Alicia no se suelte a llorar, ¡no me gustan las viejas lloronas!…” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;A diferencia de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La Comparsa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, donde Galindo narraba una cantidad ingente de personajes y situaciones, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Declive&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (1989) se limita a tratar una sola historia. A pesar de que entran y salen personajes, la trama se contiene con dos fronteras dramáticas: la situación alcohólica que se agrava del personaje y su vida cotidiana donde hay pequeños síntomas de esta degeneración. Aumentada por una dipsomanía que se apuntala en una personalidad irresponsable, la crisis se sospecha desde las primeras páginas. Los síndromes, lagunas mentales y desvaríos frente a los amigos se vuelven un factor que provoca inquietud. Evidentemente, con esta focalización la historia sale ganando. A pesar de que es muy lenta, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Declive&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; mejora hasta el final, al contrario de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La Comparsa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. Al desembarazarse de toda la hojarasca de personajes, la historia evoluciona hacia el interior y no como un simple fuego de artificio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;En &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Declive&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; la dipsomanía es el tema central, sólo que lo es en tanto que un mal pernicioso, sin ser abordada la cuestión en su verdadera complejidad. Igual que Dos Passos, Lowry, Hemingway, a Galindo le inquieta la bebida y busca representar esta desazón en la literatura. No obstante, su protagonista, Juan, es puesto en malas condiciones de buenas a primeras, y nunca se nos muestra en esos estados que son tan agradables para el bebedor; por lo cual Galindo está más cerca de un Zola que moraliza al bebedor que de un Lowry que lo atiza para seguir tomando y buscar un paraíso perdido, esa unidad irrecuperable, que, aunque no sea verdad, simula ser un acrecentamiento de la conciencia. Debido a una situación de adolescente, Juan no puede dejar la bebida, así que va dando tumbos sin poner nunca en riesgo su integridad física, su familia o su estabilidad económica. Es el copropietario de una agencia de viajes que administra su hermano; además tiene un sirviente al que se le dedican decenas de páginas para demostrar cuán feliz puede ser la servidumbre mientras sea honrada y agradecida con los patrones. Sin embargo, ni la causa de los problemas, ni sus consecuencias alteran el pulso del lector de a pie; uno sabe que no va pasar nada. Plagada de detalles innecesarios, con personajes que no trascienden, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Declive&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; quiere ser una novela inquietante hasta en sus ilustraciones. Y si hablé de la castidad del narrador, ahora puedo hablar de la del protagonista: Juan abandona a su esposa durante unas semanas para irse con su exnovia a refugiarse de unos tipos, no pasa nada entre ellos y finalmente vuelve al hogar puro como la nieve; lo cual es lamentable en términos narrativos.    &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;A Galindo lo caracteriza una gran ambición como novelista. A ojos vista, sus proyectos intentan emular a los grandes escritores de la primera mitad del siglo XX. Dos Passos, Lowry, Faulkner son modelos para él, trata de seguirlos, incorporarlos a su quehacer, ser uno de ellos. Esto hay que reconocerlo. Sin embargo no basta la ambición para escribir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Quizá, al ver su trabajo, uno pueda sacar en claro que no es suficiente dialogar con la mejor literatura o importar técnicas o recursos si no hay detrás un trabajo con el idioma. En el caso de Galindo se percibe la intención por encima de los resultados. Su literatura no es sólida ni siquiera desde el lenguaje. Su capacidad de narrar hechos logra cierta estabilidad pero sus metáforas son débiles, ingenuas o desatinadas. Y para un narrador esto no es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;pecata&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;minuta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, pues como diría Mailer: “La metáfora revela la verdadera captación de la vida en un escritor. A tal punto que si no tiene metáforas, aún no ha vivido mucho”. Por último, lo peor de todo, lo que no se le perdona, es que al hablar del whisky, no haga gritar a nadie: ¡Necesito un trago! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Sergio Galindo, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;LA COMPARSA&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. Prólogo José Luis Martínez Morales, México, Universidad Veracruzana. 2009. Pp. 146.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;–, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;DECLIVE&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. Prólogo Vicente Francisco Torres, México, Universidad Veracruzana, 2009. Pp. 226.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3089161395430244815?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3089161395430244815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3089161395430244815' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3089161395430244815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3089161395430244815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2011/05/necesito-un-trago.html' title='¡Necesito un trago!'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ChS8y7Shzu8/TcnvaZtRe8I/AAAAAAAAAkQ/EN30EAXxYc8/s72-c/SergioGalindo.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-7219035955490411834</id><published>2010-12-25T00:50:00.000-08:00</published><updated>2010-12-25T00:54:45.529-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Las lecturas de 2010</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TRWxHhEM5AI/AAAAAAAAAkA/zq_-IukWoxk/s1600/ese-modo-que-colma.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 204px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TRWxHhEM5AI/AAAAAAAAAkA/zq_-IukWoxk/s320/ese-modo-que-colma.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554540458124567554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por las extrañas fuerzas del destino, este año estuvo lleno de muchas lecturas ancilares; que si para escribir un trabajo sobre Chrétien de Troyes, que si para hablar del simplismo y falso ingenio de Voltaire, o para discutir si hubo poetas franceses en el siglo XVIII, o para escudriñar el genio de Rousseau, etc. Sin embargo, en los momentos que me pude escapar a los deberes de la academia, incursioné en dos o tres libros que valieron mucho la pena. El primero que tengo que mencionar es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Steiner en The New Yorker&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, una compilación muy bien meditada donde se incluyen textos sobre Salvatore Satta, George Orwell, Samuel Beckett o Franza Kafka, entre otros autores y temas. Pensado como un dechado de todo el ejercicio que ha logrado el autor de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Después de Babel&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, el compilador, Robert Boyers, se dio a la tarea de mostrar los alcances críticos de este imprescindible hombre de letras, su visión panorámica y justeza en las exégesis. Otro aspecto relevante de esta obra es que funge como una piedra de toque que marca definitivamente los temas tratados, dotándolos de una complejidad o una profundidad a veces inesperada, como en el caso de Satta y su “obra maestra”, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;El día del juicio&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. Por otro lado, es un libro que sienta referencias notables al fotografiar la capacidad de Steiner como crítico, la cual se ampara en una erudición indiscutible. En uno de sus comentarios, sugiere que había leído tan solo seis o cinco libros del autor del que trata su nota, cosa que dudo sinceramente que hagan varios críticos para esbozar un juicio sobre  cualquier autor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;En segundo lugar, hay otro libro que creo que merece aun más atención de la que ha tenido hasta el momento. Se trata de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Ese modo que colma&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (Anagrama), de Daniel Sada, libro de cuentos que incluye una serie de once muestras de cómo resolver las viejas consignas de este canon narrativo con algo más que pericia. De todo el libro, me llamó la atención especialmente “Atrás quedó lo disperso”, el cual está concebido como una respuesta a una de las &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Seis propuestas para el próximo milenio&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; de Italo Calvino. La propuesta de marras sugiere que la literatura ofrezca un espacio a la multiplicidad, tal y como lo hace Carlo Emilio Gadda en su célebre (?) &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;El zafarrancho aquél de vía Merulana&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, al cual Calvino tilda de icono del relato en múltiples direcciones y temáticas. En éste, cuento donde se cuenta algo y que, simultáneamente, busca ser un manifiesto de principios contra los libros que “sólo buscan entretener” descartando ser verdaderos retos a la imaginación, “Atrás quedó lo disperso” también es una muestra de la posible mala voluntad al recomendar o sugerir lecturas, lo cual denota cierta miseria en el entorno intelectual mexicano, la cual no es privativa de nuestro contexto, aunque sí es algo ya indiscutible. En congruencia con lo planteado, este cuento tiende un puente con varias literaturas, negándose a ser, como muchas veces pasa en la literatura, un soliloquio o un asunto simplemente autorreferencial; y da muestras de una posibilidad, que desgraciadamente autores como Enrique Vila-Matas han explotado &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;ad nauseam&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;; a saber, la posibilidad de una metaliteratura artística, pero que en este caso queda en una difícil justeza que no agrega más agua de la necesaria al vino. De hecho, el texto también sugiere que el crítico –aquél que nos lleva unos pasos de ventaja en ciertas lecturas– puede tergiversar sus opiniones en función de lograr un mal mayor, cualquiera que éste sea. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Ese modo que colma&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, como volumen, propone numerosas alegorías de algo que a muchos autores no les gusta abordar: que el pueblo mexicano es un tanto mezquino. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Finalmente, aunque no menos importante, quiero mencionar un autor que ha estado desatendido a pesar de su agudeza y rigor. Me refiero a Gabriel Josipovici, quien, con su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Confianza o sospecha. Una pregunta sobre el oficio de escribir&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (FCE-Turner), ha logrado un libro de ensayos brillantísimos acerca de varios autores de la literatura. Josipovici, quien ha navegado muchos años como especialista sobre textos bíblicos, da una muestra de la manera en que la crítica puede tomar más de Kierkegaard que de los pos-estructuralistas. Pues, tal y como lo sugiere en su subtítulo, sugiere que la escritura implica un acto de desconfianza en el trabajo resuelto (una elección entre lo uno y lo otro, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;dixit&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; Kierkegaard), y no una suerte de trabajo ontológico, donde el autor funja como una simple herramienta. En esta obra, Josipovici trata sobre autores que marcaron el siglo XX, Kafka, Beckett, Shakespeare o Proust desde una postura muy clara y muy definida englobando la historia, la cultura, las manifestaciones subjetivas o lingüísticas. No sobra decir que las páginas acerca del praguense pueden ser consideradas tan importantes como aquellas que escribiera Blanchot en libros como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;L’espace littéraire&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Kafka vs. Kafka&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Confianza o sospecha&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; recupera para la prosa y, sobre todo, para la narrativa un espacio que muchas veces se le quiere escamotear al compararla con la limpidez del ensayo o la inquietud que impone la poesía. Esas son las lecturas que han valido la pena dentro del marasmo de obras que pronto olvidaré.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-7219035955490411834?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/7219035955490411834/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=7219035955490411834' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7219035955490411834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7219035955490411834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/12/las-lecturas-de-2010.html' title='Las lecturas de 2010'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TRWxHhEM5AI/AAAAAAAAAkA/zq_-IukWoxk/s72-c/ese-modo-que-colma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-7389727738071305219</id><published>2010-11-10T21:25:00.000-08:00</published><updated>2010-11-10T21:35:28.557-08:00</updated><title type='text'>Desconcierto y asombro</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TNt_7b_8GSI/AAAAAAAAAj4/bUYZc3TU2v8/s1600/DownloadedFile.jpeg"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 115px; height: 157px; " src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TNt_7b_8GSI/AAAAAAAAAj4/bUYZc3TU2v8/s320/DownloadedFile.jpeg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538160825887103266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" line-height: 28px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La poesía moderna tiene una consigna muy clara: provocar desconcierto y asombro; además, la tiene que cumplir por el camino más intricado. Debido a que su característica, su herramienta, la lengua, es común a todos los hombres, el poeta tiene que reivindicar lo ‘dado por hecho’, una revalorización de la moneda corriente. Por esto y por su obligación de soterrar la literatura que lo precede, la tarea se vuelve un deber y un reto para el poeta; un deber ya que de eso depende que logre o no el poema, en la poesía no hay aproximaciones, un reto porque un puñado de ojos expectantes lo observa y, muchas de las veces, desea su fracaso. Sin embargo, el poeta logra su cometido y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;da a luz al poema&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;. Así lo ha hecho Horácio Costa (&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Helvetica;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;São&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Cambria;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; P&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;aulo, 1954), buscando la forma más difícil, aquélla que responde a su propia expresión, dialogando con los silencios y con las sonoridades más inusitadas, ha logrado crear una obra que deja, como los viajeros en la Grecia arcaica que arrojaban un guijarro a un montículo, la señal de un camino en la escritura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Poeta, viajero, profesor, traductor y erudito de las literaturas iberoamericana e inglesa, como da constancia su libro &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Mar abierto&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (FCE-UNAM, 1998), Costa dialoga con los poetas que marcan su identidad y les tiende un hilo conductor a través de su poesía. Góngora, Mallarmé, De las Casas, Villaurrutia, Valente y John Ashberry, todos ellos concurren y aportan algo a su quehacer poético en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Fracta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (FCE, 2009), antología personal que reúne parte de su creación finisecular, poemas inéditos y textos críticos en torno a su obra. También están presentes las distintas ciudades en las que ha vivido, ya sea México, Brasil o EU, todas ellas inspirándolo durante sus largas caminatas através de sus callejones oscuros o sus grandes avenidas, como la epónima en&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Cambria;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; la ciudad de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Helvetica;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;São&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Cambria;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; P&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;aulo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Todo lo anterior confluye en su tarea como poeta, la tarea de la que ya antes he hablado, el reto del poeta moderno: desconcertar y asombrar. Por medio de cada una de estas frecuencias, Costa ha encontrado los sedimentos de lo que está compuesta la poesía moderna, pero no lo ha hecho sólo a partir de la modernidad misma sino desde el mundo grecolatino, el renacimiento, el barroco, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Los Lusíadas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; de Camoens o en la poesía mexicana de Villaurrutia a Deniz. Frecuentando estas páginas, Costa ha encontrado una línea muy clara de hacía dónde va su poesía, su propio hacer y su color personal. Al respecto, recuerdo unas líneas del poeta Tomás Segovia donde hablaba de que Víctor Hugo teñía todo lo que escribía con un polvo rojo, lo cual me hace pensar en Costa y su propensión a espolvorear todo de blanco y ocre, con un polvo blanco como la cal y otro ocre como el café; así, el poeta deja constancia en su poesía de la manera en que el pasado tiene los matices de una obra de Caravaggio y simultáneamente es albeante como el irrefutable presente. No creo que sea necesario llegar hasta el poema ‘Acerca del retrato de Alof de Wignacourt, de Caravaggio’, ni siquiera creo que haya que conocer el cuadro original, para experimentar estos colores personalmente; tan sólo sugeriría que se realice una lectura atenta para que estos se le manifiesten al lector. Es en este dicromatismo que se desarrolla mucho de su obra, mediante delineamientos o disparos de aerógrafo que matizan la subjetividad poética; en su obra la memoria es ocre como el color de la nostalgia, originada en el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;saudade&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; que tanto puede caracterizar al &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;fado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; que se conmueve con la contemplación del tiempo pasado. Debo admitir que me tomé mi tiempo para darme cuenta de que &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Fracta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; es un libro triste. Ahora mismo me rondan la cabeza algunos versos de su poema cumbre ‘El niño y la almohada’: “Puntos y colores, cruces /crean la historia de la almohada; /bordadoras celosas o sin cuidado, máquinas o manos la habrán escrito, /a la que batallas darían la lógica /que la inteligencia solicita /perfil de candidez y soberbia /a la múltiple realidad”, o estos: “Y el niño mantiene, en la noche, /los ojos en blanco y desorbitados: /se le ha muerto el padre en julio, /en julio pasado”. Es a través de este cristal translúcido que pasan gran parte de sus poemas y es así que funciona el misterio que provoca su poesía, la cual logra una armonización entre el poeta y su testigo o lector –como se le llama vulgarmente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Muchos de los poemas de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Fracta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; desconciertan por cierto hermetismo; un recurso que sienta cabeza en la creencia de que la poesía no tiene que ser explícita o parecer diluida. Sus argumentos se sirven de otros medios para llegar al lector, recurren a versos que van delineando, mediante silencios, sonidos entrecortados, ilaciones entre una frase y otra, breves espasmos y fraseos que persuaden; como diría José Ángel Valente: “La poesía no sólo no es comunicación: es, antes que nada o mucho antes de que pueda llegar a ser comunicada, incomunicación, cosa para andar en lo oculto, para echar púas de erizo y quedarse en un agujero sin que nadie nos vea, para encontrar un vacío secreto” y es Costa el que escribe en su poema ‘La pasión del vacío’: “ríos secretos se evaporan en un mar de dunas /e &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;implosiona&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; la manzana de Newton en la redoma de orquídeas /mientras la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;berceuse&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; de la materia prosigue /hasta &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;la lenta desaparición del protón de la vida&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; /que ignora y considera el cuerpo en su moción /de caída, atravesando mallas de significados”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Es en este registro donde Horácio Costa –el poeta brasileño más mexicano que podríamos encontrar– nos muestra sus mayores despliegues de fuerza poética, de frialdad intelectual, una frialdad que arde, de eficacia en la experiencia poética, una experiencia psicológica distinta, cuyo espacio está en la superficie, como lo anuncia en el epígrafe de Ashberry, “&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;[…] But your eyes proclaim /That everything is surface. The surface is what’s there /And nothing can exist except what’s there.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;”, tal y como lo buscaba la estética de los Contemporáneos. De hecho, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Fracta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; es un claro testimonio de lo que puede ser la refringencia poética, prodigio que goza de buena vida en la poesía contemporánea en autores como Bracho, López Colomé, Deniz o Huerta, y cuyo epicentro sería Mallarmé. Sin embargo, ese ‘hermetismo’, no sólo no cierra la experiencia, la amplía y la enriquece, la embellece; teniendo ‘bello’ como lo definía Valéry: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;aquello que desespera&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Y es que uno no puede dejar de asombrarse cuando Costa escribe en ‘Satori II’: “Bermejas aunque silenciosas, /estrechas por ende infinitas /galerías infinitesimales, intuidas / por un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;double&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Escher, Piranesi) /atrás de mi cabeza, huecas /ciudades desnudas y sus montañas, /tú entras en el Túnel Rebouças /y de súbito el día te saluda /&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;m’illumino d’immenso&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; en el barrio /de Santa Teresa. Esta sucesión /regresiva, estos entrecruces /de razas, ideas, dobleces, /nuestros miembros unidos, dos /brújulas, todas las sensaciones /imantadas: arqueo el cuello /y muerdo mi propio torso. Es /emergente, un estado de atención /en aristas suspendido antes de la lluvia: /también yo en la planicie verde, /mojada, jamás virgen y /somnolienta, jamás descansada: /veo los golpes desplegarse /capilar tras capilar, poco a poco, /con los ojos abiertos vueltos /hacia adentro del esqueleto, en la /cómoda posición platónica /de quien penetra una caverna/ –mi yo, yo mismo– mercurial, /en la dirección opuesta de las ruinas /superfluas, que se acumulan /en flases de anti-luz, /en el exterior”. Ni se puede dejar hacer hincapié en poemas como ‘A Cézanne’, ‘Cuadragésimo’, ‘Lobezno’ o su emblemático ‘Musa en Cancún’ donde lleva la experimentación hasta sus últimas consecuencias y da un ejemplo –como lo hizo Paz en ‘Blanco’– de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;vasos comunicantes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; en la poesía, donde el lenguaje se desprende de la realidad para construir otra paralela. Por lo cual no podemos pasar por alto un libro como éste al cual hay que regresar a menudo, como se debía regresar a los montículos que consagraban los viajeros al dios Hermes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Fracta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;. Horácio Costa. Trad. Fátima Andreu. México: FCE. 2009. Esta reseña apareció en la revista &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Tierra Adentro&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; de agosto-septiembre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-7389727738071305219?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/7389727738071305219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=7389727738071305219' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7389727738071305219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7389727738071305219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/11/desconcierto-y-asombro.html' title='Desconcierto y asombro'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TNt_7b_8GSI/AAAAAAAAAj4/bUYZc3TU2v8/s72-c/DownloadedFile.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-4451431730079235357</id><published>2010-10-18T22:20:00.000-07:00</published><updated>2010-10-20T21:52:17.218-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo. Mario Vargas Llosa'/><title type='text'>Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura 2010</title><content type='html'>&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 233px; height: 320px; " src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TL0s9ew2VII/AAAAAAAAAjY/-gsAMUqbHI8/s320/vargas-llosa.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529625352222430338" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style=" line-height: 28px; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Hace algunas semanas, leía en la columna de Antonio Muñoz Molina (“Ida y vuelta” 18-09-2010) una breve alusión a Mario Vargas Llosa. Comentaba que habían coincidido en la mesa de presentación del libro &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Cinco novelas en clave simbólica&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, de Víctor García. Al parecer todo era rutinario, sin embargo pasó algo peculiar, pues –a medida que las ponencias se presentaban–, poco a poco, los recuerdos de todo lo que, en su juventud, representaron las novelas de García Márquez y Vargas Llosa, la manera en que lo habitaron y obligaron a escribir, empezaron a manifestársele. Las primeras, como una suerte de monumento de palabras, inabarcable y desconcertante; las segundas, como un trabajo perfectamente concebido, una obra de maestro constructor que prevé hasta el último o más ínfimo detalle. Evidentemente, fue con el segundo quehacer que se sintió más identificado como lector y, sobre todo, como futuro novelista. Unas líneas siguientes, pensó en el muchacho que fue Vargas Llosa en sus años de Europa, viviendo al día, pero siempre con la vista fija en la literatura. Concuerdo con sus líneas porque es el mismo joven que yo había concebido: el escritor que se privó del lujo o la frivolidad para encerrarse en una buhardilla y escribir su primera novela, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Los impostores&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; que se convertiría en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La ciudad y los perros&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (1962). Ambos imaginábamos un Mario que tenía la política como un deber cívico más que como un discurso defensor de banqueros, quien concebía, como Sartre, que “las palabras eran actos”, y sobre todo, un Mario que podía llorar inconsolablemente durante la lectura del suicidio de Emma Bovary.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Días después la Universidad Nacional Autónoma de México le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Casi simultáneamente, en la revista “La Tempestad”, un artículo de Nicolás Cabral, “Vargas Llosa, el brillante” (23-09-2010), consagrado a su figura lo tundía con tino y fruición. Lo criticaba por dos conferencias, y un poema –bastante malo–, recientemente publicados en “Letras Libres”: la primera, a ojos vista, no aportaba nada en comparación a lo que dijo Guy Debord en su libro &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La sociedad del espectáculo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;; la otra, donde hacía críticas severas a la escuela pos-estructuralista, es tachada de ser un reclamo en nombre de la cultura burguesa. Se exhibía la imagen de Vargas Llosa como adalid del neo-liberalismo, amigo de la reacción y figura incapaz de pensar críticamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;text-indent: 35.4pt; line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No hay mucho que discutir con las puntualizaciones hechas por Cabral. Sin embargo, para atenuarlas argüiría que la obra novelística de marras no consta de solo “dos o acaso tres novelas buenas” (Cabral), ni tampoco es algo que se pueda tomar a la ligera. Vargas Llosa no es un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;parvenu&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; ni una joven promesa, y creo que se le trató como si lo fuese. Hay que recordar que muchas de sus obras son colosales empresas de la imaginación, proyectos a largo plazo donde se preparan los personajes con una concentración inusitada, las tramas son tejidas, una y otra vez, como eran concebidas en las obras mayores del siglo XIX o del XX. Si pensamos en la amplitud de registros de voz, veremos que hay un trabajo de estilo que recuerda a autores cuyo talento para la materialización de escenas es tan indiscutible como el del mismo Tolstoi.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;En suma: la obra de Vargas Llosa ya se ha separado de la inmediatez que pueda tener cualquiera de sus artículos. Sin creer ni en la muerte del autor, ni en el deslinde del ente creador con su obra, y más allá de cualquier discurso académico semi-novedoso: la obra ya ha dejado a la zaga al mismo Vargas Llosa. Sus más de veinte novelas y sus obras de teatro son el testimonio de una vocación, una constancia y un magisterio, ganados a punta de trabajo, en el oficio literario. Pensar que se le puede escamotear los créditos de un plumazo es un simplismo que nadie se puede permitir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 320px; height: 226px; " src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TL0uUBSYYhI/AAAAAAAAAjo/6CAiIWwExa0/s320/vargas-llosa.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529626838958629394" /&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Es precisamente debido a su carácter complejo que Vargas Llosa es, más que “un espíritu incómodo”, un autor incómodo, como lo fue Céline. No gusta su política liberal, porque en su materialización no hay lugar para la diferencia ni para quien no participe del libre mercado; no se puede estar de acuerdo con él y su afición por los banqueros: esos consorcios que por un capricho dejan países en ruinas y que lo hacen sin que ninguna autoridad los regule y llame a dar cuentas; son desagradables su encanto por las grandes potencias y su noción de que el servilismo es nuestra única respuesta posible como ‘países no desarrollados’. Pero, sobre todo, es lamentable que ya no sea uno de los nuestros, que haya abandonado los principios que le permitieron escribir una novela como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Conversación en la catedral&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (1969), donde describía el movimiento de huelga estudiantil en la Universidad de San Marcos, Perú; tema cuya vigencia es innegable. No hace falta más que ojear los periódicos para ver cómo las protestas sociales se retoman en Europa para ser otra vez una respuesta a las injusticias ya no del sistema, sino sistemáticas en esa política que él promueve. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Sin embargo, sí gusta su pasión por la trama, la manera de profundizar en realidades que son complejas en sus obras, que él mismo inyecta de malicia y profundidad, sus personajes tan conmovedores, como aquella muchachita, Angélica Mercedes, de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La Casa verde&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; (1963), ciega y sordo-muda a la vez, que encontró la felicidad en los brazos del fundador del mítico burdel en Santa María de Nieva. Por otro lado, es importante que siga escribiendo porque hace creer que alguien proveniente del Tercer Mundo puede crear mundos igual de complejos que un eremita francés de dimensiones descomunales y genio terrible, como lo fue Flaubert. Tal vez por eso es digno de celebrar que le dieran el premio Nobel –el menos literario de todos los premios– y es más que justo porque es un año importante para Hispanoamérica. No importa que por las conmemoraciones de independencia la Academia estuviera obligada a darle el premio a alguien de este continente, como lo ha hecho en otras ocasiones, pues lo relevante es que hay una obra que lo merece. Una obra sólida, seria, cabal y de profundísimo raigambre. Una vez más, este premio es para la narrativa realista, para los autores de la Generación Perdida, para Faulkner, para Malraux, para Flaubert y para Cervantes. Al darle el premio se le otorga a todo un capítulo de la historia literaria y a una lengua, como él mismo lo ha dicho. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-4451431730079235357?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/4451431730079235357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=4451431730079235357' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4451431730079235357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4451431730079235357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/10/mario-vargas-llosa-premio-nobel-de.html' title='Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura 2010'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TL0s9ew2VII/AAAAAAAAAjY/-gsAMUqbHI8/s72-c/vargas-llosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-429522499468711654</id><published>2010-07-24T16:20:00.000-07:00</published><updated>2010-07-24T16:23:56.973-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Poema</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;El anófeles viene una vez más hacia ti&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Recorre uno a uno los palmos que los separan&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Avanza con la tenacidad de un boxeador&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Se acerca con la profunda convicción&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;El proyecto impostergable de zaherirte&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Introducir su aguja de filamento sutil&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Viene hacia ti porque te ha elegido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Remonta la distancia de aire límpido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Acompañado de su personalidad terrible&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Se acerca para dejar en ti todo lo que tiene&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te ha elegido a ti entre muchos otros&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No importa si para él/ella eres una flor o un fruto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Lo que importa es que quiere beber de ti&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Quiere, como un buen amante, comerte&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;lentamente y en partes con dulzura  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Desea arrancar cada uno de tus miembros&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y regar, sedimentar, una saliva sorda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te asediará con su paso de barracuda&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te torturará repetidas veces&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Como se lacera a un condenado&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Irrumpirá en tu sueño, con su sonar&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Intervendrá las suaves mareas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Para penetrar en un dormir ligerísimo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Mientras lo esperas, temeroso, merodea, da un rodeo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y se acerca al caracol de la oreja&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Como un molusco buscando asilo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Tendrás que sentirte cautivo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Rogarás por Dios que observa&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Le pedirás con una fe cruenta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Que haga caer al mosco desde la punta del cielo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Afila su katana de plata en mutis&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;A la inversa, horada espirales oscuras&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;planeando hacia tu punto pulposo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No habrá peor consigna&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;que ser acosado por este&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;pequeño alfiler con alas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;mesiánico cactus que cobija la noche,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;terrorista y vampiro: anófeles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Mil y un veces, bucanero &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;De una vez y para siempre&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te maldigo mosquillo leonado&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Sé que en ti las culpas de mis&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Peores raptos, de mis claros&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Vituperios, encuentran forma&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y una suerte de falso descanso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Una vez más se aproxima tenue&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Con su zumbido siseante, como &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Una tijera que rechina contra el aire.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Voy tras él y huye con astucia&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Parece saber la geografía exacta de mi cuarto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Se escabulle como un malhechor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por noches enteras entre silencios&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Me crispa los nervios su visita&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Es peor que un lamento fuera de mi puerta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Perturba como el tábano celoso&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y mientras se aleja inopinadamente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Lo capturo con hachazo digital&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Queda semi-herido en las líneas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y surcos temblorosos de mi mano&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Con toda mi crueldad, fijamente,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Le empiezo a amputar todos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y cada uno de sus miembrecillos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Primero una pata que quiebro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Después una antena balbucea su chirrido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;¡Maldito, sinvergüenza, perro!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Le arranco dos patas de golpe&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y presiono su cabeza fieramente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Pero qué feo eres, bastardo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No llegas ni a una bella horridez&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Eres un digno hijo del diablo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;¡Qué curioso, mientras te desbrozaba&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;sentía como si se lo hiciera&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;al Dios que vigila este mundo!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Qué pequeña cara de halcón&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y que bizarro busto de buitre&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te retuerces en tu impotencia&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y berreas como un niño&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Que ha nacido malhecho&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Mientras vas entregando tu aliento&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Mientras te agitas sobre la servilleta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Exploro tu presencia maligna,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Aún teniendo sólo una pata, luchas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Protestas como un astado calado&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por una muerte que observa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Y tú crees que puedes seguir,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Figura grotesca. A ti, socavado,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;A ti, derruido, quiero dejarte agonizar&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Como tú me hiciste agonizar a mí,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Pedazo de figura lastimera, &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Zumbas como un aeroplano inerme&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Que debería ahogarse en un río de sangre&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Eres un dechado de fruslería&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Tu impotencia se consigna, pero&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Te dejaré vivir, mancha de lapa,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Chúpame toda la sangre que quieras&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No creo que, por más que sorbas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Puedas recuperar tus patitas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Carnicero, ni mi hemoglobina&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Haga florecer tus alas de gelatina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-429522499468711654?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/429522499468711654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=429522499468711654' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/429522499468711654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/429522499468711654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/07/poema.html' title='Poema'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-2672052514782517999</id><published>2010-07-03T18:49:00.000-07:00</published><updated>2010-07-03T18:57:21.569-07:00</updated><title type='text'>Una unidad coherente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TC_pnS0SQTI/AAAAAAAAAi4/78k08FcDCEo/s1600/mex-laberinto-11.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 167px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TC_pnS0SQTI/AAAAAAAAAi4/78k08FcDCEo/s320/mex-laberinto-11.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5489863332063232306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Siempre que uno contempla la obra de un genio percibe que está constituida por pequeñas teselas, obras que tienen un delineamiento común y que cifran un mensaje. Sin embargo, son contados los autores que logran esta coherencia con tal ambición y con tal virtuosismo como lo ha hecho Williams a lo largo de su obra. El caso de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Paterson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; es el de una de estas teselas que se explica en sí misma y complementa el total de la obra. Debido a su carácter de poema abierto, cuyo delineamiento es el rostro de un gigante y el de una ciudad real, materializa los empeños de una tarea que Williams se proponía: la renovación –mediante el lenguaje cotidiano– de la “inexistente” poesía norteaméricana. Dividido en cinco libros, con una disposición inusitada de los versos, los cuales hacen gala del estilo que adoptó Williams (el ‘pie variable’ que, según Addington, busca expresar “los vicios y perversiones de la humanidad”, y que “respondía a una moralidad deformada”) y concurriendo con elementos no poéticos, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Paterson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; es la confirmación de todos los tópicos que se fijó la nueva generación de poetas de inicio de siglo. Generación que rompió con las medidas tradicionales, por tenerlas como síntoma de debilidad en el trabajo creativo, pusilanimidad ante el riesgo de encontrar el factor sorpresivo en la forma final del poema; que abandonó la unidad discursiva en busca de la polifonía; para finalmente sustituir el lirismo por el ‘montaje’ que dimensionara la experiencia poética. Siempre en busca de lograr algo nuevo e irrepetible: “volver a dar nombre a las cosas vistas”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por otra parte, la obra no sólo es innovadora en su forma estilística sino que también lo es en su perspectiva: el crisol que la constituye posee elementos disímiles que van perfilando el carácter de una ciudad que, debido a su progreso, va experimentando el desasosiego, la corrupción, la tragedia cotidiana, el hastío al experimentar la caída de sus ideales de fundación al ser recién alcanzados. Williams ve en Paterson el microcosmos de EU y el macrocosmos de un hombre ordinario. En ocasiones dibuja pensamientos como si surgieran de la mente de un hombre (tal y como Mallarmé pretendía lograr en su “Un coup de dés” …”) y lo hace con versos a modo de una cascada que jaspea la historia de la ciudad, la cual se justifica en las historias particulares de sus habitantes. En el diagrama de la Paterson existente –mediante la acumulación de noticias, cartas, mitos, crónicas, la visión de sus ruinas, tragedias íntimas– el rostro del hombre surge, como en la blanca superficie de una hoja en braille o en un sello de agua. La resurrección del hombre como leitmotiv en el arte irrumpe gracias a Williams en un siglo donde se anunciaba la desaparición de éste –como buscaba el estructuralismo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;De tal suerte, Williams logra atinar a varios de sus objetivos: buscar la línea melódica del idioma americano, criticar las falacias de la modernidad, elogiar la flexibilidad del lenguaje y de la forma, contar la historia de un hombre que es todos los hombres, entablar un diálogo con Flowsie –su esposa– y dirigir algunas palabras a los principales escritores de su generación: a Joyce le comenta: “Tanto hablar del lenguaje –cuando no hay oídos”, a Pound le sugiere: “Abandonar/ el poema. Abandonar la indefinición/ del arte”, y al monarquista Eliot le espeta: “la belleza es un desafío a la autoridad”. Sus esquirlas persisten: “Esta es la explosión/ el eterno cierre /la espiral /el salto último/ el final”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No será extraño encontrar en este gran poema ideas que también expresara en libros como &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Cuadros de Brueghel&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; o &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;En la raíz de América&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;, del cual toma un fragmento del diario de Colón e introduce entre los versos. De la misma manera que lo hace con el prontuario de los juicios llevados a cabo en el siglo XVII a las “brujas de Salem”, en los cuales se anuncia la proclividad al temor por parte de los pioneros. Williams se sirve de los elementos que nadie tomaría en cuenta –detritus– para hacer su obra &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;y rastrea el pasado para asir el presente; como lo hizo Benjamin, la hace de ‘ropavejero’ y escarba hasta el fondo mismo de la historia para desentrañar los motivos por los cuales, desde la posguerra, EU es doblemente una ruina feraz. No es fortuito que Paz comparara esta obra con &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;El paraíso perdido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Paterson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; es la radiografía de un país que representó dos grandes esperanzas malogradas: la utopía de Moro y el progreso modernizador de Occidente. Con relación a la primera, Williams toma nota de las crónicas de la idea que tenían los pioneros de sí mismos: “Los primeros plantadores de estas colonias eran una generación de hombres elegidos, los cuales eran tan puros como para tener repugnancia de muchas cosas que pensaban que necesitaban ser reformadas en otros lugares; y sin embargo y además, eran tan pacíficos, que abrazaron un exilio voluntario en un horrible y miserable desierto americano antes que vivir en plena controversia con sus hermanos” y hace un contrapunto con estos versos: “Vienes hoy a ver asesinados/ asesinados, asesinados/ como si fueran una conclusión/ –¡una conclusión!– / un contundente derrame de cadáveres/ –para conmover la mente”. Del segundo, escribe en el apartado I del libro III, La Biblioteca: “Doctor, ¿usted cree en/ ‘el pueblo’, la Democracia? ¿Todavía/ cree –en este chiquero que son las ciudades corruptas?/ ¿Sí, doctor? ¿Hoy?” Ya en su línea más dura, añade a modo de cita: “Estoy convencido de que la gente tiene el tipo de gobierno que sus vientres desean”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Por lo cual no parecerá una exageración decir que &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Paterson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; es un punto de referencia de la poesía moderna: un poema que es una anunciación. Tampoco será arriesgado pensar que esta excelente traducción, realizada por el poeta Hugo García Manríquez, es el ajuste de cuentas con un autor de primer orden que no había sido visitado con la atención que ameritaba. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Paterson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;. William Carlos Williams, trad. Hugo García Manríquez, intr. William Rowe. Aldus-Fonca-CNCA, México, 2008. Esta reseña apareció en la revista &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Tierra Adentro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'times new roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-2672052514782517999?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/2672052514782517999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=2672052514782517999' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2672052514782517999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2672052514782517999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/07/una-unidad-coherente.html' title='Una unidad coherente'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/TC_pnS0SQTI/AAAAAAAAAi4/78k08FcDCEo/s72-c/mex-laberinto-11.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5375948483694683184</id><published>2010-01-19T21:08:00.000-08:00</published><updated>2010-01-28T21:48:16.963-08:00</updated><title type='text'>Una historia dentro de otra (Cuento)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Había estado lloviendo toda la noche. La calle relucía con una luz cenicienta que empapaba. Los dos amigos, G. y C, andaban en silencio bajo la borrasca, se tambaleaban al andar por las calles resbalosas o, repentinamente, saltaban repentinamente para evitar los charcos que los franqueaban. Eran como dos almas en pena que avanzaban por vías anegadas, jardineras y aceras enlodadas. Habían estado tomando desde que salieron de clase; la primera ronda fue en “El cenote azul” de Copilco, más tarde fueron a casa de S., quien les disparó un par de cagüamas a cada quien, y terminaron en el billar frente a los velatorios Galloso, en Félix Cuevas. Ahí, unos tipos armados le arrebataron la guitarra Gibson a C., y le dijeron que si la quería recuperar tenía que entregarles veinte mil pesos. Desesperados empezaron a buscar ayuda, sin embargo, no tuvieron éxito. Las cosas se pusieron cada vez peor, por ejemplo cuando, al hablar desde una caseta telefónica a casa de S. para que los ayudara, éste les dijo que no estaba en sus posibilidades ayudarles y, por otro lado, les confirmó que el concierto se adelantaba para el día siguiente. Esto hacía que el recuperar la guitarra fuera más que urgente. C. era el guitarrista principal y si faltaba el grupo tendría que cancelar. Por otro lado, estaban totalmente solos, los padres de ambos vivían fuera de la ciudad y, como era la segunda vez en la semana que C. se metía en problemas, pedirles ayuda era imposible. Ya le habían amenazado con cancelar sus estudios si continuaba con esa proclividad a la vagancia. Saber del secuestro de la guitarra sería la gota que derramara el vaso. Sus calificaciones eran bajas y el número de créditos mínimos; lo habían corrido de la casa donde rentaba debido a una fiesta que acabó en trifulca; además, ya debía el dinero que le pagarían por el concierto. Y ahora, lo de la guitarra. Sin embargo, tenía a su amigo, G., quien se solidarizaba para acompañarlo, después de que el aletargamiento de las cervezas los había invadido, y quien, sin chistar, caminaba a su lado bajo la lluvia sin saber a dónde, iban con tal de que C. pudiera reunir la lana del secuestro. Sólo había una posibilidad, buscar a Tania y pedirle ese último favor. Aquella noche habían bebido lo suficiente para sentirse distintos, para experimentar esa fuerza que persuade de que uno es inmortal y ni el frío ni la lluvia puede impedirle que uno llegue a su destino. Es verdad que a C., con lo que había pasado, se le había disminuido la embriaguez, por otro lado, G. aún sentía un dulce calor en la saliva, era como si la lengua estuviera excitada y pudiera hablar, pensar por sí misma. Así que, envueltos en sus sudaderas con capucha, cruzaban calles solitarias con olor a heno cortado, a humedad o a basura apisonada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Falta mucho? –preguntó G.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–No tanto, tenemos que llegar al centro de Coyoacán para que me ubique, nunca he venido de noche –dijo C.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;En ese instante hubo un relámpago que parecía atizar la lluvia, revivirla y reinstalarla con más brío en el aquél mar negro que era el cielo. Pasaron rápidamente por la calle de Tres cruces y algo llamó la atención de C. Sus ojos brillaban como dos tizones en la penumbra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Esa es la casa donde murió Luis Cernuda –dijo apuntando el famoso portón verde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Cuál? –preguntó G–. Luego me la enseñas, primero hay que llegar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Continuaron el camino después de cruzar las miradas. C. hizo un gesto de decepción al ver que a G. no puso interés en su comentario; casi siempre era así. La personalidad de G. se manifestaba como algo impetuoso, impulsivo, en cambio la de C., era más pausada, cansina, hasta se podría decir, sigilosa. Llegaron a Francisco Sosa y C. hizo un ademán para señalarle un lugar. “Casi llegamos”. Continuaron un poco más y se cobijaron bajo un balcón para guarecerse de la lluvia. C. tocó el timbre. De inmediato se escuchó una voz del interfón. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Quién? –la voz era un hombre que no pretendía ser amable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Hola, busco a Tania, soy un amigo –la frase fue amable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡Empuja! –se escuchó un timbre y la puerta cedió a la mano de C. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Ambos, temblando de frío, entraron en un pasillo oscuro y estrecho. Había un olor a orines de gato, era tan penetrante que ni siquiera al subir dos pisos se diluía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡Puta! ¿dónde trabaja tu amiga? –dijo G. agitando su mano a modo de abanico–. Apesta cañón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡Cállate! No te vayan a oír. Esta gente no se anda con bromas –C. seguía remontando escalones, ya empezaba a faltarle el aire. Finalmente llegaron frente a una puerta, se interrumpió la luz que salía de la mirilla y la puerta se abrió. Detrás de ésta apareció un hombre, gordo, calvo y lo suficientemente malencarado para saber que se encargaba de la seguridad del negocio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Tania ya viene. Espérenla aquí –dijo con una voz rasposa y que salía con cierto malestar. Los llevó a un pequeño cuarto, abrió la puerta y les indicó que entraran. Sin que él entrara, la puerta se cerró de inmediato. Del otro lado de la puerta, comenzaba a escucharse música. Era en el fondo del departamento, quizá en uno de los cuartos, era difícil saberlo con toda certeza. Los habían llevado tan rápido que no pudieron echar un vistazo, la mirada de aquel hombre hubiera detectado cualquier atisbo. Al recapitular, C. se acordó que antes de llegar a la puerta había un sonido tenue, pero era demasiado vago para saber qué era. Y ahora, los sonidos se reincorporaban en aquel espacio. G., debido a que iba cubierto por la silueta de C., sí pudo ver algo, pero casi nada: algunos hombres de traje sentados con vaso o copas en la mano, algunas chicas en negligé o simplemente desnudas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Oye, este lugar está muy chingón –dijo G., quien ya tenía los ojos brillantes ya parecía bastante excitado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Sí. No sabes lo que cuesta entrar, hay que venir con más de quince mil pesos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡No mames! ¿Neto? ¿Entonces quién viene aquí?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Pues, empresarios, narcos, algunos políticos… La bebida esta bien cara… Tania me contó que una vez tiraron una botella de Champagne sin servir una sola gota, que un cliente se puso loco y la tiró: que tenía para eso y más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Sí crees que te preste la lana? –retomó G. cruzando las manos y llevándose una mano al mentón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Pues, yo espero que sí, apenas si tenemos tiempo para regresar al billar –dijo, mientras se daba la vuelta y se ponía las manos en la parte posterior de la cabeza–, ¡cómo pudo pasar esto! ¡Espero que cumplan y me la entreguen!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Sí, estuvo cañón. Yo pensé que le ibas a hablar a una patrulla. Ahí sí le saqué –G. se acercaba a la puerta, impaciente por recibir alguna noticia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡Cómo le iba a hablar! Con la mota que traemos, más vale no acercarnos. Además borracho, no me hubieran pelado –caminaba en el cuarto de un lado a otro–. ¡Mi Gibson, carajo! La verdad, lo del concierto no me importa tanto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–A mí sí, ya me gasté el adelanto. Si cancelamos nos metemos en un pedo…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–En ese momento, entró Tania, vestía una bata satinada color perla, llevaba el cabello en una cola de caballo y el rimel de los ojos un poco chorreado. Parecía que acababa de estar con un cliente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí? –dijo Tania, sería, le brillaban los ojos, parecía que le alegraba ver una vez más a C.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Tania, discúlpame por venir. Surgió un problema –C. hizo un gesto que parecía ser un ensayo de la unión de las manos en un ruego, no obstante, evitó unirlas. Tania vio a G. y se mostró sorprendida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Quién es? –dijo Tania, retomando su lejanía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Él es G., es del grupo. Perdóname por venir aquí, sé que no debí hacerlo. Secuestraron mi Gibson y me piden veinte mil pesos para devolvérmela. No puedo ir con nadie más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Y tus papás? –le espetó Tania, como por instinto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–No están en México. ¡Eres mi última esperanza! –le contestó. De nuevo surgió involuntariamente el ademán de súplica–. Pensé que me podías prestar el dinero. Además… –Mientras C. se deshacía en explicaciones, G. veía detenidamente a Tania; la encontraba bellísima con ese aspecto de fragilidad, lejos de la figura que se imaginó, estaba frente a una chica indefensa. Le veía la blanquísima piel, la boca, de pulpa roja como la granada; a pesar de que el rimel estaba corrido y un poco maltrecho, parecía que enmarcaba sus ojos verdes, aumentando el contraste. Pensó que tenía que volver porque ella era hermosa y sentía que debía de penetrar en su vida. Estaba persuadido, tenía ese tipo de seguridad que crece más y más con la visión de la belleza. – … es por eso que no puedo dejarles mi guitarra. Tania, es la última vez que pasa algo así –ella iba hablandando el gesto de dureza y lo interrumpió. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Espérame aquí. No se muevan &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;Salió del cuarto y los dos amigos se quedaron en silencio, envueltos cada quien en su quimera. Por distintas razones, parecían alterados, trémulos, se frotaban las manos o las guardaban en las bolsas del pantalón. Unos instantes después, G. se acercó a la puerta y la abrió lentamente, la ranura le dejó ver una mesa de juego con pocas personas y la sala desierta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¿Qué haces? ¡Ciérrale! ¡Te va a ver alguien!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–Aguántame –dijo G., mientras observaba con cuidado, tratando de grabar en su memoria lo que ahí presenciara. De súbito, se sorprendió al ver un rostro familiar; era como si esa cara, que cubrían los otros asistentes y que sólo aparecía intermitentemente, le insinuara algo y, antes de que lo reconociera, se la arrancaran de las manos–. Vi a alguien, pero no lo ubico bien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;La música era más fuerte en los momentos que la puerta estaba abierta. También entraba el humo de los cigarros y un tufillo a marihuana empezaba a rondar el cuarto. Se escuchó del fondo del salón:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡El señor rector se lleva el pozo, damas y caballeros!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;G. se hizo para atrás, en un brinco y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–¡Claro! Ya lo reconocí, es el rector. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;En ese momento, el gordo empujó la puerta y entró al cuarto violentamente. Les arrojó una mirada furiosa. Aquel hombre estaba rojo y vociferaba miles de frases. Los de la mesa voltearon hacia el cuarto, ya no había voces y la música seguía sonando. Lo único que se escuchó con claridad fue cuando el gordo dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;–No saben en la que se metieron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5375948483694683184?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5375948483694683184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5375948483694683184' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5375948483694683184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5375948483694683184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2010/01/una-historia-dentro-de-otra-cuento.html' title='Una historia dentro de otra (Cuento)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3398781888306500240</id><published>2009-11-12T18:04:00.000-08:00</published><updated>2009-11-12T19:09:37.632-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>Jornadas de cine</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SvzMqMp7BUI/AAAAAAAAAho/wUyVqJDkB80/s1600-h/scener_ur.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 203px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SvzMqMp7BUI/AAAAAAAAAho/wUyVqJDkB80/s320/scener_ur.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403418678261384514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Debido a la imperiosa necesidad de estar cerca del cine, sentirlo, olerlo, vivirlo, cada noche trato de refugiarme en mi cuarto, cerrando la puerta –intentando sin éxito sofocar el ruido de la sala de mi casa– y quedando a oscuras, me coloco frente a la computadora y pongo una película. Realmente es una necesidad, más que una obsesión, pues a éstas les huyo obsesivamente, donde trato de comprender el mundo desde otras posturas y, lo que es más rico, otras nacionalidades, otros idiomas. Así hago las noches que los trayectos a la UNAM me dejan tan agotado que pensar en abrir un libro o levantar la pluma me causa escozor. El cine es más amable con uno, sólo tienes que estar ahí, frente a él. No te pide nada más que tu presencia, tu atención, tu silencio y, si se la puedes dar, tu penumbra. Ayer precisamente tuve una jornada bastante interesante. No quiero marcar una pauta, no diré nombres de directores, actores ni carreras con sus antecedentes, por algo en especial: esto no es una reseña cinematográfica. Sólo quiero esbozar algunos comentarios de lo que vi. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;   En primer lugar se trató de una película sobre la relación de la escritora George Sand con Frédérique Chopin, pianista polaco que, huyendo del déspota Constantino, llegó a Francia para hacerse famoso. La película es hablada en inglés, con una acento bastante marcado, cosa que no critico, sino que agradezco porque se puede seguir sin la necesidad de apoyarse en los subtítulos de los espeleólogos del inglés americano. El título es traducido como “Chopin, un amor imposible” que más bien hace gala de una cursilería bastante chata. De hecho, cada vez que leo el título en la tapa del dvd me dan ganas de hacer: “AAAyyy, qué triste”. El título original es: “Chopin: desire for love”; que me parece más original. ¿Por qué será que las traducen tan mal, de hecho, es como si tuvieran por consigna hacer del Amor algo ridículo y no algo amoroso. En manos de los traductores hasta la relación de Rimbaud con Verlaine suena cursi: “Eclipse en el corazón”, que originalmente era un: “Total eclipse”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:medium;"&gt;La historia empieza cuando Chopin (Piotr Adamczyk) padece los remordimientos por apoyar y divertir a un déspota como lo era Constantino de Polonia. Así que, por una crisis de conciencia política (?) se va a París para obtener reconocimiento de una manera más honrosa y alejarse de una vez por todas del servicio a los ricos. Ahí, gracias a la familia Rotschild, según entendí, entra en contacto con un melenudísimo Franz Liszt quien le ayuda interpretando sus extrañas piezas, las cuales constan de –según el gusto de le época– “puras escaleras que suben y bajan sin ningún sentido”. Así que, más allá del Liszt desenfadado, tipo Bunburi en los 80´s, Chopin logra ganarse el respeto de la sociedad parisina por sus propios méritos, de la cual forma parte la escritora George Sand. Al encontrarlo, la novelista, quien recibe una ayudadita por parte de la bellísima actriz que la interpreta (Danuta Stenka), decide enamorarlo. Sin embargo, Chopin está esperando respuesta de la familia de su novia para casarse; no le interesa Sand y ni siquiera siente una atracción especial para ser conquistado. Más adelante, la historia logra momentos bastante emotivos. El director, Jerzy Antczac, logra transmitir muy bien esa sensación de reminiscencia que tiene que ver con el paso del tiempo. También tiene varios aciertos al ir dejando hilos sueltos en la madeja de la historia. Al inicio del filme entera al público que Chopin no come del pollo salvo la pechuga, lo cual parece ser un dato absurdo hasta que, varios años después, es la gota que derrama el vaso de su paciencia. Hay algunos otros de estos datos, pero no les arruinaré su película. Realmente es un logro en el desarrollo de la historia, sin embargo, no sé si está bien captado el asunto de que Chopin haya sido un Adonis o si realmente fue así, en las fotos que he visto de él, más bien lo encuentro feíto. En esta versión, resulta una suerte de Farinelli, juzguen ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" color: rgb(51, 51, 51); line-height: 21px; font-family:Verdana, Monaco, sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(0, 0, 0);  line-height: normal; font-family:Georgia, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Después me puse a ver una obra maestra del gran Ingmar Bergman: “Secretos de un matrimonio”, (Scenes from a marriage) –¿no les digo? Este es un filme realmente logrado, clásico por antonomasia del teatro-cine concentrado, intenso, elocuente pero no pretencioso del país escandinavo. Aparece la gran Liv Ullman (Marianne) en una de sus mejores actuaciones: hay un momento donde esta mujer de complexión menuda y mirada de niña buena, se vuelve un dragón intenso y elocuente; o en otras es una femme fatale, sumamente sexy. Además está el enorme actor Erland Josephson, quien es el esposo pagado de sí mismo de Marianne, Johan. Por cuestiones cronológicas, las primeras veces que vi a Josephson fue en las películas de Tarkovsky (Nostalgia y El sacrificio), ya que Bergman había ayudado a Andrei cuando el stalinismo lo quería sofocar. De tal suerte que mi imagen de Josephson había sido la de un hombre maduro, como se dice en la lengua de todos los días, un viejo, serio, genial, sensible, erudito. Y en esta ocasión lo encuentro joven, vigoroso y dentro de una dinámica donde sólo sigue sus propios intereses. Johan es un personajes que no me agrada por que en él veo a la gran mayoría de clasemedieros miopes y poco sensibles a todo lo que no sea su vida de consumo. No se cómo lo logra, pero Josephson encarna muy bien un personaje del cual yo lo sentía profundamente ajeno. La historia, tal como en el título original, se desarrolla en medio de varias escenas de este matrimonio que pasa por numerosas etapas donde están presentes los elementos reales de una vida en pareja: el dinero, los amigos, la familia, los hijos, la responsabilidad, el sexo, los acuerdos tácitos, los celos, el desinterés y –cómo olvidarla– la monotonía. Anteriormente dije que era una obra de teatro-cine y lo sostengo: hay la mínima cantidad de personajes, pocos desplazamientos o acciones, todo se resuelve en miradas, gestos, modulaciones de las frases que las hacen irónicas o directas. Cómo olvidar aquella frase de Johan: “No, mamá, Marianne y yo estamos bien; sí, estamos contentos hasta el éxtasis” o esta otra dicha por Marianne: “Vernos ahora que no están nuestros esposos... parecería hasta obsceno”. Mi escena preferida tiene que ver con el autorretrato de Marianne, la secuencia es extraordinaria y las frases con que ella se define a sí misma son una joya; vale la pena que todas las mujeres las conozcan y sepan en cuánto podrían reflejarlas también a ellas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3398781888306500240?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3398781888306500240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3398781888306500240' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3398781888306500240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3398781888306500240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/11/jornadas-de-cine.html' title='Jornadas de cine'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SvzMqMp7BUI/AAAAAAAAAho/wUyVqJDkB80/s72-c/scener_ur.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-6675194328765589019</id><published>2009-10-23T10:12:00.001-07:00</published><updated>2009-10-23T10:54:54.092-07:00</updated><title type='text'>Homenaje a David Huerta en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SuHlVBXHglI/AAAAAAAAAhg/tsQML-ZU8dU/s1600-h/102209183524.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px; " src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SuHlVBXHglI/AAAAAAAAAhg/tsQML-ZU8dU/s320/102209183524.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395845977871974994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;David Huerta, uno de los poetas más destacados de la poesía contemporánea, intelectual infatigable, amigo de los grupos intelectuales más disímiles y un hombre respetado por todos sus colegas, fue acogido ayer en la Facultad de Filosofía y Letras, en la UNAM. Al cumplir sus primeros sesenta años de vida, David regresó a su alma mater cobijado por una jornada de análisis de su obra. Fue bastante emotivo ver la manera en que un gran maestro reconocía que no fue un buen alumno en esa Facultad y, al contrario de lo que uno puede esperar, mostrar humildad al respecto. También lo fue ver la manera en que todo giraba en torno a la poesía, la historia, la filosofía y la memoria. David tiene una de las memorias más vastas y una sensibilidad para reconocer la poesía que merece la más grande admiración.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Para festejarlo asistieron críticos como Christopher Domínguez, escritores como Federico Campbell y otros analistas. También fueron los poetas Coral Bracho, Alicia García Bergua, Eduardo Hurtado y Josu Landa, quien fue el organizador principal de la jornada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;David, como siempre, estuvo lleno de bonhomía, atento a los comentarios (se echó toda la jornada, aún estando sin comer), participó de manera silenciosa a cada una de las mesas, asimilándolo todo como el gran artista que es. Al ver llegar a alguien de sus amigos, corría hacia él, le extendía la mano y le daba un abrazo; llamó a todos por su nombre, como quien lo espera a uno desde hace un buen rato. Nada que ver con el típico homenajeado que espera que llegues con él para darle el besamano. Su humildad es para destacarse, estaba feliz y quería que todos lo estuviéramos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Al final de una jornada que se constituyó con mesas, como ya dije, que analizaron su obra, otras de lectura de jóvenes poetas y una de autores consagrados, David tuvo un diálogo con Marcelo Uribe, editor de Era, y leyó un discurso entrañabilísimo. En éste recordó, de soslayo, que en un 22 de octubre había fallecido su señora madre, lo cual colmó de emotividad el Auditorio Principal de nuestra Facultad. Después habló del agradecimiento a los amigos, a la UACM, donde imparte Cátedra, y del agradecimiento a la UNAM por recibirlo como a un hijo pródigo. Finalmente, al clausurar las jornadas, la Coordinadora del Colegio de Letras Hispánicas, le reiteró que están muy interesados en que David Huerta, el Maestro, forme parte del Claustro de ese Colegio. Creo que esto era algo que muchos esperábamos. Que tuviera un final más que sustancioso toda la jornada. Personalmente he tenido la oportunidad de tomar cursos con David y puedo decir que son del más alto rigor intelectual. Por lo cual, el hecho de que regrese a su Facultad como maestro es un acto de justicia inmenso y afortunado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Va un abrazo fortísimo para el gran poeta que es David Huerta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#0000EE;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-6675194328765589019?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/6675194328765589019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=6675194328765589019' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/6675194328765589019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/6675194328765589019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/10/homenaje-david-huerta-en-la-facultad-de.html' title='Homenaje a David Huerta en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SuHlVBXHglI/AAAAAAAAAhg/tsQML-ZU8dU/s72-c/102209183524.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3207811741913707427</id><published>2009-10-19T21:47:00.000-07:00</published><updated>2009-10-19T22:21:48.070-07:00</updated><title type='text'>Contrapunto</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te despiertas con los estruendos de tus propios tosidos. El aire helado entra a través del cristal y, antes de que te des cuenta, una nueva sacudida te agita en la cama. Sudas pero tu cara está helada. Los tosidos continúan en ringleras, como una serie que te desgarra el pecho, llega a tu estómago, lo sacude y después regresa con una fuerza tan terrible que ni apretando los puños te logras controlar. Una vez más, el aire helado entra en tu cobertor, te mesa los cabellos, ahoga tu aliento y arranca otra cadena de asfixia que llega hasta una parte del cráneo. Sientes que uno de esos tosidos terminara por reventarte una vena. La misma que se manifiesta como un cuernillo cada vez que estornudas o toses. Piensas que es normal estar tan mal, el frío arde cuando lo respiras. Sin embargo, aún no te explicas lo de la garganta, ¿por qué toses tanto?, se sucede como si fuera la sirte de un volcán a punto de eruptar. En el interior de tu garganta hay ceniza congelada, polvo volcánico y una suerte de redes aguadas que se comprimen. Sientes que si estornudas con toda tu fuerza tendrá que parar, sin embargo no es así, porque aunque te empeñes, y tosas más fuerte, inyectes más energía al golpe, al poco rato regresan. Estás harto, no puedes moverte mucho. Es el día en que vas a morir y lo sabes. Al fin comprendes a todos aquellos que han sabido el día en que darán su último aliento a solas o acompañados. De hecho, sólo ruegas que llegue rápido, no que quieras que no pase, sino que con la muerte llegará el sosiego que tanto precisas. Escuchas que afuera, en la calle, hay el estrépito de los autos al pasar por la avenida. Sin embargo, todo se enmudece, se detiene cuando vuelves a toser: una, dos, tres, cuatro, cinco veces seguidas y no puedes parar. Lo sonidos se van y te quedas en silencio, como un náufrago que espera a que acabe la tormenta, pero la tormenta no pasa. Observas hacia el cielo raso y te das cuenta de que nunca habías visto con tal detenimiento hacia arriba. Es un cielo raso verdaderamente bonito, tal vez como el cielo raso de los mejores escritores del mundo. Y tú también tienes un cielo raso, como el de Coetzee, como el de Joyce y, cómo olvidarlo, parecido al de Franz Kafka. Es un cielo raso, tan blanco en su albura, en su imperfección tan bonita. Te preguntas qué será de él ahora que no estés. Ahora que... viene otra ringlera de tosidos, pero qué ganas de toser, carajo. Ya tienes adolorido el estómago de tensarlo tanto, te duele la garganta de tanto que la has estado expandiendo con estas series absurdas de tosidos. No tienes duda, de un momento a otro, serás sorprendido por el paro respiratorio, qué más da... Estás realmente cansado, adolorido y lleno de emanaciones atroces. Tu isla se ha vuelto un delirio y tu delirio una isla rodeada de mil follajes estridentes. Sabes que lo último que acaba de pasar por tu mente no significa nada. De hecho, estás en un letargo en el cual puedes pasar de un lado al otro de la razón. Podrías decir las cosas más estúpidas y las más geniales; que a final de cuentas, la diferencia sólo la hace el público que se disponga a escucharte. Sin embargo, pasan por tus mentes que también son inconexas aunque sí signifiquen algo. Mientras se te acorta el aire y empieza a ser patente que te falta un poco y un poco y un poco más... te das cuenta de que, por extraño que parezca, se materializa el rostro de ella. De la única. Quizá tiene más de veinte años que no sabes nada de ella, ni su paradero, su estado civil, su salud, con decir que no sabes si aún vive o ha sido una más de las víctimas de esta batalla que ya lleva quince años. Tal vez esté dentro de los primeros cuadros del gobierno impostor, cómo saberlo, la vida da tantas vueltas. Sin embargo, a pesar de que nunca te casaste con ella, ni formaste una familia, es ella la que aparece en el último momento, en que se te ahoga el aliento como si tú mismo lo hicieras. El ahogo es continuo y no sabes cómo ponerle fin. Es una cascada que se empieza a convertir en un chorro de sangre que sale de tu boca y mancha la almohada. Estás hecho añicos y ves cada uno de tus pasos detrás de ti. Ves tantas cosas importantes que te pasaron y te dejas llevar, ya no valoras nada. Ni a ella. Sólo quieres que este contrapunto entre la vida y la muerte acabe de una vez por todas. Estás rendido ante tu propio pasado y ni siquiera esperas el futuro. La ruina de ti mismo está en ti mismo como una luna que buscara su reflejo en un estanque que ella va arrastrando desde el mar. Dejas todo lo que hay y poco a poco ceden los goznes de un silencio como un almohadón que, lentamente, te despierta...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3207811741913707427?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3207811741913707427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3207811741913707427' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3207811741913707427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3207811741913707427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/10/contrapunto.html' title='Contrapunto'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-4284520772346333265</id><published>2009-10-15T11:34:00.000-07:00</published><updated>2009-10-15T11:35:49.330-07:00</updated><title type='text'>EL CHACAL (Cuento)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Sólo al filo de la muerte, en otro carnaval, el hombre habría de develar el enigma del viejo titiritero aquella noche de copas y confidencias en la única taberna del lugar.&lt;/i&gt; Sólo después de haber perseguido al “Chacal” por las laberínticas calles de Río de Janeiro, sólo después de haber prometido a Petrushka que volvería antes del alba, cuando la dejó en un hotel de la rua das Laranjeiras, supo que aquel vaticinio se cumpliría. Y pensar que todo había sucedido tan rápido. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Apenas tres días antes había estado en Sevilla buscando algún rastro de Petrushka: aquella eslava secuestrada por la mafia rusa que era obligada a servir como acompañante de magnates japoneses, o que era prostituida con petroleros saudíes que querían penetrar algo distingo a los vientres morenos que les ofrecían las esposas de su harem. Y, que sin darse cuenta, en el momento en que se sentaba a la mesa frente a un tinto de la casa y a unas tapas de jamoncillo, había contactado al único hombre que lo podría orientar en aquella red de proxenetas y explotadores de niños. Porque, la verdad era que no tenía nada hasta que aquel titiritero, que se prostituía en las callejas oscuras de Sevilla, con aquel aspecto lamentable, se cruzó en su camino. E igualmente, sin darse cuenta, al acceder a invitarle un trago, empezó el camino a un territorio que lo conduciría a ese último instante en el que la bala hirviente alojada en la clavícula le develaba el enigma. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Me cago en cristo, que este vino es la hostia! –repetía el titiritero a cada sorbo hasta que él se atrevió a preguntarle.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Trae mucha gente las fiestas del Santo Fernando? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Pues vienen unos cuantos, desde la muerte de Franco, la religión está perdiendo devotos. ¡Qué sola se está quedando España! La gente ya no tiene fe. ¡Coño! Que este vino es la puta hostia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Usted es oriundo de Sevilla?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿De “la maravilla”? No, yo soy madrileño. Vivo aquí desde que me prohibieron trabajar en el Barrio de Lavapiés. Ahí fue que nací y me crié. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Y de titiritero…? –preguntó señalando los muñecos de madera que estaban sobre la mesa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Tengo toda la vida. Mi padre hacía la faena desde antes que yo naciera; siempre dijeron que quería más a sus títeres que a sus hijos…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Curioso –dijo mientras el titiritero acomodaba la rosquilla inflable en la que estaba sentado, la cual lo hacía parecer una gallina arrellanada en su nido–, ¿por qué usa eso? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Pero ¿qué queréis? Que los campesinos que vienen a la ciudad me arremeten como si fuera una vaca… ¡Son unos animales! &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Él soltó una carcajada mientras que el viejo pederasta pedía otro tinto. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Por qué, te interesa echar un polvo? De antemano te digo que estoy limpio como un niño de meses –le inquirió trocando su mirada en la de una “manola”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No es de mi gusto –contestó sin disolver la risa y señalándole al mesero que le llenara la copa–. ¿Hay muchos en el giro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Bastantes, diría yo. Además están los jóvenes, unos troncos que le roban a uno los clientes. Antes bajaban de los montes hordas de paisanos, chicos, maduros, señores de familia, hombrones con bigotes de ganadero; aunque todos gritaban como gatitos cuando sentían la polla. Había para todos, ahora son más selectivos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Los dos soltaron una carcajada. En ese momento, empezó a reconocer perfectamente la vieja argucia de las “manolas”, esa creencia que radicaba en que los machos cedían haciéndolos reír. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Y qué pasa con las mujeres, también son independientes? –preguntó mientras llenaban su copa. El tabernero –un gordo con delantal y sin afeitar– lo miró de soslayo barruntando las intenciones del fuereño. Instintivamente, torció la boca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No, ellas, todas, tienen chulo; desde la hembrita que no tiene ni el cuerpo ni la edad, que se pasea por las calles y que nadie se las huele de que se dedica a eso, hasta la loba más vieja, todas tienen a quien rendir cuentas. Uno está solo porque ya está viejo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Hay extranjeras?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿De qué tipo? –el titiritero dejó ver su interés en una comisión posible–. Están de moda las negras. Sabéis que Levante nos surte de ébano, hay hasta para los perros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No, me refiero a algo diferente, ¿qué tal las blancas, finlandesas, noruegas… –hizo una pausa, titubeó y agregó–… rusas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Ah. Habláis de hembras finas…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Así les llaman aquí?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Y cómo no, que el chulo que coge una se vuelve rico de la noche a la mañana!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Entonces son caras?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No, macho, son inalcanzables. Pide lo que quieras, en el rastro te consiguen cognac, relojes rolex, berettas, coca que ni dios ha probado, niñas, kohalas, hasta un tanque, pero una rusa… Mejor pide el coño de Sofía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Y tú puedes conseguir algo así? –dijo mientras le acercó, como si fuera una servilleta, un billete de doscientos euros. Los ojos de aquel viejo pederasta brillaron en seguida, sin embargo, al pasar algo por su mente, se demudó, aunque guardó el billete.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No, es muy peligroso. Las mujeres así no son para comemierdas como vos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Aún no sabes si este comemierda te puede mandar a una isla griega donde los jovencitos se dan en los árboles, como viñas…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–No, no, en eso, ni por el más macho de los machos, me meto. Os diré algo, cuando uno llega a un lugar preguntando lo que ya de por sí sabe y se le responde lo que esperaba, normalmente, las cosas terminan mal. Aunque las cosas mejoren y parezca que se resolverán, las cosas siempre terminan mal. No hay duda de que todos, tarde o temprano terminaremos por felparla. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;En ese momento, el titiritero se retiró de la mesa, tomó sus cosas y, al estrecharle la mano, le dejó una tarjeta. Después salió del lugar con su atado de peleles. De inmediato leyó la tarjeta: “Diversiones Rocambolescas”. Gerente General Pietrov Kuriav, “El Chacal”. Tel. 0333009.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Sacó el teléfono móvil y marcó el número, de inmediato se escuchó una voz con un fuerte acento ruso:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Sí, habla el Chacal, ¿en qué os puedo servir?&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-4284520772346333265?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/4284520772346333265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=4284520772346333265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4284520772346333265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4284520772346333265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/10/el-chacal-cuento.html' title='EL CHACAL (Cuento)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-7984834910746163690</id><published>2009-10-06T07:07:00.001-07:00</published><updated>2009-10-06T07:17:52.044-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autopromoción'/><title type='text'>Lectura de “Las Aureolas” el 10 de octubre en la Feria del Libro en el Zócalo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SstPQjVOxzI/AAAAAAAAAgw/8puTDFFT2EQ/s1600-h/002.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 190px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SstPQjVOxzI/AAAAAAAAAgw/8puTDFFT2EQ/s320/002.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389488524859721522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Sesión de lectura con, de izquierda a derecha: Hernán Bravo Varela, su servidor, Arturo Beristain, Carlos Alberto Carranza y Pedro Pablo Martínez.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como he comentado, en numerosas ocasiones, un grupo de amigos nos reunimos a leer cada sábado en el Hijo del Cuervo, Coyoacán. En esta ocasión nos invitaron a llevar a cabo la sesión de “Las Aureolas” en el Café literario “Julio Cortázar” de la Feria del libro de la Ciudad de México. La invitación es para que asistan a esta lectura, la cual se realizará a las 11:00 a.m. en el dicho café. Sería un gusto que nos acompañaran en una de las Ferias del libro que me son más caras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No lo olviden, este sábado a las 11:00 en el Zócalo y los demás sábados a las 12:00 en el Hijo del Cuervo, Coyoacán. Va un abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SstPQE6KlNI/AAAAAAAAAgo/eQeGEsfU_s0/s1600-h/001.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 190px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SstPQE6KlNI/AAAAAAAAAgo/eQeGEsfU_s0/s320/001.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389488516693136594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Aquí estamos con unos grandes invitados, el novelista Jorge F. Hernández y el poeta Vicente Quirarte. Ellos nos han acompañados en nuestros aniversarios.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-7984834910746163690?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/7984834910746163690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=7984834910746163690' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7984834910746163690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7984834910746163690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/10/lectura-de-las-aureolas-el-10-de.html' title='Lectura de “Las Aureolas” el 10 de octubre en la Feria del Libro en el Zócalo'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SstPQjVOxzI/AAAAAAAAAgw/8puTDFFT2EQ/s72-c/002.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3339352428761887567</id><published>2009-09-30T20:42:00.000-07:00</published><updated>2009-09-30T21:36:09.488-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Hans Van de Waarsenburg en México</title><content type='html'>&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px; " src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SsQl2CJh9JI/AAAAAAAAAgY/TjAg7S8VGM4/s320/093009190728.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387472664461964434" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche de hoy, miércoles 30 de septiembre, presentaron en La Casa del Poeta, Hans Van de Waarsenburg y su traductora al español, Pura Lópe Colomé, el poemario &lt;i&gt;Azul&lt;/i&gt;, en la colección Tristán Le Coq, del sello Trilce. En realidad se trata de un libro trilingüe –del tipo de libros que Pura ya ha comenzado a acostumbrarnos– donde hay un juego poético asombroso. Se trata de una traducción de la versión inglesa que hizo un traductor anónimo autollamado Peter Boreas. El libro es una suerte de triangulación poética: Boreas tradujo a Hans (Holandés) al inglés y Pura, echándole un ojo a las dos versiones hizo la suya propia en español. En realidad, de lo que pude darme cuenta en la lectura bilingüe que realizaron estos dos monstruos de la expresión creativa, fue que hay cierta manera de modular las palabras que tiene una mayor relación con las emociones que con la historia de las lenguas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SsQl12Ktu8I/AAAAAAAAAgQ/bYEeXy510DU/s1600-h/093009184520.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SsQl12Ktu8I/AAAAAAAAAgQ/bYEeXy510DU/s1600-h/093009184520.jpg" style="text-decoration: none;"&gt;&lt;img style="text-align: justify;display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px; " src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SsQl12Ktu8I/AAAAAAAAAgQ/bYEeXy510DU/s320/093009184520.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387472661245705154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De hecho, quisiera dar un ejemplo bastante claro y un aproximación de qué fue lo que experimenté en esta lectura. Se trata del poema “Papá: Ésta es una noche” de la serie “Lágrimas saladas de la juventud”, ésta incluida en &lt;i&gt;Azul&lt;/i&gt;, obviamente.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Papá:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta es una noche para recordar&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ciertas cosas. Cosas que sé de ti,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las más pequeñas, ahora perdidas para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La bofetada de una mano enfurecida, la cabeza&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dando vueltas contra las paredes y el interminable&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Regaño de la mujer que alimentaban tus golpes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo me volví el ser silencioso que tú habías sido&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ella la viuda de por Siempre y Jamás. La virulencia&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De Problemas y Contiendas. No había respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Te escondías entre anillos de oro, y hasta mandaste dorar&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi diente de leche, que más tarde adornaría tu corbata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En realidad, se trata de un poema fuerte, un poema donde se dejan fuera las entelequias, los devaneos y se atiza directamente al ascua de los recuerdos de infancia, adolescencia o juventud. La voz de este poema nos comparte de una confesión a su padre. El destinatario, el padre, en realidad no podemos saber si recibió el mensaje; tan sólo somos ciertos de que nosotros escuchamos la voz de alguien que tampoco sabemos si es un niño o un hombre. Al parecer, el &lt;i&gt;quid&lt;/i&gt; de este poema recae en una incapacidad de comunicación con el viejo que algún día seremos. Tiende un puente con el lector de complicidad y relata a un poeta que es golpeado, por ende, humillado durante un periodo importante de su vida. Por lo mismo es un poema que no puede tomarse a la ligera; va más allá de una recreación, un encuentro de sensaciones que se regodea en la mente del lector. Vaarsenburg toma la pluma para hablar de los temas duros que la poesía puede abordar: el pasado, la destrucción familiar, la eterna cuestión de la incomunicación. Para mi sorpresa, este hiperbóreo, como le llama Pura, quien no parece un ser atosigado por su pasado, parece descubrir con poemas de esta serie un mundo aún no resuelto, silenciado por las penumbras de un olvido que quizá lo salve. Porque el olvido debe tener alguna función y, casi estoy seguro, la salvación debe ser una de las más importantes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Según nos comentó Pura, los poemas que siguen esta misma serie, sólo que dedicados a su Madre, no parecen levantar el vuelo del ánimo, todo lo contrario, profundizan más en el páramo afectivo que puede representar ser educado en los países que recalcan su desapego o indiferencia a los cariños o mimos que depositan los padres en sus hijos. Parece ser que si todos tuvimos un verdugo en nuestros padres, el caso de los hiperbóreos es aún encarecido por una frialdad y dureza que no les representan ninguna contradicción. Y que se complementaba con un orgullo por la paternidad, ostentado en el diente de leche, bañado en oro, que colgaba de una cadenilla sobre la corbata del padre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No pretendo afirmar que &lt;i&gt;Azul&lt;/i&gt; de Hans Van de Waarsenburg sea un paño de lágrimas para un poeta proveniente de una familia disfuncional, todo lo contrario, de todo lo que he escrito sólo se puede saber mediante la lectura de esta serie, pues la personalidad de Hans es todo lo contrario a la de un ser sombrío. Parece ser que es un gran amante de la música y entre ésta, la rumba y el tango son los géneros que frecuenta. Quiesiera introducir una experiencia personal, pues en algún momento le pregunté sobre el tipo de tango que prefería y me enseñó que en su celular tiene discos completos de Gardel, Piazzolla y hasta uno de tango polaco. Víctima de las cervezas y el tequila, me atreví a decirle –que no cantarle– algunos versitos de tangos como “Adiós muchachos” y “Tomo y obligo” con lo cual, bien pude darme cuenta, se emocionaba el gran bardo de mirada cortazariana. Que por cierto, no pude dejar de notar su tremendo parecido con el Gran Cronopio, Julio Cortázar. De hecho, siempre he tenido la intuición de que Julio tenía un poco de ascendencia de los Países Bajos, pues he visto algunos filmes holandeses donde los personajes podrían pasar tíos o hermanos del autor de &lt;i&gt;El libro de Manuel&lt;/i&gt;: hombres de cara cuadrada, con rasgos de gato, de frente maltrecha, ojos penetrantes, nariz recta, pómulos modulados, gesto adusto y boca que figura una línea. De hecho, su rostro tiene la dureza de algunos niños que pueden pasar de la mirada tiernísima a la de un gato a punto de tirar un zarpazo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Espero escribir más adelante de la traducción, una vez más, que hizo mi queridísima amiga Pura López Colomé, quien acababa de llegar a la Casa del poeta de una lectura que dio en la Facultad de Filosofía y Letras, junto con Coral Bracho, Josu Landa, Eduardo Milán y David Huerta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bueno, esto sólo es un apunte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3339352428761887567?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3339352428761887567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3339352428761887567' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3339352428761887567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3339352428761887567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/09/hans-van-de-waarsenburg-en-mexico.html' title='Hans Van de Waarsenburg en México'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SsQl2CJh9JI/AAAAAAAAAgY/TjAg7S8VGM4/s72-c/093009190728.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3247630042345830628</id><published>2009-09-22T20:23:00.000-07:00</published><updated>2009-09-22T20:24:33.072-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>El mundo es un pañuelo variopinto (Cuento)</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Cuando Catalina de Giprieto fue a cobrar su cheque de jubilación había tenido problemas para entrar a su casa, porque uno de sus vecinos cambió la chapa sin consultar a nadie. Dos horas estuvo esperando a que alguien entrara y le permitiera entrar a su propia casa. Estaba verdaderamente molesta porque “esos nacos” que llevaban la administración cometían ese tipo de arbitrariedades a menudo. En efecto, era una guerra entre vecinos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Mientras esperaba bajo el balcón del primer piso, en la calle, pasó un hombre de traje negro: con semblante adusto y un poco macilento. Se trataba de Julián González, quien para sus escasos 35 años estaba lo suficientemente envejecido como para pensarlo mayor de cuarenta. Murmuraba algo, una maldición o un ruego. A pesar de que su traje se veía que era nuevo ya tenía unas gotas de salsa de tomate. “Habrá comido en lo del italiano”, pensó Catalina mientras lo seguía con la mirada. “Ya somos dos con mala suerte”, se dijo Catalina mientras se le aligeraba el malestar. Cuando lo volvió a encontrar, Julián estaba encaramado a una caseta telefónica y parecía discutir con alguien del otro lado del teléfono. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Pero tú sabías que ese sillón era muy importante para mí: me lo dejó mi padre. ¿Pero cómo pudiste, Ana? Y la computadora…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–… –mediante el teléfono, las frases llegaban hasta él y de inmediato causaban algún efecto en su semblante: lo demudaban.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Tiraste la computadora? ¡Pero te dije que aún no sacaba los archivos del trabajo! ¿Es que no te podías esperar? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;La charla continuaba, más bien discusión, mientras Catalina observaba que un carro rojo se estacionaba. Se trataba de Rita Mares, la dependienta de la florería que estaba frente a su edificio: era una trigueña de ojos miel, aunque debido a un problema en el hígado tenía una mirada débil, era de mediana estatura y tenía el cabello quebrado. Llegaba con su novio, un güerito que usaba el cabello engominado y con raya de lado, el Ricky, como le decían en el barrio. Todas las tardes la traía a la florería después de sus ensayos de danza en el Teatro de la Ciudad. Parecía que, ellos también, en ese momento discutían: ella guardaba silencio en algunos momentos para mostrar su desagrado, su desacuerdo, aunque de inmediato regresaba a las palabras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Pero si me dijiste que hoy sí irías. Todas las noches quiero que me acompañes. No ves que me da miedo andar sola en la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Sí, mi amor, ¿pero qué quieres, es mi papá el que me encarga cosas para la empresa?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Un día me van a robar y te vas a arrepentir! ¿Por qué siempre estás tan ocupado en la noche?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Amor, voy a cenas para la empresa de mi papá, la gente trabaja de día y cierra los negocios de noche, ¿yo qué puedo hacer contra eso, mi niña? Además, no puedo decirle que no a mi papá.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Catalina sonrió con cierta condescendencia. Pensé en sus años de juventud, en los reproches que le hacía a su novio en la plaza Río de Janeiro, en aquellos años que apenas se incorporaba a la vida en la ciudad, cuando su madre le hablaba todos los días desde Poza Rica para ver cómo estaba. Sonreía Catalina, costurera jubilada, amente del radio que aprendió a escuchar en las tardes de su ciudad natal. Sonreía y volvía la vista a Julián, quien compraba un periódico en el puesto de revistas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Entonces no te quiero volver a ver! –se escuchó el grito de Rita, cuando dejaba al Ricky con un palmo de narices. Atravesó la calle sin reparar en que venía un carro a toda velocidad. Tan sólo por un ápice fue que se salvó de ser atropellada. De inmediato, el enfrenón, el quemar de llantas y las piernas de Rita escapando entre las defensas de dos autos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Por poco la… –dijo Catalina, sorprendiéndose de oír su propia voz. En ese momento vio que se acercaba uno de los vecinos: don Miguel, quien también le caía mal a Catalina. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Qué barbaridad! No le han dado su duplicado –le preguntó, sonriente, afable, empático, a lo cual Catalina, quien conservaba aquellos ojos verdes de jovencito, contestó con un mohín.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Entró al elevador y en seguida vio a don Miguel, quien –como casi siempre refrenaba las ganas de hablar con aquella vecina que lo tenía cautivado. La única mujer que lo convencía de que aún era joven, quizá porque su presencia le imponía una fuerza extraordinaria, de la misma manera que lo hacían las chicas en la escuela secundaria. Catalina salió del elevador en el tercer piso y no contestó, como siempre, al “Buenas tardes” de “ese viejuco”, como le decían los vecinos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Al abrir la puerta, Catalina escuchó el timbre del teléfono, corrió para alcanzar a contestar y llegó jadeante a la mesita.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¿Comadre? –se escuchó del otro lado de la bocina.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Era Margarita, la comadre de Catalina, también jubilada, sólo que ella lo era de la medicina, quien cada vez que no tenía algo que hacer le hablaba para invitarla al “Yak” de avenida Cuauhtémoc. Durante un momento, en medio de la letanía –antes de la típica invitación–, Catalina vio sin conciencia por la ventana y sorprendió a Julián González hablando, con una actitud extraña, con una mujer vestida de amarillo: de la punta de la cabeza hasta la punta de los pies era amarillo puro. Parecía que él se deshacía en explicaciones, sus manos mostraban cierta angustia. De súbito vio cómo, después de que Julián extendía las manos, la mujer sacó un picahielo y se lo clavó en la frente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–¡Margarita, espérame! –gritó Catalina, mientras se llevaba las manos a la cabeza, como en una acción de reflejo, sin embargo no sabía cómo reaccionar, sentía que gritar ante un cuadro tan alejado sería inútil. –¡Comadre, pasó algo horrible! Acaba de pasar algo, luego te hablo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Oye, Cata, nada más te quería invitar al… –la frase se ahogó mientras llamaba al 911, aunque después se dio cuenta de que ese número nada más era un programa de televisión; después intentó el 080, donde no hubo respuesta y terminó hablándole a Locatel, “que de algo servirá”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Cuando se volvió a azomar por la ventana, la gente ya estaba rodeando el cuerpo de Julián que agonizaba bajo un semáforo. Aquella tarde el barrio fue la noticia en las páginas de las ediciones vespertinas: “¡Asesinólo con una picahielo entre ceja y ceja!”, y es que el titular se daba solo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Después de leer la nota, Margarita volvió a comunicarse con Catalina de Giprieto, pues temía que, a sus 73 años, aquella impresión le pudiera hacer mal.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Comadre, te voy a llevar a cenar, querida, y no acepto un “no” por respuesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Fue entonces que pasó por ella en la noche de aquel día aciago. Estacionó el auto y vio que, la escena del crimen ya había sido profanada por una marabunta de curiosos que tomaban fotos con sus teléfonos celulares. Hubo quien voceaba que el picahielo había quedado en el mismo lugar aún después de la investigación pericial y que un niño se lo había quedado pensando que era un bonito juguete. Antes de entrar, Margarita entró a la florería, donde le pidió a rita un ramo de flores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;–¿Cuánto le debo, señorita? –preguntó Margarita.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;–Ciento cincuenta pesos, por favor –contestó Rita, quien tenía el albumen de los ojos bastante amarillos. Margarita no dijo nada, se limitó a pensar que era una lástima que una chica tan joven tuviera hepatitis.&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:Cambria;mso-fareast-font-family:Cambria; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-TRAD;mso-fareast-language: EN-US"&gt;En el restaurante, callada, inane y aún más avejentada, Catalina rumiaba su ensalada. Margarita, por su parte, hablaba sin parar mientras, por la puerta principal, entraba el Ricky y la mujer de amarillo –que aún vestía el atuendo que usaba cuando la vio Catalina–, quienes se sentaban en un rincón del rincón del restaurante y dos o tres veces llamaron la atención con sus carcajad&lt;/span&gt;&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3247630042345830628?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3247630042345830628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3247630042345830628' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3247630042345830628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3247630042345830628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/09/el-mundo-es-un-panuelo-variopinto.html' title='El mundo es un pañuelo variopinto (Cuento)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-4918963085367815586</id><published>2009-08-29T16:41:00.000-07:00</published><updated>2009-08-29T16:55:12.816-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Autopromoción'/><title type='text'>Tierra Adentro No. 159. Conversación con Daniel Sada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Spm-yK1YEgI/AAAAAAAAAgI/tqfNKKDH_8E/s1600-h/TierraAdentro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375537399354364418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Spm-yK1YEgI/AAAAAAAAAgI/tqfNKKDH_8E/s320/TierraAdentro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Queridos amigos, esta vez la suerte estuvo de nuestro lado. A mediados de abril de este año, en el apogeo de la influenza, mi amigo Gerónimo Sarmiento y un servidor, fuimos recibidos por el gran novelista Daniel Sada en su departamento. Ahí le hice una entrevista, que Gerónimo documentó bastante bien con su video cámara, y que me permitió plantearle algunas preguntas que, a través de la lectura de su obra, me habían surgido. Fue un hombre generosísimo, acababa de Nueva York y contestó atingentemente cada una de éstas. Finalmente, gracias a los amigos de la revista Tierra Adentro, esta entrevista salió a la luz en el número no. 159, el cual ya está a la venta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero le puedan hincar el diente al número, está bastante bien, contiene un dossier sobre el novelista Jesús Gardea, uno sobre Ciudades visibles y ciudades invisibles, varios encartes de fotografía y un poema de mi querida amiga Pura López Colomé. Que, no porque sea mi amiga, es uno de los poemas mejor logrados que haya leído en los últimos meses. De hecho, el número está muy bien. Espero puedan empezar a leerlo lo antes posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazos.&lt;br /&gt;&lt;script src="http://xyz.freeweblogger.com/counter/script.php?u=hombresdeagua1"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-4918963085367815586?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/4918963085367815586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=4918963085367815586' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4918963085367815586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4918963085367815586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/08/tierra-adentro-no-159-conversacion-con.html' title='Tierra Adentro No. 159. Conversación con Daniel Sada'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Spm-yK1YEgI/AAAAAAAAAgI/tqfNKKDH_8E/s72-c/TierraAdentro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-957583880561488246</id><published>2009-08-14T22:41:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T20:13:36.157-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>“De eso se trata” de Juan Villoro (Anagrama 2008)</title><content type='html'>&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;img style="-webkit-user-select: none; cursor: -webkit-zoom-in; " src="http://www.letraslibres.com/imagen.php?id=5472&amp;amp;dw=200" width="172" height="269" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Desde hace algunas semanas (que he estado alargando para no terminar de leerlo) he disfrutado del más reciente libro de ensayos literarios de Juan Villoro, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;De eso se trata&lt;/i&gt;; un libro conformado por ensayos de índole tan distinta como “Los viajes de Casanova”, pasando por “El rey duerme: crónica hacia Hamlet”, “Mezcal” dijo el cónsul: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Bajo el volcán&lt;/i&gt; de Malcolm Lowry” o el imprescindible “Las fisonomías del desorden: de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;El pozo&lt;/i&gt; a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Los Adioses”&lt;/i&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En realidad, no estoy interesado en utilizar las trilladísimas palabras para hablar de libros de literatura, así es que me limitaré a comentar algunas cosas. Para empezar los ensayos están sostenidos por un andamiaje de experiencias y erudición literaria innegable. No es secreto para nadie que Juan Villoro es uno de los escritores más enterados de México, que recorre con facilidad los caminos de la filosofía y los de la literatura, y que sabe tan bien criticar como ir tejiendo ideas que respalda con argumentos acertados. Si me pidieran un ejemplo específico, quizá escogería “Los viajes de Casanova”, ensayo que  me permitió comprobar la altura que tiene el pensamiento de Villoro: una altura apuntalada por una argumentación creciente. Porque si en el inicio nos ubica en el mundo de Casanova, un mundo decadente para el final de sus días, a continuación nos entera de que gran parte de su fama se debe a unas &lt;i&gt;Memorias&lt;/i&gt; tergiversadas por su editor: “Laforgue corrigió errores gramaticales y pulió el estilo, pero también suprimió pasajes y agregó matices de su cosecha.” Y además agrega: “La reputación de Casanova quedó en manos de un erudito que, en buena medida, era su reverso”. Así que, a medida que avanza, va creando una historia donde el personaje crece en cada uno de sus parágrafos, que van desde “Campeón de la oportunidad”, “Una curiosidad más o menos fuerte”, “Opinar con la mirada” y “Los beneficios del engaño”. Villoro es un lector acucioso que va develando, lentamente, la imagen que tiene de los personajes, con lo cual se cuida de no romper una de las reglas de Voltaire, decirlo todo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Debido a lo anterior, puede sentirse que la versión final de &lt;i&gt;De eso se trata&lt;/i&gt; ha dejado en el camino varias páginas con la misma o mayor cantidad de información, con la misma profundidad, pero no con una mayor exactitud. Su escritura es una obra de desbastación. Los ensayos que componen este libro son exactos, no caen en la verborrea que de pronto le llena de escollos el camino a la idea para que llegue al lector. Su prosa es clara, pero tiene la tensión vibrante de la claridad, porque es un medio que trafica en alto voltaje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Al inicio del libro, en “El rey duerme”, uno se encuentra con un ensayo-prólogo-crónica-memoria que funge como entrada al libro. Ahí, Villoro relata su experiencia en 1994 en la Universidad de Yale, donde es testigo de las clases donde Harold Bloom va gestando su &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Shakespeare&lt;/i&gt;. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La invención de lo humano&lt;/i&gt;. (Anagrama,?), donde escuchó una de las frases que más me han gustado: “–Si quieren un Shakespeare francés, éste no es el curso.” Con lo cual propina un buen sopapo a todos los catedráticos que buscan explicar el &lt;i&gt;opus&lt;/i&gt; shakesperiano desde el estructuralismo francés. Por lo demás, Villoro comparte la experiencia de escuchar las teorías de Bloom, sus disquisiciones, sus argumentos y la pasión con que se enfrenta a una de las obras más apasionantes de, lo que el decano de Yale llama, el Canón Occidental… Por lo demás, también agrega detalles bastante sútiles: “Según su declaración de intenciones, Bloom no pretendía monopolizar el magisterio sino discutir en clave socrática. No se trataba de una cátedra sino de un seminario. Sin embargo, compartíamos un acuerdo tácito: lo interesante era oírlo a él”. Más adelante, el autor de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El Testigo&lt;/i&gt; va entablando un diálogo con frases que va emitiendo Bloom, las cuales son geniales, profundas, lúcidas, de las cuales sólo me permitiré citar una pregunta que les hizo: “–¿Qué sintieron después de su primer fracaso amoroso? ¿Sabían ya que estaban condenados a volverse a enamorar?.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Por otro lado, el libro contiene, entre mis favoritos, dos ensayos que vienen bastante a cuento y que ya he mencionado. En uno de estos, se aproxima a la personalidad de Malcolm Lowry y empieza a esbozar una tesis bastante pertinente en torno a un autor que estaba empecinado con el fracaso. No está por demás agregar que varios amigos hemos reestructurado nuestras valoraciones con respecto a las biografías de Lowry, la de Douglas Day y la de Gordon Bowker, después de la lectura de “‘Mezcal’” dijo el Cónsul”. Si les interesa el asunto, acudan a la primera parte del ensayo. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Evidentemente me estoy limitando a dar visos que apuntan hacia algunos aspectos, la delicia está en la totalidad del libro. El otro ensayo, trata sobre Juan Carlos Onetti, aquel gran escritor que –como muestra el autor del mentado libro– perdió varios de los concursos en los que participaron sus novelas. ¡Oh paradojas del destino, quién iba a decir que un Alegría traería tantas tristezas! Pues, en efecto, Onetti perdió un concurso de novela frente a Ciro Alegría y otro frente a Mario Vargas Llosa; aunque este último no le ganó con algo menor, sino que lo hizo con una de las más grandes novelas que se han escrito, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La casa verde&lt;/i&gt;. Sin embargo, como recuerda el ensayo al respecto, Onetti lo tomó con calma: “En 1970, en el prólogo a una nueva edición de &lt;i&gt;El astillero&lt;/i&gt;, José Donoso lamentaba que treinta años antes Onetti hubiera perdido un certamen ante la fuerza telúrica de Ciro Alegría. No mencionó que apenas tres años atrás, en 1967, había vuelto a perder ante otro peruano, Mario Vargas Llosa. El jurado del Rómulo Gallegos prefirió &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;La casa verde&lt;/i&gt; a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Juntacadáveres&lt;/i&gt;. Con resignado humor, Onetti atribuyó el hecho a que ambas novelas trataban de burdeles, pero el de Vargas Llosa tenía orquesta.”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Con este tipo de líneas está trazado el libro, quizá &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;De eso se trata&lt;/i&gt; –título que alude al célebre verso “To be or not to be...” del &lt;i&gt;Hamlet&lt;/i&gt;, en traducción de Tomás Segovia&lt;i&gt;–&lt;/i&gt; sea la mejor manera de instituir el canón de un gran escritor que –como lo prefería Chesterton– se atreve a ser autor y no se queda en el simple plano de ser autoridad. &lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-957583880561488246?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/957583880561488246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=957583880561488246' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/957583880561488246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/957583880561488246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/08/de-eso-se-trata-de-juan-villoro.html' title='“De eso se trata” de Juan Villoro (Anagrama 2008)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-7140420765201210194</id><published>2009-07-27T23:29:00.000-07:00</published><updated>2009-07-28T00:01:26.837-07:00</updated><title type='text'>Apunte a “La isla de las breves ausencias” de Francisco Hernández</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); text-decoration: underline;"&gt; &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0); "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;img src="http://multimedia.calderon.presidencia.gob.mx/acalli/2009/junio/boletin/46136.jpg" border="0" title="Recomendación adultos" width="192" height="276" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Mil y un disculpas por haber dejado este blog solo tanto tiempo. En realidad, he estado fuera de circulación debido a que el final de semestre me dejó fundido. Sin embargo, vuelvo a la carga para hacer un breve apunte. Sé que el tema merece una mayor extensión, pero me limitaré a hacer un apunte de un libro que afortunadamente &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;ha caído en mis manos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Se trata de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La isla de las breves ausencias&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; (Almadía, 2009), del poeta Francisco Hernández: poemario que, a partir de un hilo conductor bien definido, va enumerando la pléyade de islas en un mundo imaginario, caótico y fantástico. Subdividido en un total de sesenta y dos poemas (igual que la edad del poeta), el libro recurre a lo mejor y más amplio del espectro imaginativo de Hernández. Pensado como un espacio físico, casi localizable en un mapamundi –como aquellos que trazó Brien Nissen–, el libro nos arroja a la contemplación de la angustia de un náufrago que sufre por las repentinas frases que aparecen en un obelisco, aunado a que nos permite testificar una serie de experiencias angustiantes donde la capacidad imaginativa del lector es puesta a prueba de manera frecuente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Francisco Hernández, como ha quedado claro a través de sus libros anteriores: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Moneda de tres caras, Imán para fantasmas, Gritar es cosa de mudos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;, posee un poder evocador y paradójico que crea mundos inexistentes colmados de seres imaginarios. Su imaginación es aterradora, exacta, guarda en ella la mirada de un cazador tras su presa: una presa extraña, monstruosa y por lo mismo, inasible. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La isla de las breves ausencias&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; refrenda que, en poesía, la imaginación de David Lynch tiene un par que, a menudo, le gana la partida. Su mundo es extraño, inigualable; sus versos son irónicos y, por momentos, telúricos:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La noche, extendida por los espasmos infantiles, no permite la insistencia de los ritmos ni la amplificación, así sea por medios crepusculares, de nuevas zonas epileptiformes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El sueño superficial es el más desvalido y los somníferos emigran, dejando atrás paroxismos de peces con sus rutas descritas en los flancos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El poemario refrenda la manera de mezclar los dolores físicos, las afecciones, los vacíos de salud con el oído profundo de la poesía: Hernández deja claro que en su constancia poética todas las aflicciones serán materializadas en versos que le dan la vuelta a enfermedades de distinta índole. Es como un servirse del dolor, como quería el filósofo Boecio, y crear desde la ausencia, desde el sueño, un poema que abra otras posibilidades de comunión. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;18&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Al disiparse las nubes bajas, pueden leerse otros jeroglíficos en el obelisco:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;“Más vale incinerar al epiléptico. Su esqueleto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;podría poner a temblar a los gusanos”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Por otro lado, el hilo conductor proviene de un Robinsón Crusoe que padece la &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;saudade&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;, quizá heredero del Robinsón, no de Defoe, sino de Valéry, quien ha terminado de proveerse de los elementos más necesarios pero que no sabe cómo matar el tiempo. Hernández nos hace pensar en qué hubiese sido de un Robinsón con la personalidad de Dostoievsky o de Onetti. Pues para Defoe era fácil manejar a un personaje en la isla siempre y cuando tuviera sus mismas características, las de un hombre anglosajón práctico; pero, ¿qué pasa cuando tienes a un ser flemático que, de pronto, sufre convulsiones o que execra la luz solar, como Swann? Ése es el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;leit-motiv&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; de &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La isla de las breves ausencias&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;. Quizá como muestra, y abusando de las ventajas de las citas, valga la pena traer a cuenta un fragmento de otro poema:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;62&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Comenzó a llover con fuerza, las corrientes borraron las veredas y un cerro se desgajó como si fuera una naranja.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;A punto de llegar a la casa vi a dos monos con el mapa de la Isla en las manos, subiéndose a los árboles, internándose en la selva.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Grité, traté de perseguirlos, pero el hueco de mi estómago, hecho ya un lodazal, pesaba demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La isla, una vez más, como quería Deleuze, es el fragmento donde se encuentra el microcosmos de un Todo, así lo hace sentir nuestro poeta Hernández, quien –una vez más– deja claro que la versatilidad del artista está divorciada de las fórmulas y las reiteraciones y que siempre está en busca de nuevos mares que surcar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); text-decoration: underline;"&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-7140420765201210194?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/7140420765201210194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=7140420765201210194' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7140420765201210194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7140420765201210194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/07/apunte-la-isla-de-las-breves-ausencias.html' title='Apunte a “La isla de las breves ausencias” de Francisco Hernández'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8643138575751017044</id><published>2009-06-29T22:55:00.000-07:00</published><updated>2009-06-29T23:06:10.751-07:00</updated><title type='text'>Ojeada a una escena de “Justine” de Lawrence Durrell</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SkmqtAQUc3I/AAAAAAAAAgA/DTHqMGyklgk/s1600-h/shakespeare.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SkmqNzHG8fI/AAAAAAAAAf4/P0uzHprhHsc/s1600-h/kavafis+pk1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 280px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SkmqNzHG8fI/AAAAAAAAAf4/P0uzHprhHsc/s320/kavafis+pk1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352996786141590002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;line-height: 150%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: italic;"&gt;a Eugenia y a Jorge&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;La obra de Lawrence Durrell, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt; (1957), pertenece a un género a caballo entre la novela y el poema, lo primero debido a que relata las experiencias de varios personajes en torno a la Ciudad de Alejandría, lo segundo porque su estilo es bastante cercano a la descripción, inspiración y uso de recursos con que se escribe poesía. No obstante, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Justine&lt;/i&gt; está más cercana a la construcción de ésta última debido a la preponderancia que da a la relación de lo lírico con lo evocativo, lo cual da lugar a un fragmento de la historia y lo revisita para referirlo a los lectores, como lo veremos en el poema “Abandona el dios a Antonio”. Por otra parte, a lo largo de las páginas de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt; nos podemos dar cuenta que carece de algunos elementos que, para la época en que fue publicada, eran imprescindibles en la conformación de una trama atractiva, lo cual hace incierto si realmente se sirve del discurso novelístico en la misma proporción o si da preponderancia al poético por encima de éste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;En esta escinsión la figura de Contantino Cavafis es fundamental debido a que varios de sus temas son reutilizados y puestos al día en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;El Cuarteto de Alejandría&lt;/i&gt;, con lo cual Durrell se abastese de un conjunto de aspectos que no podría haber obtenido por sus propios medios. La línea de análisis que seguiremos nos llevará a descubrir la manera en que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt; deja de funcionar como novela, debido a que su lectura se vuelve monótona, su ritmo se torna lento, conjetural, y, repentinamente, su trama deja de ser actractiva. Sin embargo, esto no es debido a una falta de pericia por parte de Durrell sino a que, desde un inicio, pretendía alcanzar una obra que fungiera como “una danza tridimensional, un poema relativista”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn1" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; y escapar de esta manera a la concepción del tiempo lineal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Escrita como un relato donde las historias se suceden de una manera anárquica; planteada como un juego donde cada situacion motiva reflexiones; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt; es una novela que no discurre con soltura. Su voz narrativa se encarama en situaciones que no tienen trascendencia en función de la historia. Cada capítulo tiene numerosas referencias a la historia de Alejandría, de sus lugares y a los antecedentes de los personajes. Es una narración que se bifurca en un mapa de historias y que está todo el tiempo cargada de significados y sentidos que, en muchos de los casos, escapan a la capacidad intelectiva del lector de a pie. Por lo cual, podemos decir que su lenguaje es muy cercano a la definición que Ezra Pound daba de la gran literatura, la cual no era más que “el lenguaje cargado de sentido hasta el grado máximo que sea posible”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn2" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Por otro lado, sus múltiples referencias nos obligan a plantearnos qué tan fácil, o factible, sería una lectura del libro sin un conocimiento previo de la historia de la misma ciudad de Alejandría o del poeta Cavafis. Como si en cada uno de los capítulos, en cada una de sus escenas o en cada una de sus líneas se tuviera que hacer referencia a un innúmero de antecedentes para acceder a éstas. De tal suerte que rompe con una de las características de la novelística moderna, la cual radica en que no se necesite ningún tipo de antecedente para poder emprender la lectura del libro. Así que nada es más contrario a la idea anterior que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt;, pues desde el inicio, la introducción de la figura “del viejo poeta” marca un subtexto que no todos podrán seguir en la historia que escribe Durrell. Cavafis está por doquier, él y su manera de ver las cosas son &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;leitmotiv&lt;/i&gt; para las descripciones del ambiente, ritmo, costumbres y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;color&lt;/i&gt; de Alejandría; también lo está en la percepción de los personajes y en el estilo de Durrell. Línea tras línea surgen sus versos y los impulsos que impregnan la obra poética de Cavafis. Durrell comentó, en la entrevista antes citada: “No estoy muy seguro de la palabra [influencia] porque yo copio lo que admiro. Robo. Cuando usted dice “influencia”, sugiere una infiltración del material de otra persona en el de uno, semiconscientemente. Pero yo no leo sólo por gusto, sino como un jornalero, y cuando encuentro un buen efecto lo estudio y trato de reproducirlo. De modo que probablemente soy el ladrón más grande que pueda imaginarse.&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn3" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Al parecer, con el ambiente logrado en los poemas de Cavafis Durrel buscaba encontrar una subjetividad que se modificara según el distinto narrador que contara la historia, siempre pretendió que la misma historia se leyera con una cantidad variada de perspectivas. Frente a la imposibilidad de leer la obra con “anteojos tetradimensionales, el lector tendrá que hacerlo imaginativamente”, él se limitaría a desear que leyeran los cuatro tomos para poder constatar lo que buscaba. No obstante, en su afán de subjetividad, al utilizar los elementos de los poemas de Cavafis, convirtió su obra, al menos en el caso de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Justine&lt;/i&gt;, en una narración hibrida y asfixiante. Su “relativismo” surge de una preterición de la objetividad que para Durrell fue demolida por las ideas de Albert Einstein y Sigmund Freud, al mismo tiempo que también fue confrontada por la dicotomía Oriente-Occidente. Esto es fundamental para entender el proyecto de Durrell y su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cuarteto&lt;/i&gt;, aunque no le proporcione agilidad a su novelística.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Una de las escenas más representativas de lo que se busca exponer en este ensayo se encuentra en la segunda parte de la novela. Me refiero al momento en que Cohen, un antiguo amante de Melissa, está en el hospital delirando a punto de morir. Por medio de un mensaje le pide a Melissa que lo visite: “Lo habían instalado en la salita de una sola cama con cortinas que, según supe luego por Mnemjian, se reservaba para los casos desesperados”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn4" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Así que el protagonista, llevado por una curiosidad no admitida, va a rendirle una visita al examante de su mujer en nombre de aquella que le solicitó a Melissa. El encuentro es extraño, parece que es una situación difícil para ambos. En un momento dado, Cohen le confiesa que pidió que viniera Melissa pues está resuelto a pedirle que se case con él. Tenido en la cama, Cohen le muestra los anillos que los comprometerían, con lo cual evidencia que aún no es consciente de su estado real. Así se suscita una ruptura dramática entre lo que está pasando y la idea que tiene Cohen de su estado:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:21.3pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi- line-height:150%;mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Pero ahora la escena volvía a cambiar, y el enfermo entraba en una zona más lúcida. Era como si en la inmensa selva de la locura llegáramos a un calvero de sensatez, donde todas sus ilusiones poéticas se desvanecían. Habló de Melissa con afecto pero fríamente, como un marido o un rey. Ahora que su cuerpo se disolvía, era como si los fundamentos de su vida interior, tanto tiempo bloqueados por las falsedades de una existencia mal vivida, hicieran reventar los diques e inundaran el primer plano de su conciencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Más adelante, añade: “Me alegré de que Melissa no hubiera venido, porque de haberlo visto como yo lo estaba viendo en ese momento, hubiera podido descubrirlo de pronto. Por una de esas paradojas en que se complace el amor, me sentí mucho más celoso de él a la hora de su muerte que durante su vida”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn5" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. De tal suerte que, por debajo de ese diálogo anodino, empieza a manifestarse el verdadero ser de Cohen. En un momento donde parece que no le queda sino la debacle, como si tomara la última bocanada de vida, se revitaliza e intenta un último esfuerzo que redunda en la ignorancia de la muerte: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.45pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi- line-height:150%;mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Volvió a suspirar y después, para mi sorpresa, se puso a tararear con una voz de gnomo casi imperceptible una canción popular que en otros tiempos había hecho furor en Alejandría, y a cuyo compás Melissa bailaba todavía en el cabaret.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.45pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi- line-height:150%;mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;–¡Escuche la música!– me dijo, yo pensé de pronto en Antonio moribundo tal como lo evoca Cavafis en un poema que Cohen no había leído ni leería jamás. Desde el puerto llegó el mugido de las sirenas, como planetas dando a luz. Y una vez más oí la voz de gnomo cantando suavemente el estribillo que hablaba de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;chagrin&lt;/i&gt; y de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;bonheur&lt;/i&gt;, y no cantaba para Melissa sino para Rebecca. Qué diferencia con el magnífico coro desgarrador que había oído Antonio, la penetrante riqueza de las voces y los intrumentos de cuerda creciendo en la oscuridad de la calle… postrer legado de Alejandría a sus elegidos. Pensé que cada uno se marcha a los acordes de su propia música, y recordé con dolor y vergüenza los torpes movimientos de Mellisa cuando bailaba&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn6" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Es aquí donde se encuentra la alusión a uno de los “poemas históricos” de Cavafis, con lo cual podemos constatar que no se limita a hacer una llana comparación de las circunstancias entre los dos géneros. Por el contrario, estas líneas funcionan como el vértice de una figura que se puede ampliar según los intereses hermeneúticos del lector, debido a que, en su obra, el lenguaje está cargado de sentido como lo están los versos del gran poeta. Bien vale la pena citar el poema “Abandona el dios a Antonio” (1912)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Cuando de repente, a medianoche,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;se escuche una procesión invisible pasar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;con música y voces exquisitas,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;no te entristezcas en vano por el abandono de tu suerte,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;los trabajos fallidos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;los planes de tu vida que se esfumaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Como si lo esperaras desde tiempo, con valentía,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;despídete de la Alejandría que se va.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Sobre todo no te engañes, no te digas que fue un sueño,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;que tus oídos mintieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;No te inclines ante tan vanas esperanzas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Como si lo supieras desde tiempo, con valentía,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;como corresponde a alguien de tu rango,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;a quien perteneció esta ciudad,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;acércate a la ventana con paso firme y escucha emocionado,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;pero sin lloriqueos o quejas de cobarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Escucha con íntimo placer,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;atiende a la música secreta de la procesión,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;y despídete,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;di adiós a la Alejandría que ahora pierdes.&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn7" name="_ftnref" title=""&gt;[7]&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); font-size: 23px; line-height: normal; "&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SkmqtAQUc3I/AAAAAAAAAgA/DTHqMGyklgk/s320/shakespeare.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5352997322245829490" style="display: block; margin-top: 0px; margin-right: auto; margin-bottom: 10px; margin-left: auto; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 320px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Es claro que Cohen se encuentra en la misma cirscunstancia que Marco Antonio, sin embargo, eso no es fundamental. Lo que sí es fundamental es que el personaje empieza a descifrar las señales que contiene la existencia humana, su percepción ha sido alterada por la sabiduría y el mundo es más complejo de lo que puede parecer. Cohen no es Antonio, pero responde de la misma manera que él ante la muerte. Ambos fueron seres voluptuosos que perseguían los excesos: “el dios” no es otro sino Baco, el dios creador del vino y de las fiestas frenéticas. Cada quien a su modo, Antonio al través de su estudio, Cohen siendo un erotómano y un hedonista, pero los dos negando, ignorando, que la muerte los alcanzaría en algún momento dado, siguen a Baco. Ambos buscan perpetuarse y negar que hay una música que ya los está llamando, intentan eludir que dejarán de existir: desaparecerán. Por su parte, Cavafis lo instiga a no fingir, a no negar que todo ha terminado; el poeta quiere que enfrenten lo irremediable. En los apuntes que hacía de sus poemas, Cavafis escribió al respecto: “Se refiere a la época durante la cual el derrotado Antonio es asediado por Octavio en Alejandría (ver Plutarco, “Vida de Antonio”) y al momento en que su propio dios protector, Dioniso, le abandona (“&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;invisible comitiva&lt;/i&gt;”). El poema nos enseña que debemos hacer frente a la adversidad con dignidad”.&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn8" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Antonio es sorprendido en el momento de ser vencido y descubre que él, como si fuera un viento que ha recorrido la ciudad, se tiene que despedir de ésta, “la Alejandría que se va”. En torno a esta escena hay numerosas historias paralelas: la primera está en el mismo drama &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cleopatra y Marco Antonio&lt;/i&gt; de William Shakespeare, a la cual Bloom tildó de inclasificable debido a la imposibilidad de encasillarla entre las tragedias o las comedias; y que, además de considerarla como la mayor de las treinta y nueve obras, le parecía que con ésta Shakespeare daba fin a su época de mayor intensidad creativa. Así pues, Marco Antonio aparece por segunda vez en opus shakespeariano, sólo que a diferencia de su primer tratamiento en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Julio César&lt;/i&gt;, en esta ocasión, aparece como un personaje agotado, cansado de todas las situaciones a las que se tuvo que enfrentar debido a su carácter voluptuoso y a sus responsabilidades frente al César. Tal y como Cohen, la muerte de Marco Antonio es el momento más brillante en esa última etapa, busca resarcirse de los múltiples errores que cometió por falta de carácter con Cleopatra y se casa con ella en el último momento, erigiendo un par de anillos de compromiso. En la versión de Plutarco, esta necesidad de resarcir los daños cometidos por su torpeza era una de sus principales características: “Pues realmente no tenía un gran fondo de sencillez, y no daba fácilmente en las cosas: pero luego que advertía sus faltas, era vehemente en sentirlas, y no se detenía en dar satisfacción a los ofendidos. Era además excesivo en la retribución y en el castigo, aunque más salía de medida en el recompensar que en el castigar.”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn9" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Por su parte, en el caso de la versión shakespeariana, Bloom afirma que en esta secuencia de escenas hay un gran alarde de teatralidad por parte de los personajes, Cleopatra se interpreta a sí misma con lo cual intenta alcanzar el nivel de espectativas que su nombre ha configurado en el mundo; Marco Antonio, asume su personalidad y se acerca a ella como quien se acerca por última vez a la música y al exceso. E insiste al plantear que la música que también menciona Shakespeare representa el fin de una edad heroica, pues la época de Julio César lleva a la naciente disciplina de la Roma augusta: “Antonio, dios mortal también, tiene su aura, realmente una especie de cuerpo astral, que desaparece con la música de Hércules, los oboes bajo el escenario. No hay sustituto para él, como se percata Cleopatra, pues con su muerte la era de Julio César y Pompeyo ha terminado, e incluso Cleopatra tiene muy pocas probabilidades de seducir al primer gran oficial ejecutivo en jefe, el emperador, Augusto.”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn10" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;En realidad, para Bloom la escena final de la vida de Antonio es un profundo desquebrajamiento donde el general trasciende su límites personales, “un fecundo quebrantamietno de las naves sin paralelo en ningún otro lugar de la literatura occidental. La sublime música de la autodestrucción de Antonio sería el mayor logro poético de la obra si no fuera porque nada puede superar las inmensas armonías de la escena de muerte de la propia Cleopatra, que puede decirse que cambió al propio Shakespeare de una vez por todas.”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn11" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Por otro lado, ni Durrell ni Cavafis están criticando al sensual personaje sensual que encarnan Antonio y Cohen. En el caso particular de Cavafis, por el contrario, coloca a Antonio en la misma posición que a los sabios, pues según su poema “Pero los sabios perciben cosas que están a punto de suceder”, agrega que:&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Los hombres saben lo que está sucediendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;El futuro lo conocen los dioses,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;plenos de sabiduría y de luz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Del futuro, los sabios también perciben&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;las cosas que están a punto de suceder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Con frecuencia, en momentos de intensa concentración&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;sus oídos se nublan, les llega el ruido escondido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;de los eventos cercanos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;y escuchan con reverancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Aunque afuera en las calles,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi-line-height:150%; mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;las gentes no oyen nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Con lo cual podemos destacar esta manera de desarrollar un discurso bastante amplio, ya que por un lado se muestra la sensualidad, el erotismo, de los seres a la vez que se profundiza en la manera en que el estímulo de los sentidos acrecienta la psique. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Por otra parte, vale la pena traer a cuento la versión de Plutarco de la misma escena, la cual está situada en una suerte de “última cena”:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.45pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi- line-height:150%;mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;Dícese que en la cena excitaba a los esclavos a que en comer y beber le regalaran más opíparamente aquella noche: porque no se sabía si podrían ejecutarlo al día siguiente, o si ya servirían a otros amos, y él estaría hecho esqueleto y reducido a la nada. Como viese que al oír esto lloraban sus amigos, les dijo que no lo llevaría a una batalla en que más bién iban a buscar una muerte gloriosa que no salud y victoria. Se cuenta que en aquella noche, como al medio de ella, cuando la ciudad estaba con el temor y esperanza de lo que iba a suceder, se oyeron repentinamente los acordados ecos de muchos instrumentos y gritería de una gran muchedumbre con cantos y bailes satíricos, como si pasara una inquieta turba en Bacantes: que esta turba movió como de la mitad de la ciudad, hacia la puerta por donde se iba al campo enemigo; y que saliento por ella, se desvaneció aquel tumulto, que había sido muy grande. A los que dan valor a estas cosas les parece que fue una señal dada a Antonio de que era abandonado por aquel Dios a quien hizo siempre ostentación de parecerse, y en quien más particularmente confiaba&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn12" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;Sin embargo, insistiremos en que en ninguna de los cuatro tratamientos hay un juicio moral, por el contrario sus perspectiva trascienden las costumbres de la época. Shakespeare proyecta en una escena la relación de lo cognoscible y lo inefable, Propercio presenta el milagro guardando su escepticismo, Durrel exhibe la indiscutible lucidez de su personaje y Cavafis muestra el fin de un hedonista en quien ve una extensión del arte. Además, podemos ver que será éste último el que más haya reflexionado en torno a este argumento, pues en numerosas ocasiones abordó la intromisión de la música en la realidad como una suerte de epifanía; así lo podemos ver en su poema en prosa “Una noche en Kalinteri”: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.45pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX"  style="font-size:11.0pt;mso-bidi- line-height:150%;mso-ansi-language:ES-MXfont-size:12.0pt;"&gt;En esa quietud mi mente encontró el sosiego, y bajo la influencia del paisaje que veía, mis pensamientos se hicieron optimistas, alegres, se tiñeron de la feliz belleza que me rodeaba. De repente el silencio desapareció. Un gran bote apareció avanzando hacia Therapia y dentro de él un grupo cantaba. Cantaba bien. Ciertamente no según todas las reglas de la música –los sencillos paisanos que iban dentro del bote no tenían ni idea de las leyes de los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Conservatoires&lt;/i&gt;, como tampoco tenía ni idea de eso su antepasado el tracio Orfeo que hacía mover las piedras–. Una canción que irrumpe –mejor diría, que acompaña– el silencio de una noche de verano es una de mis debilidades. Es la música natural. Es la verdadera música, creo, del alma, como el estruendo despiadado del piano es la música de la agitación nerviosa.&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn13" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt; &lt;/span&gt;Dos autores clásicos y un autor moderno inspiran a un novelista del siglo XX a emprender una narración polifónica, como podemos ver, Durrell terminó logrando lo que había proyectado. Su obra tiene elementos de géneros cercanos que le sirvieron para concebir su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Cuarteto&lt;/i&gt;. En suma, me parece que en la escena referida podemos entrar a las distintas capas de un mismo tamiz creativo. Sin embargo, narrativamente es muy problemática y esto mismo le imprime un periodo muy corto de vida. La experimentación es efímera en sí misma, la prueba está que el mismo aspecto de la historia, y el mismo proyecto, sirvió a Shakespeare para lograr algo que podría haber sido, según Bloom y otros muchos, “su obra maestra, salvo porque su cambio caleidoscópico de perspectivas nos desconcierta. […] puesto que no se le ofrece al público ninguna perspetiva privilegiada, las ironías dramáticas proliferan y no podemos controlarlas”&lt;a style="mso-footnote-id:ftn" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn14" name="_ftnref" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Lo cual se puede repetir en el caso de Durrell.–&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote-list"&gt;   &lt;hr align="left"  width="33%" style="font-size:78%;"&gt;    &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color: rgb(0, 0, 238);  text-decoration: underline;font-size:18px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn"&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(0, 0, 238); text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8643138575751017044?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8643138575751017044/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8643138575751017044' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8643138575751017044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8643138575751017044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/06/ojeada-una-escena-de-justine-de.html' title='Ojeada a una escena de “Justine” de Lawrence Durrell'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SkmqNzHG8fI/AAAAAAAAAf4/P0uzHprhHsc/s72-c/kavafis+pk1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-7295256411392618365</id><published>2009-06-09T22:26:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T22:47:53.467-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Fernando del Paso ingresa a la Academia Mexicana de la Lengua: Alegría y azoro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Si9GpNW9uDI/AAAAAAAAAfo/Xj_32NCBgnc/s1600-h/Del+Paso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345568956486629426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 260px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Si9GpNW9uDI/AAAAAAAAAfo/Xj_32NCBgnc/s320/Del+Paso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Pueden experimentarse dos emociones, en apariencia, contradictorias simultáneamente? ¿Es posible sentir uno de los placeres más grandes al mismo tiempo que el azoro nos invade? Es el tipo de preguntas que me hago en seguida de haber escuchado la noticia de que Don Fernando del Paso ingresará a la Academia Mexicana de la Lengua. Esta mezcla de emociones dimana de la incredulidad que me causa el saber que el maestro Del Paso no es miembro de esta institución desde, por lo menos, unos treinta años. Y es que pensar en la prosa de Fernando del Paso es pensar en un bosque infinito donde todo tipo de flores se dan lugar, pensar en su capacidad de síntesis es pensar en uno de los conocedores más grandes de la historia de Occidente. Cómo es posible que Fernando del Paso no sea parte desde hace muchos años de esta Academia si él ha trastocado el lenguaje convirtiendo la ceniza en hielo y el agua en aceite. Cómo es posible que uno de los novelistas más importantes de México (de todos los tiempos) no haya sido invitado a una institución donde el lenguaje tiene un lugar primordial.&lt;br /&gt;Ayer, precisamente, que estaba buscando un fragmento en específico en &lt;em&gt;Les trois Mousquetaires 20 ans après&lt;/em&gt; de Alexandre Dumas, inevitablemente, recordaba la manera de narrar de Del Paso, veía como en él se continuaba la maravillosa manera de narrar, la forma de tejer las mejores páginas de Dumas. Era sorprendente que, en casi doscientos años haya surgido en México y no en Francia el continuador de la máxima expresión de la novela: la novela histórica. Y que, al leerlo en obras como &lt;em&gt;Noticias del Imperio&lt;/em&gt; (1987), uno pueda disfrutar de muros de imaginación adosados con pilares de lenguaje poético. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además, de todo este talento novelístico, su poesía. Pues &lt;em&gt;Poemar&lt;/em&gt; (2005) es uno de los máximos libros que han salido de la imprenta del FCE en los últimos años. En él hay un homenaje a los marinos que nutrieron las historias de los siglos XVIII y XIX. Pues, así como se hace oprobio de las monarquías en &lt;em&gt;Noticias del Imperio&lt;/em&gt;, de la misma manera, Del Paso teje y entreteje argumentos, cita nombres y datos y va entregando poco a poco una línea precisa del pensamiento: una línea muy fina que es el espíritu recorriendo la historia del mar.&lt;br /&gt;Así es, alegría y azoro son las dos emociones que me inundan en estos momentos, un alegría profunda porque uno de los más grandes narradores vivos ingresará este jueves a la Academia Mexicana de la Lengua y un indescriptible azoro porque esto no se haya dado unas cuantas décadas antes.&lt;br /&gt;Personalmente, siento un gran deleite al haber leído varios de sus libros, qué hambre de devorar todas sus obras. Particularmente, además de su narrativa, recomendaría aquel tomo de “Ensayos y obra periodística”, editado por el FCE, o el libro de ensayos acerca de &lt;em&gt;El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha&lt;/em&gt;:&lt;em&gt; Viaje alrededor de El Quijote&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345569044101110786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Si9GuTv4nAI/AAAAAAAAAfw/JciHHfYMFBg/s320/FG7737.jpg" border="0" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-7295256411392618365?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/7295256411392618365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=7295256411392618365' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7295256411392618365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/7295256411392618365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/06/fernando-del-paso-ingresa-la-academia.html' title='Fernando del Paso ingresa a la Academia Mexicana de la Lengua: Alegría y azoro'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Si9GpNW9uDI/AAAAAAAAAfo/Xj_32NCBgnc/s72-c/Del+Paso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1815708087914258428</id><published>2009-05-28T09:48:00.000-07:00</published><updated>2010-10-09T23:17:15.686-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mario Vargas Llosa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Encuentros y desencuentros III. El teatro bien montado de Vargas Llosa</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh7NULpVSsI/AAAAAAAAAeA/fG087VKvkNU/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340931954715216578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh7NULpVSsI/AAAAAAAAAeA/fG087VKvkNU/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Las noticias enmarcan muy bien lo que quería contar desde hace unas semanas. Tal y como señalé en el &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior, creo que a algunos les puede parecer repentina la insistencia en el asunto de la novela latinoamericana. Al parecer, nunca me había ocupado al respecto, entonces, de dónde acá esa fascinación por las novelas y de un autor como Mario Vargas Llosa. Ahora lo explicaré.&lt;br /&gt;Primero tengo que decir que Vargas Llosa es el mayor novelista del "Boom" Latinoamericano. No tengo duda de que Vargas Llosa ha apostado, con cuatro novelas, obras de arte mayor, y otras tres, de arte menor, por un cambio constante en la literatura. Creo que ha logrado más cosas que ningún otro, estoy seguro que sus novelas alcanzan una complejidad, técnica y temática, que supera a las de García Márquez, Julio Cortázar y, por supuesto, Carlos Fuentes. También creo que la dificultad que implica leerle lo aleja de los mercados más auto complacientes y no dudo que sobrevivirá a una prueba que Borges había señalado para aquilatar a un gran escritor, la relectura.&lt;br /&gt;Bien, al haber señalado la importancia que tiene para mí su obra, me permitiré relatar un anécdota, que puede ser llamada, para ser exactos, una experiencia desafortunada. Era principios de 2000, yo participaba de un proyecto que ha quedado como punto de referencia para el fomento a la lectura en México, el Libro Club de la Ciudad de México, el cual había sido ideado por el poeta Alejandro Aura (1944-2008). Por aquel entonces, yo tenía que convivir con mucha gente que estaba interesada en la política y que tenía una postura bastante clara con respecto a muchas cosas; no era una bola de criticones de café. Hablo de amigos que estaban comprometidos con un cambio cultural y político en México, y que estaban dispuestos a dedicar parte de su tiempo y de su esfuerzo en hacer algo. Y no se limitaban a escribir su columna para decir qué estaba bien o qué estaba mal en el país. Ellos iban a zonas bastante alejadas de la Ciudad, Xochimilco, Tlahuac, Tlalpan o Milpalta, por el simple deseo de leer a un grupo de personas en los Libro Clubes. La mayoría de ellos habían vivido todo lo que se tuvo que vivir en el priísmo. Particularmente, yo no me sentía inspirado por más política que la de discutir un libro, así que eso de que la gente debía leer me parecía más un asunto obligatorio por placentero que por progresista. Mis amigos toleraban mi actitud, me veían como algo que no era, pues daba la impresión de que yo era un “Chavo bien” y trataban de limitar sus comentarios de mala fe. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;También había unos talleres que dirigía un amigo. Estos nos daban la oportunidad de tallerear nuestra manera de leer y de presentar los textos, cosa bastante importante, pues lo último que debíamos hacer era tomar la pose del literato pagado de sí mismo frente a nuestro auditorio compuesto por amas de casa, albañiles, choferes o campesinos. En una de las sesiones del taller yo leí una carta de Vargas Llosa publicada en &lt;em&gt;Cartas a un joven novelista&lt;/em&gt;, en ésta se hacía una declaración de principios de la importancia de la literatura y, &lt;em&gt;grosso modo&lt;/em&gt;, ponía a la literatura como un riesgo para las dictaduras y los estados represivos pues, según Vargas Llosa, la literatura nos hace más exigentes de una belleza con que la vida no cuenta y esto provoca nuestra rebeldía. Así que, con bastante enjundia, leí el fragmento con una fuerza que se desbordaba. Me equivoqué varias veces y llegué a cambiar palabras. Estaba muy emocionado. De tal suerte que cuando acabé mi tropezada lectura hubo quien sintió ganas de aplaudir a pesar de los errores técnicos. Después, uno de estos amigos, añadió que quizá Vargas Llosa no había pensado que este texto fuese leído así, e inmediatamente guardó un extraño silencio que no supe cómo interpretar. Al llegar a los comentarios finales, los cuales los hacía el coordinador, hubo un comentario favorable. Según él, yo había leído con la pasión que se tiene que tener para “contagiar la pasión por la lectura”, lo cual no hizo mucha gracia a la gente ahí instalada. La verdad es que me daba un poco lo mismo las otras opiniones, me importaba la del coordinador y me interesaba que conocieran el texto. Lo técnico lo podría corregir después.&lt;br /&gt;Salí de ahí un poco desasosegado, no sabía bien a bien cómo debería sentirme, si como alguien que tuvo éxito o como alguien que la regó en redondo. No estaba seguro y, como me sentía un poco intranquilo, opté por hacer lo que aún hago cuando estoy incómodo emocionalmente: ir a las librerías. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así que, del metro San Cosme, donde estaban las oficinas del Instituto de Cultura, me fui a Miguel Ángel de Quevedo para ver libros, aun cuando yo vivía a media hora de San Cosme. De lo que se trataba era despejarse, y yo lo hacía. Por aquel entonces, la Gandhi que ahora es de saldos y libros baratones, era un lugar bastante agradable. Entré y, después de merodear un poco, me encontré "la novedad". Acababa de salir “la última novela de Vargas Llosa”: &lt;em&gt;La fiesta del chivo&lt;/em&gt;. Quedé estupidizado. Así que después de haber leído esa novela menor, y bastante aburguesada, que es &lt;em&gt;Los Cuadernos de Don Rigoberto&lt;/em&gt;, me alegraba de que Vargas Llosa había retomado el tema político. Qué bien, habría que leerla. Sin embargo, no lo podía comprar con lo que llevaba de dinero. Sabía que habría otra oportunidad y no me preocupé más.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340932777440991810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 180px; CURSOR: hand; HEIGHT: 296px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh7OEEicWkI/AAAAAAAAAeQ/ezpidwHOtak/s320/la_fiesta_del_chivo.jpg" border="0" /&gt; No obstante, como empezaba a conocer las dinámicas editoriales de promoción, pensé que pronto tendría que presentar la novela en México. Yo acababa de asistir a la presentación de &lt;em&gt;El Seductor de la patria&lt;/em&gt; de Enrique Serna y me parecía que esto ya era un mecanismo casi automático. En pocas semanas, me di cuenta de que tenía algo de razón: Mario Vargas Llosa venía a México a presentar su más reciente novela: &lt;em&gt;La fiesta del chivo&lt;/em&gt;. Me acuerdo que el libro salió en marzo del 2000, lo tengo presente porque Vargas Llosa, tengo entendido cumple años ese mes. Después empezaron a salir varias entrevistas y comentarios al respecto de ciertas amenazas por parte de viejos trujillistas. El asunto parecía peliagudo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paralelamente a esto, leí todo lo que encontré de revistas sin importar si eran actuales o no. Encontré una entrevista que le hizo Ricardo Cayuela Gali a Vargas Llosa para la revista Viceversa. Una entrevista más bien monótona, donde abordaban la novedad de &lt;em&gt;El pez en el agua&lt;/em&gt;: libro de memorias de sus inicios literarios, primeros viajes a Europa y de su campaña electoral por la presidencia del Perú. Devoré la entrevista y me encontré con una espina bastante difícil de digerir. Según recuerdo, Cayuela Gali le preguntaba que qué pensaba sobre las reformas, y el gobierno en general, de Carlos Salinas de Gortari. Y, ¡mocos!, ahí fue que me decepcionó el “Sartrecillo Valiente” (Vargas Llosa); pues respondió que le parecían muy pertinentes, que era lo mejor que lo podría haber pasado a México. Era 1992 o 93 en el momento que hacía la entrevista, así que todavía no se destapaba la cloaca. Pero para mí, en 2000, la historia ya era más que conocida: devaluación, extorsiones, el asesinato de Luisdonaldo Colosio, etc. etc. etc. No, Salinas no fue lo mejor que habría podido pasar a México. Además, ya para 2000, miles de personas, como era mi caso, habían perdido su nivel de vida de la manera más estrepitosa posible. No eran miles, eran millones los arruinados por el gobierno de Salinas. Habíamos dejado la escuela, nuestros negocios habían quebrado, los empleos se habían perdido y, además, con la devaluación, México había entrado en un periodo del que, según muchos, aún, en 2009, no se recupera. En pocas palabras: Vargas Llosa apoyaba el tipo de gobierno que a miles de familias había llevado a la desgracia total. Llegó, abrió la la boca y se fue tan campante como siempre. No se quedó a ver el desastre que, desde sus delclaraciones, alentaba.&lt;br /&gt;Sin embargo, como suele suceder con la literatura, el comentario empezó a parecerme secundario en comparación a la importancia que tenía su literatura en mi vida. Así que me sentía decepcionado pero, lo mismo, quería conocerlo. En una vuelta por el Gandhi de Bellas Artes me enteré que un martes presentaría su novela en la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Sólo que nadie sabía cómo sería la distribución de los boletos. Me puse como loco a buscar la manera de asistir. Sin embargo, no sabía por dónde empezar. Así que la idea me vino por otro lado, no sé a qué extraño duende le debo que se me ocurriera redactar una carta al autor de &lt;em&gt;Cartas a un joven novelista&lt;/em&gt;. De entrada, no me pareció tan tonta la idea. En ésta podría escribir sobre los personajes que me interesaban de sus novelas, de ciertas afinidades en común, como la de Flaubert. Bueno, sería una carta donde hablaría también de los Libro Clubes, de lo importante que son para la comunidad y de que este proyecto era impulsado por personajes como Cuauhtemoc Cárdenas, de quien Vargas Llosa no se había oído muy entusiasta. Y terminaría mi carta, obviamente, con el reproche a esa frase sobre el tipo más nefasto del que yo haya tenido noticia, Carlos Salinas de Gortari. Pensaba abordar el tema de manera sutil, tampoco me iba a poner a contarle las que pasé después de las reformas de aquel sexenio. Simplemente sería un comentario al bies, lo fundamental era la literatura. Durante algunos días me quedé horas extras para terminar la carta, la cual parecía que me la habían dictado porque, desde que me senté a la máquina, sabía perfectamente qué quería decir y cómo lo diría. Terminé la carta advirtiendo que posiblemente no podría entrar pero que me conformaba con que leyera esas pocas líneas.&lt;br /&gt;Así que el día de la presentación, debido a mi exigencia por verlo y poder darle la carta, llegué junto con mi hermana a Bellas Artes tres horas antes de la presentación. (Ella tomó varias fotos que después subiré a Máquina de escribir). Di varias vueltas al Teatro, busqué en la puerta de los artistas, me formé y desformé para entrar al evento, traté de entrar por uno de los pisos de arriba y llegué a charlar con los actores que harían una lectura dramatizada. Estaba vuelto loco, tenía que darle la carta del dizque joven novelista. La opción era, de no poder darle el sobre, pasarle un diskette de tres y media, de esos que ya no se usan. Yo llevaba más bien dos diskettes y una copia de la carta, por si las moscas. Además tenía que ver lo de los pases, necesitaba dos y no sabía cómo conseguirlos. En esos momentos me sentía como el que sigue a un rockstar hasta las últimas consecuencias, con la única diferencia de que a James Hetfield le costaría mucho trabajo interpretar los caracteres en el papel, que llamamos escritura.&lt;br /&gt;Finalmente, después de muchas carreras, obtuve dos boletos para la presentación. Al entrar me sorprendió ver a Jacobo Sabludovsky, al gran novelista Federico Campbell y otros muchos escritores. Después vi a un amigo de los Libro Clubes, Pablo Flores, con quien charlé brevemente. La presentación la haría la escritora chilena Marcela Serrano y nuestro Juan Villoro. &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340934169582577698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 231px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh7PVGq3KCI/AAAAAAAAAeY/yKGWycdsgN0/s320/Villoro.jpg" border="0" /&gt; De un momento a otro, apagaron las luces y, detrás de una malla que filtraba la luz, los actores Armendariz Jr. y Becerra empezaron la lectura de un fragmento. Que no recuerdo precisamente de qué trataba, tan sólo era ver al ”Chivo” en acción. Después llegaron Marcela Serrano y Juan Villoro; por último, el gran novelista peruano, Mario Vargas Llosa. Los recibieron muchos aplausos. Era más alto de lo que me imaginaba, además era de una piel rosa al extremo. Al fin, frente a mí, tenía al escritor vivo que más admiraba. Estaba muy emocionado, lo bastante para no percatarme que un joven se puso en pie y levantando una cartulina con unos rótulos le pedía a Vargas Llosa “Diálogo con estudiantes de la UNAM”. La cual en esos momentos estaba en una huelga que duraría nueve meses, creo que la más larga de su historia. Huelga que resistía al proyecto de imponer cuotas a los alumnos. &lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341266976265929170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 138px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh_-BALbAdI/AAAAAAAAAew/jEcuzPHuBvs/s320/img390.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Hice hincapié en que mi actitud no era muy política y aquí se demuestra, pues de pronto otro estudiante se puso de pie y levantó una pancarta que rezaba: “La nueva fiesta del chivo: Foximori”. La verdad es que, con lo metido en mí asunto, como estaba, se podría haber parado el mismísimo sup-Marcos y no me hubiera percatado. No obstante, el novelista no hizo ningún tipo de gesto. Pasaba la cabeza frente ellos como si fueran una doble versión del hombre invisible de Wells. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341267116554201426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 138px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh_-JKywKVI/AAAAAAAAAe4/-eeFblOSaIw/s320/img389.jpg" border="0" /&gt;Y esto no fue todo: Poco después de que Vargas Llosa había dicho que “Fidel Castro es el heredero de una vasta cadena de dictadores latinoamericano” irrumpió un grito en Bellas Artes para contradecirlo: “Viva Cuba, viva Cuba libre”. Evidentemente, el “libre” no quería decir “no-comunista” o “democrático”, sino “sin intervención extranjera”. Bueno, como Vargas Llosa no se conformó con el coraje hecho pasar al cubano, se puso a repetirlo tres, cuatro, cinco veces: “Fidel Castro es el heredero de esta larga cadena de dictadores…” a lo cual, la misma cantidad de veces se escuchó desde el más alejado asiento del teatro: “Viva Cuba libre”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341267262366872130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 138px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh_-Rp_M8kI/AAAAAAAAAfA/24_L-JtVHhU/s320/img388.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;Como se imaginarán, esto tensó bastante el ambiente. Después, Marcela Serrano le preguntó si era un reaccionario, a lo cual él –obviamente– se rehusó. Para que, en seguida, Juan Villoro le lanzara una bola lenta para que le pegara al dinosaurio priísta, lo cual tampoco sucedió. Todo se puso al rojo vivo.&lt;br /&gt;Parecía que la presentación estaba llegando a su fin, así que me cambié de lugar, con mi sobre en la mano y mi versión de &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt; en Seix–Barral. A diferencia de los demás, que llevaban su &lt;em&gt;Fiesta del chivo&lt;/em&gt; con el plástico retractilado y todo, yo me sentía un verdadero íntimo de "Mario", el "Sartrecillo valiente" como le llamaban en España y en Francia en los 60s. &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341266722939077890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 171px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh_9yQdmBQI/AAAAAAAAAeg/b-c-CwJQcKI/s320/img384.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;Lo demás fue muy rápido, se abrió una puerta de acero en la pierna derecha del escenario, de ahí salieron dos gorilas vistiendo los peores trajes que podrían haber conseguido y, poco a poco, Vargas Llosa se iba acercando a la pierna. Yo avancé muy rápido y, desde abajo, lo intercepté poco antes de llegar a la puerta. Mi reacción fue inmediata: ¡Sartrecillo…! –le espeté tendiéndole el sobre con la carta. Él volteó y me vio fijamente, yo no quería que me firmara nada, yo quería una interlocución verdadera. Qué me importaba el autografo. Le extendí una vez más el sobre, me miró fijamente y contestó a mi gesto desesperado: “ME REGAÑAN” –dio la vuelta hacia los gorilas y desapareció. No necesité más respuesta. Justamente frente a mí, el hombre que decía que “Nada le taparía la boca para decir lo que él pensaba”, “Que no habría amenaza que lo silenciara”. Todo eso, frente a mí, se había desmoronado con una sola frase, la más cobarde de todas: "ME REGAÑAN". ¿Quién te regaña, Zedillo?, pensé en ese momento. Salí de Bellas Artes esa noche, tiré la carta, con todo y diskettes, en un basurero del metro. Estaba leyendo &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt;, me estaba gustando mucho, sin embargo, abondoné la lectura.&lt;br /&gt;Quizá por esto, lo de hoy miércoles en Venezuela me parece un teatro bien montado. Una visita con consigna que debía hacer el mayor ruido posible. Como lo tendrá mañana en los periódicos y medios “democráticos”. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341266890545211314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 142px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh_98A2Ap7I/AAAAAAAAAeo/S7VqCJETIhw/s320/img391.jpg" border="0" /&gt;Me tardé bastante tiempo en volver a abrir un libro de Vargas Llosa, fueron casi diez años en que guardé todas sus obras en el último rincón de mi armario. Sin embargo, después de aquel encuentro con la foto en &lt;em&gt;Conversación en La Catedral &lt;/em&gt;(Desencuentros I), creo comprender que la escritura da una dimensión a la obra debido a la participación del lector, el cual puede estar comprometido con la literatura y, por el momento, no teme que lo regañen.– &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1815708087914258428?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1815708087914258428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1815708087914258428' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1815708087914258428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1815708087914258428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/05/desencuentros-iii-el-teatro-bien.html' title='Encuentros y desencuentros III. El teatro bien montado de Vargas Llosa'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sh7NULpVSsI/AAAAAAAAAeA/fG087VKvkNU/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8643895268276255786</id><published>2009-05-22T11:23:00.001-07:00</published><updated>2009-05-22T12:05:16.503-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Corrección'/><title type='text'>Algunas correcciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; (¿así les llaman, no?) anterior, debido al entusiasmo que me provocaba el texto, escribí todas las fechas de las novelas de Vargas Llosa mal. Para empezar, &lt;em&gt;La Ciudad y los perros&lt;/em&gt; es de 1963, la cual de inmediato recibió el Premio de la Crítica, ese mismo año. Sin embargo, fue hasta 1967 que recibió el Premio Biblioteca Breve que otorga la editorial Seix-Barral. Curiosamente, en el prólogo Vargas Llosa menciona que fue gracias a Claude Couffon (el gran traductor de Neruda, Asturias y Guillén al francés) que él pudo conocer a Carlos Barral, "el último afrancesado".&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338723193283380434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 248px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Shb0dWHLhNI/AAAAAAAAAdw/_k19nvu6zv0/s320/barral.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Maese Carlos Barral&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por cierto, alguna vez, tuve la fortuna de esuchar el relato detallado en voz viva del propio Couffon. También dice que fue gracias a Barral que obtuvo el premio, pues, por extraño que parezca, el mecanuscrito era rechazado sistemáticamente, al grado que estuvo a punto de publicar la novela en francés antes que en español. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/ShbzuVGypHI/AAAAAAAAAdg/nk5R8Y3waE8/s1600-h/Couffon.bmp"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338722715138474514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 221px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Shb0Bg4jQhI/AAAAAAAAAdo/56Gb-Vat-vA/s320/Couffon.bmp" border="0" /&gt;M. Claude Couffon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después viene &lt;em&gt;La casa verde&lt;/em&gt;, que, de la misma manera que la novela anterior, obtuvo el Premio de la Crítica el año que salió, 1966 y en 1967, el Rómulo Gallegos.&lt;/div&gt;En 1969, finalmente apareció &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt;, cuyas dimensiones eran de dos tomos en el formato clásico de Seix-Barral. El único premio de esta novela obtuvo fue lograr la consigna de Balzac, hacer de la novela la historia íntima de las naciones. Algo que no es poca cosa.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, se preguntarán, ¿de dónde le vino a este hombre -tan alejado de la novela latinoamericna, inmerso en otros temas, por lo que nos deja ver su blog- una afección tan repentina por estos personajes? ¿Por qué había estado un año entero publicando en su blog eso que llaman &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt; sin haber antes tocado este tema? Bueno, debo admitir que sí hay un motivo de ruptura y de reconciliación desde el juego de sombra con la novela latinoamericana. La próxima entrega, el &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; siguiente, tratará al respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://xyz.freeweblogger.com/counter/script.php?u=hombresdeagua1"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8643895268276255786?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8643895268276255786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8643895268276255786' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8643895268276255786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8643895268276255786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/05/algunas-correcciones.html' title='Algunas correcciones'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Shb0dWHLhNI/AAAAAAAAAdw/_k19nvu6zv0/s72-c/barral.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8129382606610402301</id><published>2009-05-15T21:48:00.003-07:00</published><updated>2010-10-09T23:18:18.418-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo. Mario Vargas Llosa'/><title type='text'>Encuentros y desencuentros II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sg5Fv3-S5zI/AAAAAAAAAdQ/AgxsHq1jF0Q/s1600-h/Image26456.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336279297262020402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 191px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sg5Fv3-S5zI/AAAAAAAAAdQ/AgxsHq1jF0Q/s320/Image26456.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La segunda foto eran dos imágenes no menos conmovedoras. Estaban en el capítulo donde se trataba de presentar una suerte de ancoraje entre la literatura y la realidad. Estaban las primeras ediciones de &lt;em&gt;La casa verde &lt;/em&gt;1965, &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt; 1969 (obra que apareció por primera vez en dos tomos y que, cada vez, se reduce más), y por supuesto &lt;em&gt;La Ciudad y los perros &lt;/em&gt;1967. En el caso de ésta última se presentaban unos documentos más que particulares. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para empezar había una foto de aquel mítico colegio militar Leoncio Prado donde se lleva a cabo la primera novela de Vargas Llosa. La imagen era estremecedora pero no por las dimensiones, sino por lo distinto que uno se la imagina. En realidad, la torre no gozaba en mi lectura de una estructura física, sino que se limitaba a ser una presencia. Sí, como una casa en la escenografía de un teatro, donde entran y salen actores, pero que no sientes su profundidad. Se queda en una sensación de perturbación. El otro documento, una cartilla de identificación del compañero de Vargas Llosa que le inspiró para crear al personaje del Jaguar. ¿Se acuerdan de ese capítulo?&lt;br /&gt;-Llamemos a ése que le dicen el Jaguar –propuso Cava.&lt;br /&gt;Era la primera vez que lo oían nombrar: “¿Quién?”, preguntaron algunos: “¿es de la sección?”.&lt;br /&gt;-Sí, -dijo Cava-. Se ha quedado en su cama. Es la primera, junto al baño.&lt;br /&gt;-¿Por qué el Jaguar? –dijo Arróspide-. ¿No somos bastantes?&lt;br /&gt;-No –dijo Cava-. No es eso. Él es distinto. No lo han bautizado. Yo lo he visto. Ni les dio tiempo siquiera. Lo llevaron al estadio conmigo, ahí detrás de las cuadras. Y se les reía en la cara, y les decía: “¿Así que van a bautizarme?, vamos a ver, vamos a ver”. Se les reía en la cara. Y eran como diez.&lt;br /&gt;-¿Y?- dijo Arróspide.&lt;br /&gt;-Ellos lo miraban medio asombrados –dijo Cava-. Eran como diez, fíjense bien. Pero sólo cuando nos llevaban al estadio. Allá se acercaron más, como veinte, o más, un montón de cadetes de cuarto. Y él se les reía en la cara, “¿así que van a bautizarme?”, les decía, qué bien, qué bien.&lt;br /&gt;-¿Y? –dijo Alberto.&lt;br /&gt;“¿Usted es un matón, perro?” le preguntaron. Y entonces, fíjense bien, se les echó encima. Y riéndose . Les digo que había ahí no sé cuantos, diez o veinte o más tal vez. Y no podían agarrarlo. Algunos se sacaron las correas y lo azotaban de lejos, pero les juro que no se le acercaban. Y por la Virgen que todos tenían miedo, y juro que vi a no sé cuántos caer al suelo, cogiéndose los huevos, o con la cara rota, fíjense bien. Y él se les reía y les gritaba: “¿Así que van a bautizarme?, qué bien, qué bien”.&lt;br /&gt;Pues bien, ahí estaba ese fascinante personaje de &lt;em&gt;La ciudad y los perros&lt;/em&gt; (en primera instancia concebida como Los impostores) de cuerpo presente. Era un tipo rubio, me imagino que bastante rubio para el promedio de tez en el Perú, magro y con una mirada terrible. Su nombre real Estuardo Bolognesi, quien, abunda el periodista Sergio Vilela, autor del libro &lt;em&gt;La historia oculta tras La Ciudad y los perros&lt;/em&gt; (Planeta): “Bolognesi Jaguar, era nieto de un héroe de la Guerra del Pacífico que defendió el morro de Arica hasta morir. Y como en la novela lo establece, se caracterizó por su crueldad y mediocre rendimiento escolar”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336280193310946322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 304px; CURSOR: hand; HEIGHT: 228px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sg5GkCBAdBI/AAAAAAAAAdY/A6kS3lQpBHE/s320/perros.bmp" border="0" /&gt;(Alberto y el Jaguar en la versión cinematográfica. Dir. Francisco J. Lombardi, 1985)&lt;br /&gt;Al parecer, cuando Sergio Vilela buscó un testimonio de algunos compañeros de Vargas Llosa que devinieron personajes de su obra maestra, Bolognesi no lo pudo hacer, pues había muerto años antes, al enterarse de que su hijo había pedido abandonar el Leoncio Prado. Por otro lado, “el Esclavo, su mayor víctima, está vivo, se llama Alberto Lynch y reside en Houston”.&lt;br /&gt;Así que, como se podrán imaginar, el rostro real de un personaje que tanto me sacudió durante mi lectura no podía quedar como un hecho al margen. Ahí, frente al libro &lt;em&gt;La libertad y la vida&lt;/em&gt;, quedé estupefacto pues, una vez más estaba en un lugar al que acudía cada mañana y cada noche durante mi trayecto al trabajo. Por aquel entonces yo trabajaba en una tienda de zapatos y tenía que trasladarme durante casi dos horas para llegar ahí. En esa soledad, en esa monotonía que me rodeaba fue que empecé a leer una obra como ésta. Veía siempre, mientras un camión me llevaba del Periférico al Metro Rosario, en la zona de azcapotzalco, o de éste al metro más cercano a mi casa, la manera en que la vida pasaba y yo me acercaba a ella de la única manera posible, mediante mi lectura. Pienso en la nostalgia que sentía cuando el narrador hablaba de un muchacho que va a un bar y que parece que sale con una chica sumamente humilde, ni bonita ni lista. Pensaba un poco en mí y en que ése podía ser mi futuro si yo no hacía algo por cambiar ese trabajo, o por regresar a la escuela. Temía, aún lo hago, que de pronto me sorprendiera la vida rodeado de hijos al lado de una pareja que no me satisficiese. Pensaba, no tanto en Alberto, quien era un chavo clasemediero, sino en el Jaguar quien había visto cómo se llevaban a la cárcel a su hermano porque un cholo lo había delatado. Por ende, su encarnizamiento con el Esclavo, pues compartía esa ¿raza? Y así pasaban los meses mientras leía aquella obra. Curiosamente mi ejemplar era la primera versión que sacaba Alfaguara, justamente cuarenta años después de su primera edición. Era cuando Alfaguara hacía los libros con buen papel, sus forros estaban bien diseñados, con decirles que en la portadilla el título sale en un rojo precioso igual al del lomo. Qué tiempos aquellos cuando no los hacían con ese papel que parece apenas un grado arriba del papel estraza.&lt;br /&gt;Volviendo al libro, ahora que lo releo me sorprendo un poco de que, a los diecisiete años, haya leído un libro con tremendo lenguaje. Además de que no tenía porque estar enterado al respecto de los peruanismos. Sólo sé que esa novela me prendió desde el inicio, y que, como me dijo una amiga que me lo había recomendado, durante la primera parte no se entiende absolutamente nada y que ee hasta la segunda parte que las cosas, en una de las experiencias más exigentes que he vivido, empezaron a acomodarse en mi cabeza, donde termina realizándose tamaña obra maestra. ¡Qué joya, qué libro, que obra; Vargas Llosa, qué cabrón! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8129382606610402301?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8129382606610402301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8129382606610402301' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8129382606610402301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8129382606610402301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/05/encuentros-y-desencuentros-ii.html' title='Encuentros y desencuentros II'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sg5Fv3-S5zI/AAAAAAAAAdQ/AgxsHq1jF0Q/s72-c/Image26456.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5090662699922806268</id><published>2009-05-10T19:15:00.000-07:00</published><updated>2009-05-11T10:25:19.684-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>Encuentros y desencuentros I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SgeKh6fcqnI/AAAAAAAAAcw/CBt0TmJUyu0/s1600-h/conversacion_en_la_catedral.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334384598885116530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SgeKh6fcqnI/AAAAAAAAAcw/CBt0TmJUyu0/s320/conversacion_en_la_catedral.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Quiero aprovechar estas líneas para pedir una disculpa por haber dejado la “Máquina escribir” por tanto tiempo. No hay pretexto, simplemente he andado demasiado atribulado por el asunto de la influenza. En realidad, he tenido unos días iguales a los que más me gustan: estar en casa leer y escribir. Sin embargo, en el momento que encendía el televisor con un afán morboso que creo que a todos nos pega a cierta hora del día, al recordarme que no podía salir, ese simple hecho, el saberme imposibilitado a pasear, me llenaba de desasosiego. Así estuve bastantes días preparando algunas cosas de las cuales más adelante les daré noticia, pero la puntilla llegó cuando, ya no era opcional quedarse en casa, sino que habían cerrado los cafés. Entonces sí, ya para qué salir.&lt;br /&gt;Sin embargo, pasaron dos cosas que me gustaría contarles desde ahora. La primera fue unos días antes de la pandemia, una tarde de sábado en Coyoacán, estaba viendo libros en el Sotano cuando encontré algo muy particular. Se trataba de un libro de lujo diseñado en negro y rojo intitulado &lt;em&gt;Mario Vargas Llosa. La libertad y la vida.&lt;/em&gt; Su formato me atrajo de una manera espeluznante, como hace mucho no me atría ningún libro.&lt;br /&gt;De inmediato empecé a hojearlo y descubrí una serie de fotos de la infancia del joven novelista que ya todos sabemos en qué devino; fotos en su casa de Lima, en España, en locaciones donde filmaron escenas de las tantas y tantas adaptaciones que se ha hecho de sus novelas. Después encontré una serie de páginas con láminas de sus libros y anotaciones a estos; siempre con esa caligrafía comprimida y exacta como de profesor universitario. Siempre con ese ex–libris que se dio a conocer cuando aparecieron sus Obras Completas en Círculo de Lectores de Galaxia Gutember: un puñado de ramas abiertas en abanico apenas sujetadas con una riafa delgada en la parte de abajo. Cuando la vi pensé en el penacho de Perse, salvo que este sería de una luz negra y el de Perse es el amancer. Los títulos, ya se sabe, correspondían a obras de los autores que conforman su panteón personal: Flaubert, Faulkner, Onetti, Cervantes, Tolstoi y, para mi sorpresa, Góngora. Vargas Llosa siempre ha sido un gran lector de poesía, alguna vez dijo que cuando lo fue a visitar nuestro José Carlos Becerra a Londres, competían para saber quién se sabía de memoria más poemas de Darío. Dice Vargas Llosa que Becerra le ganó (según recuerdo). También hay imágenes de su campaña política, arengas a comunidades indígenas, en romerías, en la calle, niños en pelotas viendo a aquel señor que les viene a prometer muchas cosas.&lt;br /&gt;Aunque tengo que aclarar que no lo hojeaba en orden, sino lleno de emoción, lo cual me hizo abrirlo y cerrarlo unas cinco veces para volver a empezar (no me interesaba verlo completo), me encontré con las típicas fotos con los otros miembros de la novela latinoamericana: Cortázar, Cabrera Infante, Fuentes, el editor Carlos Barral y su ahora odiado García Márquez. La verdad es que esas fotos, durante muchos años, fueron para mí una suerte de panteón con todo y cielo. Al verlos juntos sentía esa extraña sensación de la que habla Fadanelli (¿o es Xavier Velasco?) de quererme apropiar de todo aquel ambiente, de formar parte de él. Era extraño, todos con atuendos de los sesenta y, ¡peor!, de los setentas: camisas con bolitas, cazadoras de lino, pantalones acampanados o con pata de elefante, sacos de terciopana o la gigantesca mascota de los sacos de García Márquez; todo era una unidad incorruptible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334384738760109074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 212px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SgeKqDkPrBI/AAAAAAAAAdA/ooOkMI40Zn8/s320/boom.jpg" border="0" /&gt;Poco tuve que esperar para ver dos fotos que me conmovieron inesperadamente, la primera, grandiosa, fue aquella foto donde está Vargas Llosa en la verdadera Catedral: un cafecito cerca de la perrera a donde fue a recoger a su “perrito” y que terminó siendo el origen del primer capítulo de su &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt;. Todos recordarán que va Santiago a recoger al batuque pues se lo arrancaron a su mujer de las manos. Bueno, esa foto, mostrándome una cantina de aproximadamente unos quince metros cuadrados con unos cuatro de alto, teñida en tonos ocres y luciendo varios tablones para compartir con extraños, me pareció el recuerdo más claro de aquella lectura. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5334386001317712130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 318px; CURSOR: hand; HEIGHT: 272px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SgeLzi9b0QI/AAAAAAAAAdI/MPlBQ96IMwI/s320/va556.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después vi dos pirámides de madera enorme, empotradas en el muro de la barra, donde se apilaban las cervezas “Cristal”. Había gente sentada en los tablones y ahí mismo, vestido con el atuendo menos adecuado para aquel oasis de tantos canillitas, albañiles, cargadores o simplemente desempleados, estaba Mario posando para la cámara. Fue un alud de recuerdos, sentí el ritmo de su prosa, sus descripciones, un agujero de humedad en el rincón de La Catedral y ahí, juntos, hablando del pasado, Santiago “Zavalita” y el antiguo chofer, Carlos. Esa foto me pegó realmente, lo único que alcancé fue reconocer que, como pocas veces, sentí la extraña necesidad de tomar una cerveza. Pues ya se sabe “El trago inspira, Zavalita.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La otra foto, se las cuento la próxima. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5090662699922806268?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5090662699922806268/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5090662699922806268' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5090662699922806268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5090662699922806268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/05/encuentros-y-desencuentros-i.html' title='Encuentros y desencuentros I'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SgeKh6fcqnI/AAAAAAAAAcw/CBt0TmJUyu0/s72-c/conversacion_en_la_catedral.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-388126186350883090</id><published>2009-03-11T20:01:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T20:11:57.029-07:00</updated><title type='text'>Miller</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sbh73ywHLEI/AAAAAAAAAbg/CSQa5yf1e9A/s1600-h/Henry_Miller_My_Life_And_Times_Tabl.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312131958930091074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 222px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sbh73ywHLEI/AAAAAAAAAbg/CSQa5yf1e9A/s320/Henry_Miller_My_Life_And_Times_Tabl.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SZBllwdqOvI/AAAAAAAAAZY/VJeZ6gKEFIY/s1600-h/Henry_Miller_My_Life_And_Times_Tabl.jpg"&gt;&lt;/a&gt;–¿Qué está leyendo? –dijo el profesor. –&lt;em&gt;Sexus&lt;/em&gt;, –contesté de manera afable. –¡Ah!, ese libro hay que leerlo con una sola mano... No contesté a tal afirmación. Este fue el diálogo que en algún momento tuve con un profesor en la Facultad de Filosofía y Letras. El comentario me pareció tan desafortunado como irresponsable. Y al mismo tiempo comprendí cuál era la opinión que varios académicos tenían de la obra de Henry Miller; lo cual logró que retumbara en mi cabeza esta sentencia: “Ese libro NO hay que leerlo con una sola mano”. Parecería que el leer a Miller no nos llevará a algo más lejos que a masturbarnos, a perdernos en una actividad del todo estéril; al mismo tiempo que se podría interpretar que leer a Miller es una chaqueta mental, una fantasía sin sustento. Lamento profundamente que en muchos de los casos no sea otro el concepto en que se tenga a libros como &lt;em&gt;Nexus&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Plexus&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Sexus&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Trópico de Cáncer&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Trópico de Capricornio&lt;/em&gt;. Y no voy más allá, porque obras como &lt;em&gt;Max y los fagocitos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La sonrisa al pie de la escala&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El coloso de Marusi&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El tiempo de los asesinos&lt;/em&gt; quedan en un campo antípoda para muchos maestros y lectores prejuiciosos. Borges confesó que quizá jamás extraería la esencia de varios poemas, y esto me hace pensar que pasa algo similar con la obra de Miller: hay quienes jamás lograrán entrar, y hay quienes sin ningún mérito, de pronto, son invitados a ese orden. Porque Miller, su vida y su obra son un Orden, una lógica ajena a las lógicas convencionales. Y parece que bajo ciertas circunstancias azarosas cada frase abre algo dentro de nosotros, o simplemente libera alguna esencia individual que por varios años –quizá toda una vida– ha permanecido oculta, agazapada. No es en vano que tres grandes autores en la Francia de mediados del siglo XX, defendieran a Miller, ante críticos y ante prohibiciones, Gide, Sartre y Camus, autores filosóficamente y políticamente comprometidos con la libertad sin doble discurso; la cual no tiene nada que ver con la “libertad” que tanto presumen (pero que en realidad desconocen) los americanos. Parece que cada vez que se menciona el término hay que hacer evidente la diferencia.&lt;br /&gt;La lectura, y lo que conlleva, de Miller en ciertos momentos pareciera colmar algunas carencias, éstas no están ligadas forzosamente con crisis o malas rachas, todo lo contrario, es la necesidad de libertad, y se explica cuando no sabemos que la necesitamos, cuando creemos que la poseemos y disfrutamos. Justo cuando más “libres” nos sentimos es necesario cuestionarse qué tanto –en verdad– somos libres. Y de pronto, en un momento dado, nos percatamos que cierto tipo de esclavitud jamás ha sido abolida, la esclavitud velada, el “eres tan libre cómo yo te digo que eres” del poder; y notamos aquella autoridad que termina por controlar hasta la forma de nuestra rebeldía. La libertad de Miller, la que profesa, la que practicaba nos embarra el rostro del macadán de nuestras prisiones.&lt;br /&gt;Pero al liberador le sucedió algo parecido, como si con cada victoria arribara una nueva contienda. Dice Miller en El tiempo de los asesinos: “En esa época, en que me sentía como nunca fecundo, jubiloso y exaltado, tropecé con una obra de Rimbaud, pero tuve que dejarla de lado, ya que mi propia obra me resultaba más importante”. Lo interesante aquí es cuestionarse algo: ¿La edificación de una obra poética, narrativa o filosófica no es también un grillete? Si el autor busca su libertad ¿por qué está atado a la futura permanencia de su obra? A lo largo de El tiempo de los asesinos Miller va expresando su profunda admiración por el autor de &lt;em&gt;Les Illuminations&lt;/em&gt;, compara sus experiencias de vida, desde la infancia hasta aquellos momentos donde experimentaron la urgente necesidad de la huída. El liberador debe ser liberado: Miller se pregunta sobre Rimbaud en Adén “¿Cómo un hombre genial, un hombre lleno de energía, de grandes recursos, fue a encerrarse, a asarse y retorcerse en ese semejante mísero agujero? Un hombre a quien no hubieran bastado mil vidas para explorar las maravillas de la tierra; un hombre que rompió con amigos y parientes, a edad temprana, para vivir su vida a fondo y en toda su plenitud; y a quien encontramos, sin embargo, abandonado en este agujero infernal.” Es decir, ¿debemos suponer que porque Rimbaud era un genio debió haber actuado de tal o cual forma predestinada? Pareciera que Miller se ha perdido en una casa de espejos, por un lado busca la libertad, la salida, y ésta parece estar frente a él, sólo que cada vez que avanza se da un frentazo, porque ese umbral no está vacío ni es la salida; el marco tiene un cristal que se convierte en algo seco y sonoro cada vez que choca con él. A lo largo de su ensayo, no debemos negarlo, intuye y –como bien sabía– nos muestra la salida hacia “any where but out of the world”, pero no la alcanza, nos da la señal, “...sigan a ese de allá, sí, al muchacho de ardientes cabellos”. No obstante, termina intentando alcanzar su libertad, en Plexus nos narra su huída, su acto de independencia. “Por poca lealtad o integridad que hubiera en mí, tenía el deber de decirle que estaba harto (Nexus) El cuarto día me levante temprano, como si fuera al trabajo. Esperé casi hasta que estuve a punto de irme para comunicar mi idea a Mona. Le encantó tanto, que me rogó dimitiera al instante y me regresara para comer”. Y más adelante nos relata “Unas palabras más y me marché. Me quedé unos momentos parado a fuera, delante del gran ventanal, para observar a los candidatos agitándose y arremolinándose. Se había acabado, como una operación quirúrgica. Me parecía imposible haber pasado casi cinco años al servicio de esa corporación despiadada. Entendí cómo debía sentirse un soldado al liberarse ¡Libre! ¡Libre! ¡Libre! En lugar de meterme inmediatamente en el subterráneo fui paseando por Broadway&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;”.&lt;br /&gt;A continuación, Henry va con un primo para recuperar su vieja bicicleta, termina feliz sobre su asiento, pero sin darse cuenta de que no podrá quedarse instalado eternamente sobre los neumáticos, y aunque no le guste la tierra –con todas sus miserias– lo espera al bajar, lo espera caer.&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312131843521313314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 238px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sbh7xE0g-iI/AAAAAAAAAbY/nRU7OPQncxc/s320/Miller2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Escribe Henry Miller que al encontrarse con la biografía de Rimbaud, escrita por Enid Starkie, se siente deslumbrado por –como lo llamaba Mallarmé– “el cometa que ha surcado los cielos”. Él sabe que ese es su camino, si no, por lo menos sabe que esa es la señal de un camino; y tarde o temprano lo sigue, pero no alcanza a liberarse, como Rimbaud, de los otros grilletes, la obra y las personas. No creo, como Erica Jong señala que Miller “Sólo era un hombre que no había pasado por un psicoanálisis, que estaba lleno de contradicciones y que era imperfecto, pero que era capaz de expresar los conflictos de la vida y los comportamientos sexuales con una sinceridad sin precedentes”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;; pues me parece que esta autora de “best-sellers” comete un error al pensar que Miller hubiese sido otra persona al ser tratado con una terapia; evidentemente, esto es propio de la sociedad burguesa estadounidense, al pensar que la solución a sus males está en el psicoanálisis. Por otro lado, es triste pensar que para muchos habitantes de E. U., (país que, como describió Baudelaire, “es una cárcel para el artista”) Henry Miller no pase de ser un escritor que escribe de “comportamientos sexuales” y no de posiciones ante la vida. Me vienen a la cabeza dos cosas sobre el comentario de Erica Jong, primero, la dinámica que desarrolla Henry en Sexus con uno de sus compañeros, la cual radica en la creencia de que por medio de una charla directa se curarán de sus males mutuamente: pues si él (Henry) era curado por su amigo y viceversa, el proceso se invertiría, sacando un doble beneficio, curar y ser curado; remitiéndonos a la parábola de los ciegos. Sólo un enfermo puede curar a otro del mismo mal. El capítulo no deja de ser interesante, pero Miller no usa psicoanálisis, usa el sentido común y su sensibilidad personal, -que resuene la tautología. Henry siempre pudo, a través de su sensibilidad, comprender muchas cosas, expresando visiones muy interesantes, como lo que menciona de E. U: “Poseemos el conocimiento sin la sabiduría, la comodidad sin la seguridad, la creencia sin la fe...” y también, “Y los tontos hablan de reparaciones, inquisiciones, retribución de alineamientos y coaliciones, de comercio libre, estabilización económica y rehabilitación. Nadie cree, en el fondo de su corazón, que la situación mundial tenga arreglo. Todo el mundo espera el gran acontecimiento, lo único que nos preocupa día y noche: la próxima guerra”. Lo segundo, referente a la frase de Jong, es pensar que es propio de esa sociedad creer que un hombre no debe tener contradicciones, como si éste fuera una empresa trasnacional, que sigue un plan de trabajo definido y calendarizado, lo cual trae consigo un resultado funesto. Como Miller temía, las mentes están perdiendo su esencia, se están uniformando, están perdiendo las contradicciones, sin llegar a ser más armoniosas, pero sí más enajenadas, están logrando que la vida se vuelva &lt;em&gt;light&lt;/em&gt;. El genio nos ha dejado de rondar.&lt;br /&gt;Miller tenía muchas contradicciones, unas más complejas que otras, algunas más difíciles de resolver y otras más interesantes. Una contradicción que me parece importante, en el caso de Miller, es su necesidad de estar atado emocionalmente a alguien. Pudo ser el ser más desprendido con los objetos, pero con respecto a las relaciones afectuosas parecería que le eran indispensables, y que partiera de ellas para, no lograr, sino empezar algún proyecto. Ahí están los Diarios de la gran Anaïs Nin con su crónica de los días previos a la escritura de &lt;em&gt;Trópico de capricornio&lt;/em&gt; en París. En efecto, Miller tenía múltiples confusiones, gozaba de ellas, para él el enamoramiento era una velada pero ruidosa forma de perder la libertad. Miller era el cautivo, el liberador, pero de la misma manera el disfraz de celador le quedaba muy bien. Para generaciones enteras, no sé que tanto en México, pero en Europa no hay duda que fue un gran liberador mental, sin embargo para sí mismo pocas veces dejó de ostentar la autoridad de un carcelero. Su cuerpo recibió el suplicio, el chorro de agua helada era vertido en el embudo de sucio aluminio que detenían sus manos, y descansaba en su boca. Miller es el poeta y la metáfora; por más que escapó de todo lo que era, de todo lo que en algún momento le adjudicó su madre, Louise Nieting Miller, y aquel padre tacaño cuyo nombre no recuerdo, cuando logró salir, aunque fuera por un par de horas, cada vez que alcanzaba la libertad nos invitó a acompañarle, porque la única libertad de Miller fue momentánea. Una libertad que permanece en sus obras, en sus libros, y que no nos damos cuenta que fue momentánea, pues la creación de estos también fue su claustro. Miller no fue libre pero hizo lo que quiso, logró lo que miles de hombres no han logrado, construyó un mar de amigos mentales, de personas que se pueden encontrar frente a un tomo, que para algunos, está prohibido. Por extraño que parezca, rompiendo toda lógica, me pregunto ¿cuál sería el resultado de incluir algún libro de Miller en el programa de estudios del bachillerato? ¿Sucedería algún cambio? ¿habría más o menos lectores? Quizá pasaría lo que los religiosos con cartones en las orejas buscan, se vacunaría a generaciones enteras contra la literatura de Miller. O quizá se aumenten los lectores de una literatura que contiene líneas donde merodean verdades, y por ende, contiene belleza, sólo que no sabemos si estos dos valores aún son apreciables, o tendremos que esperar a que se forme una nueva generación de hombres que desprecie la hipocresía, la simulación y la mentira, pues no sé si aún somos dignos del legado de Henry Miller y sus contradicciones de ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. El tiempo de los asesinos (Miller sobre Rimbaud)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pareciera que cada lector, muy dentro de sí mismo, albergara un panteón de escritores; que en realidad cada urna ahí alojada fuese un reflejo de su interior. Y es una sorpresa agradable descubrir que figuras propias son alojadas en el panteón de autores que también admiramos. Estos cultos llegan a tener frutos interesantes; pasa algo similar con El tiempo de los asesinos de Henry Miller. En este ensayo aborda la vida y la obra de Arthur Rimbaud, intentando hacer un análisis en comparación a sí mismo. Rimbaud, para Miller, en un inicio era tan sólo un nombre que su amigo Thelma refería durante las numerosas conversaciones. Así mismo señala que le causaba indiferencia el hecho de que un muchacho de 16 años escribiera poesía. Aunado a que para entonces su obra personal era lo que más le importaba, y el hecho de que el mismo muchacho abandonara la escritura a los veinte años, podría parecerle una horrenda presunción. Al paso de los años, ya instalado en Francia, viviendo con Anaïs Nin, Miller leyó Les illuminations, que le impresionaron profundamente, y más adelante descubrió la biografía escrita por Enid Starkie. Parece que se dio un caso muy peculiar de identificación. Empezó a hacer una comparación entre sus vidas respectivas; Miller recuerda que a él, de pequeño, le ponían una ropa que le daba vergüenza el simple hecho de salir a la calle, ésta había sido confeccionada por su padre, y descubrió que Rimbaud era torturado al obligársele a usar unos pantalones, que su madre confeccionó para él y para George, su hermano mayor, con una tela color azul cielo, que su madre había comprado porque era muy barata.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312132058361772754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 263px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sbh79lKeOtI/AAAAAAAAAbo/KS0JddLKH_g/s320/henry_miller.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;La necesidad de independizarse, de liberarse de sus respectivas madres, imágenes terribles, para Rimbaud era “la boca de sombra”, para Miller el fantasma que jamás pudo conquistar. Y sucede algo más, Miller nunca fue un gran lector de poesía, él mismo admitía que no era muy fuerte para el género, porque no le gustaban las rimas, siempre creyó que el poeta era algo más que un cuenta versos. Y Rimbaud, aunque tenía un control absoluto en la métrica, no le gustaba del todo, llegó a decirle a Théodore de Banville –poeta perteneciente a la escuela parnasianista– “Monsieur, ¿no es hora ya de qué dejemos en paz el verso alejandrino?”, por lo cual de Banville se ofendió, y reclamó que un joven fuera tan irreverente. De entrada, El tiempo de los asesinos. Es una muestra del Henry Miller que busca liberarse, y que al lograrlo nos muestra el camino. Rimbaud vio la Poesía como un medio para cambiar la vida, consideraba que la decadencia había llegado a este mundo con la institución del cristianismo, cuando escribió en los muros de una iglesia: “Muera Dios” era la muestra de un hombre que creía que en el paganismo se encuentra el antes de la culpa, el antes del sufrimiento. Y Miller no se quedaba atrás, pues siempre dio ejemplos de que el bien y la libertad son algo que jamás han sido un verdadero valor de las religiones. Miller es un ser que escapa de sus fantasmas, o de sus ángeles, y Rimbaud quiere que se despeje el cielo del dios y su corte de santos para poder ver directamente al sol. Si Rimbaud ataca a la Francia decimonónica, que va gestando la sociedad moderna, Miller exhibe a los E. U. y su culto a la falsa libertad, a su hipocresía y a esa actitud mojigata. Siempre es fascinante el cómo una postura, retratada y escrita en un momento histórico, desarrolla nuevas implicaciones y significados en otro momento ¿Quién podría pensar que las líneas anteriores fueran escritas en 1955, y que justo ahora podamos testificar que, en efecto, la sociedad estadounidense no descansaría hasta formular un enemigo que combatir, lo que ha denominado el terrorismo? Como en el momento que Rimbaud, aún en el Liceo, barruntaba que la guerra franco-prusiana no sería más que una terrible catástrofe, y que Francia la perdería sin ninguna duda.&lt;br /&gt;Rimbaud buscó –por muchos medios– alcanzar el punto donde el futuro fuera visto desde el presente, él, a través de su “racional desarreglo de los sentidos”, y Miller lo hacía de una forma parecida a lo que la escuela suprarrealista llamó “Dictado” o “État seconde”, donde el autor está en un estado abstracción y lucidez simultánea; éste provoca la audición de una voz interior, o exterior, y ve pasar en su mente, como en un viejo teatro, una serie de imágenes y olores matizados.&lt;br /&gt;Durante su enumeración de afinidades, no puede dejar de mencionar la necesidad de libertad, sus eternas huidas, ¿a dónde? Y con estas huidas, con estos viajes estériles en sí mismos, estos viajes, que –como ambos descubrieron– eran iguales al viaje interior, nunca llevan prácticamente a ningún lugar. Pero, aunque con estos desvíos no obtenían ni alcanzaban recompensa, había que hacerlos lo mejor posible. Miller recuerda de su vida los momentos de hambre, de largas e incómodas caminatas, mientras que describe los viajes de Rimbaud. Aquí hay un juego de planos, la literatura de Miller está llena de narraciones sobre penurias, carencias y privaciones económicas, todas estas en nombre de un solo objetivo, la Literatura. Es curioso cómo la narración de estas penurias siempre apasionan a ciertos lectores, pareciera que las disfrutan, que acrecentaran su deleite durante la lectura y durante la merienda. Lo que describe Miller sobre las carencias del Rimbaud muchacho y del Rimbaud hombre no lo muestran como a un voyeur que por primera vez ocupa ese lugar, pues siempre le ha tocado –a él– ser el actor. Pero ¿por qué nos gusta testificar estas carencias? Como cuando Gide describe la desesperación por dinero en las cartas de Dostoievsky, o Hemingway narra la pobreza de Ezra Pound, en el París que era un festival ambulante, y no se nos puede olvidar cuando Baudelaire describe la "prisión" que son los E. U., con su hordas de yankees para el Poe agónico en las banquetas de Baltimore, o –ya en nuestra geografía– el relato de José Emilio Pacheco y las contrariedades por las que pasó Juan José Arreola, justo en el momento, de la redacción de su Bestiario. Quizá sea porque nos despierta esa tensión que surge al sabernos vivos, al recordar que la libertad tiene un precio, y que nuestras sociedades burguesas, hacen pagar a nuestros artistas. Y así mismo, creo, que es darnos cuenta de la fuerza que da la verdad, pareciera que el saber que Rimbaud soportaba los trayectos sin alimento, camino a la frontera belga, lo dotara de una halo peculiar. El hombre vence en ese momento a la esencia que carga, a esa naturaleza que no nos deja, por un momento el hombre detiene la inercia, el ritmo de la vida, el relámpago surge, y el hambre, el frío o el calor nos envuelven, pero por un momento, y en nombre de lo artificial, en nombre del Arte, sucumbe. Si Rimbaud logró ver más allá qué importa, pues ya había perdido el temor por lo que se presentaba en el aquí y en el ahora, quizá sea el mayor punto de acuerdo entre ambos, lograr dominar la naturaleza, influir en el medio. Si Miller descubrió un paraíso en París, y después lo reencontró en Grecia, es equivalente a los trayectos de Rimbaud. Al tener noticia de esto, parece que nostros también somos libres y el miedo se abandona, pero no es así, siempre nos asedia, siempre buscamos evadirlo, ni siquiera admitirlo, los disfrazamos, pero permanece, ahí y algunas veces se manifiesta en un pavoroso salto al vacío, que es muy parecido al terror que sintió el primer hombre al ser libre.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Henry Miller, Plexus, The Rosy Crucifixión, NY., Grove Press, INC., 1981. &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Erica Jong El diablo anda suelto. Madrid. ALFAGUARA, 2002. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-388126186350883090?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/388126186350883090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=388126186350883090' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/388126186350883090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/388126186350883090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/03/miller.html' title='Miller'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/Sbh73ywHLEI/AAAAAAAAAbg/CSQa5yf1e9A/s72-c/Henry_Miller_My_Life_And_Times_Tabl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-2471459967595636460</id><published>2009-03-06T14:52:00.000-08:00</published><updated>2009-03-06T15:00:20.891-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Novedad'/><title type='text'>Nota en La Jornada: "Traen a México la colección más completa de sonetos del Nobel Seamus Heaney"</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El libro publicado en edición bilingüe inglés-español fue presentado en la UNAM&lt;br /&gt;Traen a México la colección más completa de sonetos del Nobel Seamus Heaney&lt;br /&gt;Incluye 67 poemas, pero faltan tres para sumar 70, como los años que cumplirá el autor, dijo la traductora Pura López Colomé&lt;br /&gt;El lector podrá elegir entre la versión libre y la ajustada a la forma &lt;/strong&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310213235307008386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 290px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SbGqzYQNUYI/AAAAAAAAAbQ/EpXZ9W8cKtY/s320/a05n1cul-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Seamus HeaneyFoto Martine Frank/ Magnum Photos&lt;br /&gt;Por. Ericka Montaño Garfias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra poética de Seamus Heaney llega de nuevo a México con un libro único en su especie: Sonetos, una edición bilingüe cuya traducción estuvo a cargo de la poeta y ensayista Pura López Colomé y del poeta chileno Luis Roberto Vera, con fotografías de Alberto Darszon.&lt;br /&gt;El volumen, publicado por la editorial Equilibrista en coedición con la Fundación O’Teshells, reúne todos los sonetos escritos por el premio Nobel de Literatura 1995. En inglés no existe una colección de sonetos como ésta.&lt;br /&gt;Todavía falta una parte para la publicación de 70 sonetos, con motivo del cumpleaños número 70 del poeta irlandés que se celebra en abril próximo, pues lleva escritos 67, adelantó López Colomé, pero un infarto frenó esa producción durante un tiempo.&lt;br /&gt;Ahora ya está mejor, los médicos le permiten cuatro copas de vino al día y eso para un irlandés es muy bueno, dijo la poeta durante la presentación del libro, este miércoles en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que también participó Luis Roberto Vera, así como la investigadora y académica Irene Artigas y el promotor cultural Héctor Iván González. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El acento es lo más difícil&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sonetos incluye la versión original del poema y dos traducciones: una en versión libre y la otra ajustada a la forma tradicional del soneto, así como una serie de fotografías abstractas que dan fuerza diferente a los poemas.&lt;br /&gt;El sentido que le doy a la traducción es que ofrezca algo nuevo a lo que ya estaba ahí; si eso no ocurre y si no hay una actitud básicamente artística, de creación, de juego, de aventura, no le veo mucho sentido, dijo Pura López Colomé, quien ha traducido la poesía y la obra ensayística de Heaney, además de autores como Rainer Maria Rilke y Bertolt Brecht, y es autora de los poemarios Aurora y Un cristal en otro.&lt;br /&gt;“Llenar una edición como ésta con notas a pie de página es algo que un estudioso podrá hacer por su cuenta y seguramente no estará de acuerdo con lo que estamos haciendo aquí, porque ésta es una obra básicamente poética.&lt;br /&gt;“Sin la intervención de Luis Roberto Vera en el caso de los sonetos –algo que directamente me pidió Seamus– yo no podría haberlo hecho; su dominio de la forma a mí me rebasa, porque lo más difícil del soneto no es el número de sílabas ni la rima, sino el acento, sabiendo que hay muchas formas de acentuar y hasta dónde se puede uno permitir la flexibilidad de combinarlos, como Heaney se permite hacerlo.&lt;br /&gt;¿Hasta dónde puede uno hacerlo sin que esto constituya una enorme arbitrariedad? Eso lo puede hacer alguien que lo sabe en sus entrañas, y Luis Roberto lo hace de forma automática.&lt;br /&gt;La gran pregunta que queda tras la traducción de Sonetos, añadió Pura López Colomé, es ¿hasta dónde tiene sentido la forma? Uno recurre a ella para escribir un soneto, ¿por qué motivo?, y ahora el lector podrá decidir entre la versión libre y la que obedece a la forma.&lt;br /&gt;Participar en la traducción de la poesía de Heaney me devolvió un mundo de poesía al que pensé que había dado carpetazo hace tiempo, dijo Vera. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-2471459967595636460?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/2471459967595636460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=2471459967595636460' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2471459967595636460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/2471459967595636460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/03/nota-en-la-jornada-traen-mexico-la.html' title='Nota en La Jornada: &quot;Traen a México la colección más completa de sonetos del Nobel Seamus Heaney&quot;'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SbGqzYQNUYI/AAAAAAAAAbQ/EpXZ9W8cKtY/s72-c/a05n1cul-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-4889085083933919368</id><published>2009-03-06T14:48:00.001-08:00</published><updated>2009-03-06T14:51:45.645-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Entrar directamente a la memoria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Héctor Iván González&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace algunos años, Pura López Colomé ha emprendido una labor que supera el trabajo de introducción, análisis o traducción de la obra de Seamus Heaney. Debido a su compromiso con el &lt;em&gt;love’s labour lost&lt;/em&gt; (el abandonado amor por el trabajo), Pura ha ido dejando las pistas para descubrir la figura del poeta irlandés; a través de sus traducciones lo descubrimos, encontramos sus versos y su verdadero rostro, su poesía.&lt;br /&gt;Tal y como decía Remy de Gourmont, la prueba suprema aplicable a un libro es que tras las palabras, percibamos el trabajo de una inteligencia extraordinaria, así sucede en &lt;em&gt;SONETOS&lt;/em&gt;, de Seamus Heaney, traducido por Pura y Luis Roberto Vera.&lt;br /&gt;En esta obra encontramos un mundo aparte del mundo real, más allá del presente y sus posibilidades. Una vez más, Seamus nos toma de la mano y nos muestra el mundo del Ulster, un mundo poblado por sombras, por recuerdos y sensaciones calladas. Es extraño, pero al hablar de Heaney, uno sentiría que está utilizando el mismo lenguaje que se utiliza para hablar de un novelista. Quizá porque en la poesía de Heaney está presente todo el mundo, excepto él mismo. En Heaney el egotismo está superado, podemos encontrar a sus padres, sus amigos, algunos amores, alguna referencia a los actos violentos en el norte de Irlanda, y al mismo tiempo, notaremos que hay un ausencia, un vacío.&lt;br /&gt;            Su poesía no comunica pues, como decía el poeta José Ángel Valente, “La poesía no sólo no es comunicación; es, antes que nada o mucho antes de que pueda llegar a ser comunicada, incomunicación, cosa para andar en lo oculto, para echar púas de erizo y quedarse en su agujero sin que nadie nos vea, para encontrar un vacío secreto, para adentrarnos en una habitación adornada cuya puerta se pueda cerrar desde dentro sin que nadie en el exterior sospeche que una puerta se disimula en el muro, y para estarse allí en el claustro materno, seguros y escondidos, sin que nadie aparezca, sin que nadie nos saque a la luz pública, desnudos e indefensos, nos saque y nos suplicie y nos repita la sorda letanía cotidiana, la letanía aciaga de la muerte.” Talvez por esto la lectura de &lt;em&gt;SONETOS&lt;/em&gt;, nos provoca una sensación de desasosiego, pues por un lado se palpa la ausencia de Heaney, y por el otro, por medio de la intuición, uno accede directamente a su fuero interno. Se puede contemplar los motivos de su obra, mediante una línea de luz, uno puede conocer la rabia que lo  invade cada vez que recibe la noticia de un acto violento, y paralelamente, se trasluce su fascinación por los objetos, su pasión por esta forma de ser penetrado por los elementos. En su obra está el milagro de manipular el tiempo, la tarea imposible del hombre, dar marcha atrás, revivir a nuestros muertos, un prodigio que según Lucano sólo pertenece a los dioses. La universalidad de su poesía nace de esta cualidad porque atañe a lo que todos los hombres experimentan ante el tiempo y el espacio, dos experiencias que no se revelan a los sentidos.&lt;br /&gt;No necesitamos el dato biográfico para saber que Seamus alguna tarde de verano cayó en una acequia que lo inundó de agua verdusca y líquenes, con lo cual cumplió un acto de iniciación que lo hermanaría con la naturaleza; tampoco necesitamos saber que Heaney se deslumbró al leer la obra &lt;em&gt;The Bog People&lt;/em&gt;, (&lt;em&gt;La Gente del pantano&lt;/em&gt;) de P. V. Glob, la cual narra el hallazgo de una serie de cadáveres de la edad de hierro conservados de una manera asombrosa en los turbales de Jutlandia, Dinamarca, y que al saber que estos hombres habían sido sacrificados, debido a un extraño proceder de la época, tendió un vínculo inmediato con los asesinatos que se realizaban en la presente Irlanda del norte. Ni necesitamos elucubrar acerca de su amor por el acto de unión amoroso, pues tenemos su poesía que nos dicta desde una profundidad auditiva. Tenemos poemas como “Réquiem por los labriegos”, “Extraña fruta”, “Acta de unión” y tantos otros que nos imposibilitan la comunicación pero que cumplen con la consigna que Aristóteles daba a las palabras, “el trabajo de las palabras es dejar ver el pensamiento”.&lt;br /&gt;            Heaney va aun más allá, sus palabras dejan ver las sensaciones, los aromas, las tonalidades de luz, siempre desde su oído profundo, desde una sutil experiencia del que le da una personalidad irlandesa al lenguaje. Una personalidad amable, de gente noble que trabaja la tierra, la cual contradice la idea de Ted Hughes quien ve el inglés –según su poema “Thistles” (“Cardos”) – como una lengua fundamental tan erizada y afilada como las chispas en las fraguas de Islandia.&lt;br /&gt;            Insisto, Heaney cambia las distintas historias, la del lenguaje, la del tiempo, su poesía, como pedía Benjamin, trastoca el pasado al recorrerlo. Logra, como escribió Valente: “Crear, en suma, lo que es ya ruina, duración, la piedra fracturada; entrar no ya en el hoy, sino directamente en la memoria.”   &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-4889085083933919368?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/4889085083933919368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=4889085083933919368' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4889085083933919368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/4889085083933919368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/03/entrar-directamente-la-memoria.html' title='Entrar directamente a la memoria'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1037821234425150464</id><published>2009-02-28T07:04:00.000-08:00</published><updated>2009-02-28T07:28:51.887-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Presentación de "SONETOS" de Seamus Heaney en la UNAM</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SalS3O6ZX7I/AAAAAAAAAaw/TBmyifUH-bs/s1600-h/seamus_heaney011.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307864744682151858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SalS3O6ZX7I/AAAAAAAAAaw/TBmyifUH-bs/s320/seamus_heaney011.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Soneto "At the wellhead, *" de Seamus Heaney&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;That blind-from-birth, sweet-voiced, withdrawn musician&lt;br /&gt;Was like a silver vein in heavy clay&lt;br /&gt;Night water glittering in the light of day.&lt;br /&gt;But also just our neighbour; Rosie Keenan.&lt;br /&gt;She touched our cheeks. She let us touch her braille&lt;br /&gt;In books like books wallpaper patterns came in.&lt;br /&gt;Her hands were active and her eyes were full&lt;br /&gt;Of open darkeness and a watery shine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;She knew us by our voices. She'd say the "saw"&lt;br /&gt;Whoever or whatever. Being with her&lt;br /&gt;Was intimate and helpful, like a cure&lt;br /&gt;You didn't notice happening. When I read&lt;br /&gt;A poem with Keenan's well in it, she said,&lt;br /&gt;"I can see the sky at the bottom of it now."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En el brocal, *"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciega de nacimiento, retraída,&lt;br /&gt;era vena de plata en barro espeso.&lt;br /&gt;De día, un agua nocturna en siseo.&lt;br /&gt;También nuestra vecina, Rosie Keenan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos tocaba. Tocábamos sus libros&lt;br /&gt;en &lt;em&gt;braille&lt;/em&gt;, patrones de papel tapiz.&lt;br /&gt;Manos activas, ojos sin matiz,&lt;br /&gt;abierta oscuridad y acuoso brillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos conocía por la voz. Decía:&lt;br /&gt;“Ya te vi” tal o cual. Su cercanía,&lt;br /&gt;curación provechosa que ocurría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin darse cuenta. Y dijo de pronto,&lt;br /&gt;cuando leí su poema del pozo:&lt;br /&gt;“Ya puedo ver el cielo allá en el fondo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(trad. Pura y Luis Roberto)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307869214279483394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SalW7ZdcQAI/AAAAAAAAAa4/dYM4WHZ_W-0/s320/arts-graphics-2007_1181187a.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;El jueves 5 de marzo, presentaremos en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, el libro SONETOS de Seamus Heaney. La Dra. Irene Artigas, Pura López Colomé, Luis Roberto Vera, Paco Goñi y un servidor, comentaremos el libro que reúne los 67 sonetos del bardo irlandés. La invitación es para todos, en la salas A y B de la Facultad a las 12:00 p.m. los esperamos para charlar y leer (en el caso de Pura, recitar) los sonetos de Heaney. No falten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307864671054066194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 226px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SalSy8oF8hI/AAAAAAAAAao/cA6gO13XvAI/s320/seamus_heaney010.jpg" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1037821234425150464?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1037821234425150464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1037821234425150464' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1037821234425150464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1037821234425150464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/02/presentacion-de-sonetos-de-seamus.html' title='Presentación de &quot;SONETOS&quot; de Seamus Heaney en la UNAM'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SalS3O6ZX7I/AAAAAAAAAaw/TBmyifUH-bs/s72-c/seamus_heaney011.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1185896870519845631</id><published>2009-02-18T21:11:00.000-08:00</published><updated>2009-02-22T17:16:58.907-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine'/><title type='text'>"Film" de Samuel Beckett</title><content type='html'>&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo el placer de presentarles el cortometraje del dramaturgo, ensayista, traductor y, sobre todo, poeta, Samuel Beckett. Con actuación de Buster Keaton, Beckett llevó a la pantalla un drama donde están presentes sus temas recurrentes: el silencio, la angustia de la propia existencia y, en particular, las connotaciones de lo visual. Aquí se destaca la lucha interna de un hombre, en su medio, incapaz de superar una carencia; y como sucede a menudo, esto genera en el personaje una incapacidad de ver -o permitir- la existencia de algo que le recuerde su carencia.&lt;br /&gt;En alguna oportunidad he podido ver el guión de Beckett y he constatado que, en su manera de concebir la obra, también están contemplados los elementos a desarrollar. Hay líneas y trazos que muestran cuál es el camino a seguir para el personaje. Su desenvolvimiento es zigzagueante, pasa de un lado de la banqueta al otro extremo; como caminando frente a un francotirador, busca cobijarse en un muro arcilloso y muy vasto.&lt;br /&gt;Toda la estética es sombría, aunque de contrastes bien definidos. Beckett, al menos lo es en su poesía, busca siempre ir de extremo a extremo del metrónomo. Sale de la norma a cada momento en su quehacer poético y en su trabajo cinematográfico, busca el horror, para después pasar a la inocencia supina. De la misma manera, aborda la historia que Kafka ya nos ha relatado, sólo que en su obra el personaje ya está en el último momento de su vida, con lo cual reduce la breve esperanza.&lt;br /&gt;Espero disfruten de este corto de la misma manera que han disfrutado de la poesía del gran maestro del silencio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-e30ade22d41647a" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v5.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D0e30ade22d41647a%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D523CC07AC2DEC7F2F47A5184833E380C9C993C64.1ACC00C3C690444ECEEDFBC1DED6F7725F5852BB%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3De30ade22d41647a%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DA_g-js0V8ArqjkyplRoqEeL5I8k&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v5.nonxt7.googlevideo.com/videoplayback?id%3D0e30ade22d41647a%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D523CC07AC2DEC7F2F47A5184833E380C9C993C64.1ACC00C3C690444ECEEDFBC1DED6F7725F5852BB%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3De30ade22d41647a%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DA_g-js0V8ArqjkyplRoqEeL5I8k&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-8a7f0d39e2570f0b" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v14.nonxt8.googlevideo.com/videoplayback?id%3D8a7f0d39e2570f0b%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D53A06C1BAB5AC4CDDF22A5BDA2106C325028913E.131C797C9130581F2D9F392AE3D90DB636C67E4A%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D8a7f0d39e2570f0b%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DxXi60cv9TCQaTZdqLZ7-lGwAJCQ&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v14.nonxt8.googlevideo.com/videoplayback?id%3D8a7f0d39e2570f0b%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D53A06C1BAB5AC4CDDF22A5BDA2106C325028913E.131C797C9130581F2D9F392AE3D90DB636C67E4A%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D8a7f0d39e2570f0b%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DxXi60cv9TCQaTZdqLZ7-lGwAJCQ&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1185896870519845631?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=8a7f0d39e2570f0b&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=e30ade22d41647a&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1185896870519845631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1185896870519845631' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1185896870519845631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1185896870519845631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/02/film-del-dramaturgo-ensayista-traductor.html' title='&quot;Film&quot; de Samuel Beckett'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-15476121042604968</id><published>2009-02-09T20:14:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T20:31:26.973-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo literario'/><title type='text'>Las evasiones de Hugo y Rimbaud</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SZEATK_i5eI/AAAAAAAAAaA/6EBpt3h7JC4/s1600-h/1648936043_3bcf1f1c36_o[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301018565760181730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 221px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SZEATK_i5eI/AAAAAAAAAaA/6EBpt3h7JC4/s320/1648936043_3bcf1f1c36_o%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;a Arturo Beristain&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es un poeta? ¿Un rimador, un músico? Arthur Rimbaud y Victor Hugo coincidieron en la respuesta: un vidente. ¿Es qué la silla del poeta es tan estrecha que no se puede compartir? No lo creo, ésta la silla es un palacio a la cual se entra por la puerta grande antes de que las musas coloquen una corona de laurel en las cabezas dignas de ella.&lt;br /&gt;El hijo del sol, Rimbaud, nació en Charleville, poblado vecino en aquel entonces de un departamento más pretigioso, Mézières, miembro de una familia conservadora, la cual fue abandonada por el padre; la madre quedó a cargo de la educación familiar. Arthur, el segundo de cuatro hijos, serio y tímido, durante sus primeros años no sería más que la sombra de su hermano mayor, Frédéric. La madre puso especial atención a la educación de sus hijos, en primer orden, por el síndrome recurrente en algunos padres: temía que los niños salieran como sus dos tíos, mala cabeza y holgazanes. El padre fugitivo no era de la zona, ni siquiera del norte de Francia: borgoñés originario de Provenza, que llevó una vida muy parecida a la de Arthur. Fue recluta, llegó a Capitán. De cara idéntica a la de su hijo. Llegó a Argelia como teniente y allí, debido a la afición y facilidad para los idiomas dominó rápidamente el árabe. Para 1847 ya era jefe de la Oficina árabe de Sebdou; puesto que mantuvo hasta abandonar Argelia. Su carrera fue brillante, lo contrario de lo que se podría creer, pues se le adjudicaba por ignorancia el aspecto difícil del carácter de Arthur; lo cual es descartado al saber que le fue concedida la medalla de Crimea, la medalla militar de Cerdeña y en 1854 se le hizo caballero de la Legión de Honor. En este país trabajó en varias obras literarias, dejándolas en esbozo: Correspondencia militar, Elocuencia militar y Libro de guerra. También tradujo el Corán al francés. La revolución de 1848 provocó cambios en la administración de Argelia; lo cual provocó que se volviera a la metrópoli a los “Chasseur d’Orléans”, el regimiento del teniente Rimbaud abandonó Argelia en 1850. Dos años después se le ascendió a Capitán y lo destinaron a Mézières. Una mañana de domingo andando en Charleville conoció a Marie–Catherine–Felicité–Vitalie Cuif.&lt;br /&gt;La familia materna de Rimbaud, los Cuif, poseía pequeños terrenos, y una granja en Roche. El padre cuidaba todo esto con ayuda de dos hijos, hijo hija, existiendo un tercer barón, Jean-Charles-Félix; éste era un individuo alocado, apodado, era conocido como «el africano» pues llegó como un aventurero hasta Argelia; en realidad el viaje era huyendo de la policía, pues se le acusaba de ladrón. Un par de años después de que la hermana contrajera nupcias regresó a Charleville. Murió doce meses después, a los treinta años. El otro hermano, Charles–Auguste era más joven que Vitalie y se casó a la edad de veintidós años, escapando de la tiranía familiar. No obstante la libertad ganada, se volvió un alcohólico, golpeaba a su mujer, quien le abandonó, sin mayor problema. Charles-Auguste después de una serie de peleas legales con su hermana, terminó vagabundeando por la zona, cosa que avergonzaba a la misma Vitalie.&lt;br /&gt;Estos dos antecedentes fortalecieron el juicio de Vitalie: una educación estricta llevaría a sus hijos por el buen camino. Lo cual mostró lo deseosa que estaba de que sus hijos tuvieran un futuro brillante y estables; aunque a final de cuentas consiguió su cometido ...y de qué manera. Mme. Rimbaud no dejaba, cuando niños, que Frédéric ni Arthur se juntaran con los niños de su misma edad, pues creía que eran superiores por las modestas posesiones que habían heredado.&lt;br /&gt;Se dice que nuestro poeta nació en una casa de la calle Dúchale: tiendas, comercios, gente y coches al predominaban en la zona. Hay una historia sobre el bebé Rimbaud, Paterne Berrichon narraba que apenas bañado Rimbaud, al dejarlo la enfermera sobre la cama para ir por unos pañales limpios, cayó de la cama e intentó llegar de algún modo hasta la puerta; la enfermera alarmada no lo encontró en su lugar y se puso a buscarlo. Una historia bonita, pero poco verosímil. Quizá la versión fue manipulada por el mismo Rimbaud, afectado por sus lecturas constantes y resonantes. En Merlín el mago, de Quinet, se relata algo muy parecido: La madre de Merlín lloraba amargamente, pues el padre de la criatura era el mismo Lucifer; el bebé harto de los lamentos maternos pidió –en perfecto anglosajón– a la madre que dejara de llorar, esto la trastornó, haciendo que soltara al bebé. Merlín se levantó, tomó un libro del escritorio, y empezó a leer en voz alta para consolar a su madres.&lt;br /&gt;Los problemas empezaron por la –ya mentada– discrepancia de caracteres; ella era muy conservadora en sus ideas religiosas, el Capitán, librepensador. Se dice que Vitalie quería tratar a su marido como a sus hijos. El Capitán Rimbaud abandonó a Vitalie horas antes de que Arthur naciera, regresó seis años después para volverla a dejar encinta de la más pequeña de la familia, Isabelle. Se sabe que el Capitán murió en Dijon el año de 1878.&lt;br /&gt;Vitalie asumió la responsabilidad con un carácter medrado por la muerte de su padre, el abandono del marido, apuros económicos y cuatro bocas que alimentar. La falta de comunicación afectó a los chicos, creando en ellos la larga sombra larga que distingue a los niños infelices; como Hugo escribió caminaban con la tristeza a cuestas “¿A dónde van esos niños que no ríen?”&lt;br /&gt;Los barones entraron a la escuela hasta los nueve y ocho años respectivamente, pues la madre se había encargado de la educación; no obstante había llegado el momento de que conocieran materias que ella desconocía: latín y griego.&lt;br /&gt;Arthur inicialmente detestaba aprender estas dos lenguas “que nadie habla”. Todos los días eran aburridos, pero para Rimbaud los domingos llegaron a ser insoportables; deseaba ser como los demás niños, deseaba ser otro; no este que ni él mismo sabía qué había hecho mal, ni cuándo, para estar así; y con esa familia que no lo dejaba solo, ni lo acompañaba. Arthur sufría la maldición del genio dentro del núcleo familiar.&lt;br /&gt;Después de un tiempo de adaptación Rimbaud empezó a aprovechar la escuela –tenía que hacerlo, pues la madre le decía constantemente el rosario esfuerzos que hacía para darles esa educación–, logró a ser un alumno excelente, el latín fue tan fácil que ganaba los concursos de composición. Esto lo separaba un poco de los trabajos de la granja, inspirándole que podía hacer alguna cosa, e iba ganando un poco de confianza en sí mismo. No obstante, al llegar al hogar regresaba a ser –diría Sartre– “el idiota de la familia”. Este niño que era golpeado y humillado por su madre, quería ser otro, clamaba desde su ser silencioso de niño. Y de momento descubrió el oro molido que es la lectura, “el único lugar donde se está tranquilo en la casa”. Se internó en ellos, siguiendo la sugerencia de otro artista de provincia que nunca conoció, Gustave Flaubert: “La única manera de soportar la existencia es aturdirse en la Literatura como en una orgía perpetua”.&lt;br /&gt;Pasaron varios libros por sus manos, los pedía prestados en la biblioteca colegial, y aquellos que le eran inasequibles los pudo leer gracias a sus robos; que como todos los robos de libros, se hacen con la jurada intención de que algún día serán devueltos. Sin embargo, Rimbaud no podía hacerlo, pues arriesgaba ser descubierto y exhibido con su madre. Otros tantos de los libros que llegó a leer le fueron regalados como premio a concursos en que lograba el primer lugar. Era muy buen alumno, no obstante, algún maestro señaló que: “ese niño acabaría mal”.&lt;br /&gt;La familia se cambió de domicilio, esta vez al muelle Madeleine, a orillas del Mosa. Arthur ya contaba con la edad de trece años, y tenía dos buenos amigos: Delahaye y Labarrière, quienes en conjunto se auto-nombraron “los tres Mosqueteros”.&lt;br /&gt;A los quince años Rimbaud publicó un poema en “La revista para todos”, fue escrito a la manera de los parnasianos, (¿o al estilo de Victor Hugo?). Y es aquí donde hace acto de presencia –aunque de manera velada– el poeta exiliado desde ya diecinueve años por cuestiones políticas. La segunda aparición es gracias al maestro Izambard, quien conoció a Rimbaud un poco prejuiciado, pues sabía que el hecho de ser un alumno tan apreciado por los maestros, muchas veces es debido más a las lisonjas y al servilismo que al talento o esfuerzo. Lo que no esperaba es que encontraría a un genio.&lt;br /&gt;Izambard fue el primer maestro que directamente influenció a Rimbaud, pero como todo buen maestro dio más libros que opiniones personales. La educación de Arthur fue muy parecida a la de la escuela del siglo V a. c., la cual era tomada por voluntad e interés, más que fuerza y obligación. Y es aquí donde Izambard no estorbó a Rimbaud, lo dejó ver la luz del sol, no su propia versión del fenómeno.&lt;br /&gt;Entre estas lecturas están la generación de la Pléiade y Villon (maravilloso mártir de la literatura y la libertad), así como escritores rebeldes en su tiempo, Rabelais, Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Hemetius. También conoció a los parnasianos. Y de Hugo leyó su obra &lt;em&gt;Los Miserables&lt;/em&gt;, a la cual Riambaud calificó de “poema completo”; el hallazgo de aquel libro en las manos de Arthur no agradó a su madre, y le ocasionó ser castigado. Ella intuía de dónde venía el libro, así que mandó una carta al maestro Izambard: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Muy señor mío:&lt;br /&gt;Le estoy extraordinariamente agradecida por todo lo que hace usted en beneficio de Arthur. Le prodiga usted sus consejos y le dispensa sus enseñanzas cuando termina el horario escolar, dedicándole una atención a la que no tenemos derecho.&lt;br /&gt;Pero hay algo que no puedo aprobar, como, por ejemplo, la lectura de un libro como el que le ha dado usted hace pocos días (los miserables, de V. hugot (sic). Usted sabe mejor que yo, señor profesor, que es preciso tener mucho cuidado en la elección de los libros que se ponen al alcance de los niños. Por eso creo que Arthur ha conseguido ese libro sin que usted lo supiera, porque sin duda sería peligroso permitirle semejantes lecturas.&lt;br /&gt;Aprovecho esta ocasión, señor profesor, para presentarle mis respetos.&lt;br /&gt;Viuda de Rimbaud&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Rimbaud quería ser otro, Hugo postuló ser Chateaubriand o nada, aquí hay más de dos opciones, pero cuando se pide ser otro, demandas la universalidad infinita, no sólo un animal –definido según Aristóteles, como todo aquel organismo que respira y que tiene procesos orgánicos–, ser otro, es ser todo, todas la sustancias que no sean esa esencia que envuelve al creador del concepto.&lt;br /&gt;Las lecturas son la manera indirecta, tanto como la escritura, de mutar, llegar por momentos a dejar de existir, o empezar a hacerlo. En Rimbaud por su inconclusa lectura de &lt;em&gt;Los Miserables&lt;/em&gt; quedaron varios gérmenes, estos permanecieron mudos, en esas capas del cerebro que para abrirse necesitan una llave que llega con el tiempo, o experiencias que otros poseen. Rimbaud siguió haciendo sus lecturas a hurtadillas de &lt;em&gt;Los miserables&lt;/em&gt;; quizá llegó al libro quinto, cuarto capítulo intitulado “Un corazón bajo una piedra”.&lt;br /&gt;Rimbaud mantuvo con ese amigo indiscreto, quizá irreverente, que señaló en el prólogo de su libro: “Este libro debe ser leído como el libro de un muerto”, quien nuevamente era el poeta desterrado, Victor Hugo y su obra &lt;em&gt;Las Contemplaciones&lt;/em&gt;. En esta ocasión le aportó el hálito de varios poemas y las bases de la teoría contemplativa, –probablemente con mayor fuerza que el mismo Baudelaire, y no como comúnmente se piensa–. Entre estos hallazgos está un verso que reflejará la personalidad, a los ojos de Rimbaud, de su madre, en el poema “Ce que dit la bouche d´ombre” (“Lo que dice la boca de la oscuridad”). A partir de entonces cada vez que Rimbaud hablé con un tercero de su madre la nombrará “...la boca de la oscuridad”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Las Contemplaciones&lt;/em&gt; hugolianas muestran una biografía del alma de su autor, el quien cree que ha llegado “al borde del infinito”; y ese libro, junto al de &lt;em&gt;Los Castigos&lt;/em&gt;, es de los últimos libros en verso que escribe. Obviamente el nivel de &lt;em&gt;Las Contemplaciones&lt;/em&gt; llega a grados de profundidad muy difíciles de alcanzar y entender. Es en ellos donde Hugo vertió una serie de reflexiones –a final de cuentas en inglés es lo que significa “Contemplation”, tomando en cuenta que lo terminó en Guernesey– acerca del mundo, el alma, lo perdido y lo añorado.&lt;br /&gt;Hugo expía sus culpas en este libro, salda sus deudas elaborando poemas que llegan a ser homenajes públicos (Léopoldine, Charles Vaquerie y su hermano, Alexandre Dumas, Mme Émile de Girardin, entre otros) y también homenajes muy personales como con su amante Juliette Drouet y a la hija de ella. Hugo cierra el tomo el “2 de noviembre de 1855, día de muertos”. Después de esta obra se libera de muchos sufrimientos que hasta el momento arrastraba: la traición bonapartista, la muerte de su hija Léopoldine junto con su esposo Charles Vaquérie en Villequier, y algunos asuntos relacionados con su obra como el fracaso en el teatro con Los Burgraves. Sin mencionar el dolor que le causó dejar París, casa y amigos, por temor a ser encarcelado.&lt;br /&gt;En su exilio Hugo se refugió en la nigromancia; junto con otros amigos formaron sesiones espiritistas, donde llegaban a invocar personajes entrañables como Shakespeare, Dante, Molière y a la misma Léopoldine. Hugo leía sobre alquimia, magia y misterios, tanto como Rimbaud que años después encontró la maravilla de la alquimia. En casa de Hugo estuvieron hablando con los espíritus desde 1853 a 1855.&lt;br /&gt;Rimbaud intentó ser mago, mago de la palabra, no se crea que se desmerita el género, ni son sofismas estos términos.&lt;br /&gt;Rimbaud empezó sus excursiones, sus pequeñas fugas, sin importarle que la guerra franco-prusiana estuviera sucediendo. Es gracias a estos escapes que conoce al “Durmiente del valle”. Las clases habían sido suspendidas a causa de la guerra franco-prusiana, Rimbaud se encontraba animado por una serie de premios que había ganado y se abalanza hacia París para comérselo a bocados. Creyente de que será periodista y llegará a vivir de su pluma, ilusión de tantos jóvenes escritores, es arrestado antes de llegar; pues la emoción lo encegueció al grado de no impedirle recordar que sin pase no se concluye el viaje. Mandó una carta al maestro Izambard, quien lo sacó del apuro sin dejar de reprenderlo para que entrara en razón. La madre, enterada de que Rimbaud estaba con Izambard, pensó que la influencia del maestro era perjudicial. No obstante, Rimbaud volvía a escapar a otros lugares, y una segunda ocasión parte hacia París, salvo que esta vez sí pagó el boleto; tenía dinero por la venta de un reloj otorgado como premio en un concurso de composición. No obstante, a diferencia del primer intento, para este momento, París no era una ciudad en paz, a los pocos días las tropas germanas desfilarían por primera vez sobre los Campos Elíseos.&lt;br /&gt;El viaje de Rimbaud en cierto modo fue forzado por los problemas políticos; no era inconciente de lo que se veía llegar, no obstante, él quería ayudar a Francia, quería ayudar al mundo. No regresó al instituto como Delahaye y Labarière pues creía que había cosas más importantes que hacer.&lt;br /&gt;Llegó a casa del caricaturista André Gill. Éste no estaba, no obstante, Rimbaud entró se acomodó en un sofá para esperar aunque el cansancio del viaje hizo que Rimbaud se quedara dormido antes del regreso de Gill. Al llegar a su casa después de la faena del día lo encontró, sorprendido de la triste y joven figura que se encontraba. Lo despertó y Rimbaud se presentó entre bostezos: “Soy Arthur Rimbaud, vengo de Charleville, soy un poeta que viene a ganarse la vida en París.” Gill sintió simpatía por aquel niño, le dio todo su capital: diez francos, y le explicó que estaría mejor al regresar a casa con su madre. Rimbaud aceptó el dinero, salió, pero sin la menor intención de regresar a Charleville. Al merodear las cenicientas calles parisinas, Rimbaud encontró algunas novedades de literatura; de éstos sólo pudo leer &lt;em&gt;El acero candente o los nuevos castigos&lt;/em&gt; de Glatigny.&lt;br /&gt;Rimbaud no obtuvo trabajo en su estancia, no obstante aquí emergen nuevos cuestionamientos ¿por qué no regresó a casa? ¿no sentía la extraña carencia en la que, por voluntad, está atrapado? Quizá sea porque cada situación, cada circunstancia es la misma salvo que podemos manipular la interpretación; es decir, Rimbaud alguna vez ya estuvo en París muriendo de hambre, quedándose debajo de los puentes, a final de cuentas sus lecturas lo influenciaron, no sólo en su arte poética, pues es aquí donde Rimbaud nos muestra la influencia de cierta manera de leer, asimilar y llegar a nutrirse con los libros que caen en nuestras manos. Somos un poco lo que leemos, y una misma leyenda no nos arredra dos veces. Rimbaud en su viaje literario por el París de los años treinta, un viaje siendo otro, siendo Gavroche, aquel personaje de Los Miserables. Ese pequeño niño arrojado a la vida de un puntapie por sus padres. Éstos, los Tenardier, dignos de incluirse en la historia universal de la infamia, no sólo dieron a Gavroche la indigencia, también dos hermanos, que arrojados a la calle, quedaron al cuidado del hermano. Gavroche al llevar a sus dos hermanitos a su casa, es decir al elefante situado a un costado de La Bastilla, demostrará ser un ser piadoso ante los inferiores, como muchas veces nuestro Rimbaud demostró serlo. El elefante, era un lugar plagado de ratas, alimañas y humedad servía de refugio al niño indigente. La persuasión que alcanza Hugo en &lt;em&gt;Los Miserables&lt;/em&gt; es de las más logradas en la literatura universal. Esta lectura ayudó a Rimbaud a conocer el futuro, algo similar sucede después de presenciar una tragedia griega, ya no es tan fácil sorprenderse por la crueldad humana.&lt;br /&gt;En esos días Rimbaud fue plagado de piojos, y al par que no cambiaba de ropa llegó a tener enfermedades dermatológicas. Semanas después regresó a Charleville por motivos desconocidos. No lo hizo inmediatamente, así que, siendo el mismo periodo en que se llevaran acabo las manifestaciones de la Comuna, participaría en éstas.&lt;br /&gt;Durante su militancia en la Comuna escribió la “Carta del Barón Petdechèvre (Pedo de cabra) a su secretario en el castillo de Sainte–Magloire (Santa–Migloria)”. Éste es un texto cargado de una gran ironía, que muestra las convicciones socialistas de Rimbaud. Él estaba dispuesto a dar la vida por el pueblo francés, y la perdió. Los comuneros fueron arrestados, trasladados al cuartel de la calle Baylone. Algunas versiones sugieren que aquí fue violado por unos soldados; la experiencia arrojó a Rimbaud al vació. Arthur era el niño de la gran conciencia, el poeta que intentaba ver los lindes del infinito, no obstante sólo era un niño. Sus experiencias físicas siempre estuvieron limitadas a los castigos de su madre, la caricia del viento en sus escapes, la luz del sol, y la mugre de las calles, pero sexualmente era puro. Un chico que enmudecía al tener a una compañera de aula frente a él. Sin embargo, después de esto se gesta –ayudado por su otro Gavroche– el Rimbaud poeta, no el nuevo Rimbaud, porque en este caso “nuevo” y “viejo” no quiere decir nada: era el vidente Rimbaud, el poeta que busca y sólo quiere ser poeta. Victor Hugo pudo haber enloquecido –como su abuelo o su hermano– al sufrir la dolorosa pérdida de sus hijos (Charles Vaquérie y Léopoldine), la traición bonapartista, el exilio; pero un poeta no se cae a golpes de ariete. El poeta tiene los ojos en dirección a otro lugar, el abismo. El poeta olvida conceptos, objetivos e ideales como el éxito, la fama, la felicidad; como la ypsilón pitagórica “Y”, la encrucijada sólo te lleva por dos caminos, el regreso o seguir tu destino. Lo que le pase al poeta, cada una de las situaciones, alimenta al dragón, éste que creará el fuego donde se forjan los versos de acero.&lt;br /&gt;Rimbaud regresa a Charleville y crea un poema que no se entendió del todo:&lt;br /&gt;"El Corazón del bufón"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi triste corazón babea la popa,&lt;br /&gt;Mi corazón atascado de caporal:&lt;br /&gt;Aquí le arrojan chorros de sopa,&lt;br /&gt;Mi triste corazón babea la popa;&lt;br /&gt;¡bajo el desmadre de la tropa&lt;br /&gt;que desborda una riza general,&lt;br /&gt;mi triste corazón babea la popa,&lt;br /&gt;mi corazón colmado de caporal!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Itifálicos y soldaldescos&lt;br /&gt;¡sus insultos lo han depravado!&lt;br /&gt;En la víspera crean frescos&lt;br /&gt;Itifálicos y soldadescos&lt;br /&gt;Oh, oleajes abracadabrantescos,&lt;br /&gt;Reciban mi corazón, que sea salvado:&lt;br /&gt;Itifálicos y soldadescos&lt;br /&gt;¡Sus demadres lo han depravado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ellos sequen sus chicotes,&lt;br /&gt;¿cómo actuar, oh, corazón robado?&lt;br /&gt;Se escucharán aullidos báquicos,&lt;br /&gt;Cuando ellos sequen sus chicotes:&lt;br /&gt;Tendré sacudones estomáticos&lt;br /&gt;Si mi triste corazón está rebajado;&lt;br /&gt;Cuando ellos sequen sus chicotes,&lt;br /&gt;¿cómo actuar, oh, corazón robado?&lt;br /&gt;Mayo 1871&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siguiente entrada a la escena parisina es más conocida, obtiene la dirección de Paul Verlaine, poeta a quien admira; le escribe y consigue de él apoyo, no sólo moral, también lo invita a visitarlo en París.&lt;br /&gt;Verlaine en ese momento vive con sus suegros, los Mauté de Fleurville. Y a esa casa llega el vidente, con ojos encendidos, e ira en la lengua. Rimbaud es un otro que ha dejado atrás al niño genio del liceo y los concursos. Rimbaud no sólo estaba molesto con Izambard, por regresar a dar clases con la presteza de un corderito, también por no entender su “Corazón del bufón”, en donde Rimbaud relataba el pánico del instante ante la violación “¿Cómo actuar, oh, corazón robado?”. Era característico en Gavroche su rebeldía e insolencia ante la burguesía, Rimbaud y los tirones que le han dejado no le permiten respeto por nada que no se lo merezca. Ha perdido algo, jamás lo encontrará, no obstante hay cargas que estorban el viaje del vidente. Rimbaud entabla una buena relación con Verlaine; y se da cuenta que siempre es paciente y comprensivo para sus irreverencias, sus groserías, sus hedores y piojos.&lt;br /&gt;Rimbaud descubre que Verlaine está enamorado de él. Esto no le arredra, el poeta tiene sus propias reglas, y las de Rimbaud son más cercanas a las de un filósofo del siglo V a. C. que a los de un versista. Ahí está, la educación que necesita Rimbaud tiene que ser como en los tiempos de los sofistas, o después, donde Sócrates enseñaba a Platón los secretos de la sabidurías; el tiempo donde el amor heterosexual era para las clases inferiores, según Platón. Verlaine no crearía un Alexandro, pero Rimbaud sí necesitaba un maestro sofista, que le entendiera. El efebo estaba tan cerca para la personalidad de Rimbaud que podía corresponder al amor de Verlaine, sin perder nada ¿pero qué se pierde cuando no tienes nada?&lt;br /&gt;Rimbaud se dio cuenta que la humanidad había pasado por una línea frágil, tanto que no supo ni en que momento fue. Esa línea fue la que divide el tiempo donde no había ni bien, ni mal, y la presente, la decadencia humana. Rimbaud pensó que si existiera la oportunidad de que un hombre sólo pagara por todo el mundo, él se sacrificaría, él sería el gran maldito.&lt;br /&gt;Esa idea es ancestral, parece difícil de comprender, pero tenemos la literatura de Esquilo, Sófocles y Alfonso Reyes que nos pueden ayudar. En &lt;em&gt;Los siete contra Tebas&lt;/em&gt; –se sabe que es la batalla de los hijos hermanos de Edipo y Yocasta, Eteocles y Polinices. Estos ofrecieron de comer al padre en los cubiertos de plata que alguna vez fueron de Layo, padre y victima de Edipo; a éste le pareció una burla, y no se los perdonó, les pronosticó que entrambos se matarían. Eteocles y Polinices, ya muerto Edipo y enterrado en Colonó, comenzaron a turnarse el reinado de Tebas. Polinices salió de la ciudad, pues Eteocles empezaría gobernando el primer año. Polinices es traicionado, y con la ayuda de seis generales vecinos atacará Tebas. Los tebanos protegidos por las murallas son casi invencibles. El adivino Tiresias les hace saber entonces que es condición para la victoria sobre Tebas el que alguno del ejército de Polinices fuera sacrificado en la cueva del Dragón. El joven Meneceo (otro Gravroche) escuchó la profecía, y corrió sin poder ser detenido, y se apuñaló en lo alto de la montaña, el cuerpo se derrumbó y cayo por los contornos blanco de la colina hasta llegar a la cueva del Dragón, y su sacrificio logró la victoria.&lt;br /&gt;La historia de Meneceo nos la representa constantemente Rimbaud, quien que ve en el sacrificio personal el bien de todos los otros, y lo ejecuta sin titubeos.&lt;br /&gt;Por su parte Hugo al terminar &lt;em&gt;Las Contemplaciones&lt;/em&gt; suscribe a tantos filósofos quienes también ven en el dolor la cuna del las ideas, por ejemplo: Sócrates, Demóstenes, Estoico, Crátes, Francis Bacon (el ensayista inglés), Ovidio, Boecio y Dante. Llegan a gozar el dolor, el dolor que vincula lo físico con el espíritu.&lt;br /&gt;"Yo seré otro", "yo seré Chateaubriand o nada", el único delito del poeta es vivir todas las sensaciones. Victor Hugo en El hombre que ríe, obra que Rimbaud conocía bien, declara: “Yo seré la voz del débil, seré la voz de los que no tienen voz.”&lt;br /&gt;Sabemos que Rimbaud conocía esta obra, pues el término los “comprachicos” es utilizado en la “Carta del vidente”. Donde clama por ser un otro, llegar a perderse en la contemplación de las cosas y ser todos los hombres.&lt;br /&gt;“Los románticos habían entendido bien esta verdad esencial, que la poesía es una creación donde el poeta, no tiene una clara conciencia. El “yo” rimbadiano no es un “yo” conciente. En &lt;em&gt;Los Paraísos artificiales&lt;/em&gt;, Baudelaire desarrolló una idea donde Rimbaud pudo encontrar una sugestión interesante. Él hablaba de la vida universal donde el hombre se confunde y se pierde. Bajo la influencia de la ebriedad «la contemplación de los objetos exteriores nos hace olvidar nuestra propia existencia».&lt;br /&gt;Al llegar a Guernesey Hugo pregunta a su hijo: –¿Qué harás? –Traduciré a Shakespeare –contestó– ¿y tú? –Contemplar el mar –dijo el poeta. Podemos preguntarnos ¿qué encontró Hugo en su contemplación?&lt;br /&gt;"Al borde del infinito"&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;¡Oh precipicio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh precipicio! El alma profundiza y trae la duda&lt;br /&gt;concebimos sobre nosotros las dichas, gota a gota,&lt;br /&gt;Caer como el agua sobre el tejado plomizo;&lt;br /&gt;El hombre es bruma, el mundo negro, el cielo es sombrío&lt;br /&gt;Las formas de la noche van y vienen en la sombra;&lt;br /&gt;Y nosotros, pálidos, nos contemplamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contemplamos lo oscuro, lo desconocido, lo invisible.&lt;br /&gt;Sondamos lo real, lo ideal, lo posible,&lt;br /&gt;El ser, espectro siempre presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observamos temblar la sombra indeterminada.&lt;br /&gt;Estamos recargados sobre nuestro destino,&lt;br /&gt;El ojo fija y el espíritu tiembla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espiamos los ruidos en esas vidas fúnebres;&lt;br /&gt;Escuchamos el soplo, errante en las tinieblas,&lt;br /&gt;El cual congela la oscuridad&lt;br /&gt;Y, por momentos, perdidos en noches insondables,&lt;br /&gt;Vemos aclararse por resplandores formidables&lt;br /&gt;El vitral de la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marine–Terrace, septiembre 1853.&lt;br /&gt;Y Rimbaud al contemplar por primera vez el mar suspiró:&lt;br /&gt;"La Eternidad"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reencontramos&lt;br /&gt;¿Qué? – La eternidad&lt;br /&gt;es el mar aunado&lt;br /&gt;con el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alma centinela,&lt;br /&gt;murmullos la expían&lt;br /&gt;de la noche tan nula&lt;br /&gt;y del día ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De sufragios humanos&lt;br /&gt;de impulsos comunes,&lt;br /&gt;Allá te liberas,&lt;br /&gt;Pues dicen, vuelas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que ustedes solos&lt;br /&gt;Brasas satinadas&lt;br /&gt;El Deber se exhala&lt;br /&gt;Sin que se diga: al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá no hay esperanza,&lt;br /&gt;ningún orietur.&lt;br /&gt;Ciencia con paciencia&lt;br /&gt;el suplicio es seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reencontramos&lt;br /&gt;¿Qué? – La Eternidad&lt;br /&gt;es el mar mezclado&lt;br /&gt;con el sol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mayo 1872 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-15476121042604968?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/15476121042604968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=15476121042604968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/15476121042604968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/15476121042604968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/02/las-evasiones-de-hugo-y-rimbaud.html' title='Las evasiones de Hugo y Rimbaud'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SZEATK_i5eI/AAAAAAAAAaA/6EBpt3h7JC4/s72-c/1648936043_3bcf1f1c36_o%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1925770799205363216</id><published>2009-01-14T22:57:00.000-08:00</published><updated>2009-01-21T09:34:23.746-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reseña'/><title type='text'>"Sonetos" de Seamus Heaney, traducción de Pura López Colomé</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SXdcaZh1NnI/AAAAAAAAAZQ/OBF-4z5o6Y0/s1600-h/img373.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293801495596447346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SXdcaZh1NnI/AAAAAAAAAZQ/OBF-4z5o6Y0/s320/img373.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Sonetos&lt;/em&gt; de Seamus Heaney, Trad. recop. y pról. de Pura López Colomé y Luis Roberto Vera; fotografías Martine Frank y Alberto Darzson. México, Equilibrista, 2008.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Está por salir a la venta un libro imprescindible para la poesía moderna, un libro fundamental en la obra del Premio Nobel de Literatura 1995. &lt;em&gt;Sonetos&lt;/em&gt; de Seamus Heaney recopila todos sus sonetos en traducciones rimadas, medidas y perfectamente revisadas por la gran poeta Pura López Colomé. Si bien Pura nos ha estado acostumbrando a un trabajo donde la traducción es más que un simple trasunto entre lenguas, y si bien nos ha dado piezas de relojería fina con cada una de sus libros, ahora nos regala un libro crucial. &lt;em&gt;Sonetos&lt;/em&gt; de Seamus Heaney es su manera de celebrar los primeros 70 años del bardo irlandés, logrando así un acercamiento mayor a una obra poética por demás rigurosa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291421005913047442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 209px; CURSOR: hand; HEIGHT: 156px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SW7nXqZ8wZI/AAAAAAAAAYw/IobyN2nTm8U/s320/Pura.gif" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si en este espacio hablamos en su momento de &lt;em&gt;Al buen entendedor&lt;/em&gt; (FCE, 2006), libro de ensayos sobre poetas antiguos y contemporáneos, ahora tenemos que hablar -y lo haremos en varias emisiones- de &lt;em&gt;Sonetos&lt;/em&gt;, pues no sólo es un gran trabajo por parte de Pura, sino que llega a ser un libro de amor a la poesía, un libro de rigor al arte de escribir y traducir. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este libro de sonetos, de no más de 250 páginas, incluye la versión original en inglés, una versión libre en prosa, donde se abunda un poco en los aspectos del poema que se infieren del original y una versión en sonetos a la usanza de un Góngora o un Quevedo. Además de contar con una serie fotográfica realizada por el gran Alberto Darzson, quien ha ido tomando fotos en sus viajes por algunos continentes de este mundo. Con lo cual cualquiera que haya leído los poemas de Heaney sabrá crear una relación con las fotografías de este gran científico de la UNAM. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puedo dejar de lado el prólogo que escribió Pura para este libro; en él deja claros varios de sus conceptos en torno al hacer poético con metro, además de insertar dos citas del mismo Heaney acerca de la poesía medida que obtuvo en una entrevista que le hizo y algunas otras de personalidades como Octavio Paz, Henríquez Ureña y Navarro Tomás.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, esta nota es sólo el inicio de varias entregas donde trataré de acercarme al gran Seamus Heaney. Les sugiero que estén pendientes &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1925770799205363216?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1925770799205363216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1925770799205363216' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1925770799205363216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1925770799205363216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2009/01/sonetos-de-seamus-heaney-traduccin-de.html' title='&quot;Sonetos&quot; de Seamus Heaney, traducción de Pura López Colomé'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SXdcaZh1NnI/AAAAAAAAAZQ/OBF-4z5o6Y0/s72-c/img373.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8036927058129842632</id><published>2008-12-30T10:03:00.000-08:00</published><updated>2008-12-30T10:25:17.574-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Fin de año en Gaza (Fotografías del diario francés "Libération")</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuatro días de ofensiva y ataques en Gaza, para ser precisos: más asesinatos del gobierno sionista al pueblo árabe. Para quienes señalan que en las guerras hay crueldades en ambos bandos, les dejó con unas imágenes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Armamento del gobierno sionista &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpjHHuh4oI/AAAAAAAAAYQ/pZTss5v8K3I/s1600-h/photo_original_19869.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285646086657139330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpjHHuh4oI/AAAAAAAAAYQ/pZTss5v8K3I/s320/photo_original_19869.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"A Diós rogando y con el mazo..." &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpi6xRs5-I/AAAAAAAAAYI/YsgZMiDOcvY/s1600-h/photo_original_19824.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285645874472216546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 229px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpi6xRs5-I/AAAAAAAAAYI/YsgZMiDOcvY/s320/photo_original_19824.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La resistencia árabe: chamacos tirando guijarros; el arma más potente una resortera y pedazos de concreto. Después, a correr! Que Alá nos guarde!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpitEvBaWI/AAAAAAAAAYA/OGwliZGUYz8/s1600-h/photo_original_19822.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285645639177300322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 210px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpitEvBaWI/AAAAAAAAAYA/OGwliZGUYz8/s320/photo_original_19822.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No es necesario apostillar quiénes están detrás de todo esto... Tampoco lo es que estas ofensivas eliminan la esperanza de algunos de que el malo de la película era Sharón, cuando en realidad sólo era un títere de los intereses sionistas y norteamericanos. Quién diría que las críticas que hacía nuestro gran Harold Pinter al gobierno sionista serían tan necesarias en estos momentos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para quien quiera leer las notas: &lt;a href="http://www.lajornada.unam.mx/"&gt;www.lajornada.unam.mx&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.liberation.fr/"&gt;www.liberation.fr&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8036927058129842632?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8036927058129842632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8036927058129842632' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8036927058129842632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8036927058129842632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/fin-de-ao-en-gaza-fotografas-del-diario.html' title='Fin de año en Gaza (Fotografías del diario francés &quot;Libération&quot;)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SVpjHHuh4oI/AAAAAAAAAYQ/pZTss5v8K3I/s72-c/photo_original_19869.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5158422542934504468</id><published>2008-12-21T17:05:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T17:23:38.856-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>PAN: Cinismo puro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SU7pJigJ4ZI/AAAAAAAAAX4/CaekxfwUvFA/s1600-h/ceci-n-est-pas-une-pipe.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282415763041935762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 223px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SU7pJigJ4ZI/AAAAAAAAAX4/CaekxfwUvFA/s320/ceci-n-est-pas-une-pipe.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Ustedes ya prepararon sus regalos de Navidad? ¿Aún no? ¿Casi...? Pues miren nada más, quien ya tiene su regalo para todos nosotros es el Partido Acción Nacional (PAN), el cual ha empezado a regalarnos, por distintos medios como espectaculares, afiches en el Metro o pancartas, la emoción de un bellísimo recuerdo. Tal y como ven aquí abajo, este partido una vez más nos recuerda que la presidencia (?) es suya y que todos le debemos tantas cosas (“la lucha contra el narcotráfico”, el “Seguro Popular”, el alza de precios, la negligencia ante el asesinato de los estudiantes de la UNAM en Ecuador, etc.) que no podemos olvidarlo en los comicios del próximo año. Así que una vez más el PAN se salta las trancas de la normatividad electorera y demuestra que si hay una manera de ser cínico ellos la encontrarán. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282415229902720562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SU7oqgZ3DjI/AAAAAAAAAXo/oRkzOF5uK6Q/s320/122108164301.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;No les basta con utilizar esa leyenda tan insultante como la que aparece debajo (con letras blancas) en cada uno de los promocionales del Gobierno Federal y que más o menos dice así: “Este mensaje tiene como único fin el desarrollo social; queda prohibido cualquier uso con fines electorales o propagandísticos”. Vale la pena recordar que esta leyenda idiota, en especial “idiota” porque nos trata como idiotas, es un refrito de aquella maravillosa leyenda que acompañaba el cuadro de René Magritte (1898-1967) “Ceci n’est pas une pipe”. Sin embargo, por más que le echaron ganas, a los señores del IFE no les salió ni siquiera por error lo surrealistas, pues esperan que veamos un anuncio puramente demagógico y electorero, cuya difusión cabe señalar le ha llenado las cuentas de banco a numerosos medios electrónicos, y que digamos “No, éste no es un anuncio de promoción electoral. Tan sólo son fondos empleados en la difusión de la genialidad gubernamental”. En efecto, no sólo tenemos que cargar con esta leyenda idiota cuando oímos en el radio al mismo tipo que cacarea la tan trillada frase, sino que ahora tenemos que ver los anuncios del PAN señalando cuánto han hecho por “que las drogas no lleguen hasta tus hijos”.&lt;br /&gt;Qué lamentable es el discurso de estos señores, normalmente tienden a transmitir mensajes cuyo “target” (público al que van dirigidos) para ellos es una conglomerado de tontos que solamente son útiles cada que hay que ir a votar “por ellos”. No se dan cuenta de que son tan poco originales que basta con abrir un libro sobre propagando nazi o fascista para darse cuenta de que tienden las mismas directrices en su discurso que el que ejercía en su peor momento en nacionalsocialismo. Aún recuerdo cuando se criticaba el “populismo” que ejercía AMLO durante su gubernatura, y ahora veo la manera en que a sus “apoyos” se les debe considerar cualquier otra cosa menos clientelismo. Sin embargo, no hay que olvidar que parte de estos apoyos generan compromisos para las personas que los reciben, lo cual es totalmente natural, y les provoca un agradecimiento incondicional y acrítico. En lo cual podemos encontrar una diferencia entre el “apoyo” y el “clientelismo” pues éste último tiende a dejar a la población sin actividad organizativa. Su argumento es velado y reza sutilmente: “recibe pero no participes, no te organices, porque te podemos quitar el “apoyo” o también “recuerda que si nosotros perdemos el poder tú perderás tu apoyo”. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282415010048339442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SU7odtYfbfI/AAAAAAAAAXg/49Zt_dlqNRU/s320/122108165140.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Antes de concluir, sin ganas de ser un vaticinador, puedo asegurar que el IFE no sancionará al PAN de ninguna manera a pesar de no estar permitido este tipo de anuncio; además de ser ya de conocimiento público la violación a la ley. El diario “Reforma” sacó una nota el jueves pasado al respecto. Y es más, me parece que lo que terminará haciendo será muy parecido a lo de la leyenda estúpida, sólo que ahora rezará: “Recuerde, esta navidad no sólo éste no es un anuncio, sino que el otro que sí es un anuncio no está anunciando nada. Por favor, no se complique tanto y limítese a votar por los senadores y diputados de Acción Nacional”. No, no se trata de una ópera bufonesca, tan sólo se trata de la lógica blanquiazul y del IFE, si es que hay alguna diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5158422542934504468?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5158422542934504468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5158422542934504468' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5158422542934504468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5158422542934504468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/pan-cinismo-puro.html' title='PAN: Cinismo puro'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SU7pJigJ4ZI/AAAAAAAAAX4/CaekxfwUvFA/s72-c/ceci-n-est-pas-une-pipe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3232607258494489921</id><published>2008-12-21T15:48:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T15:58:41.269-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia'/><title type='text'>IV. El amor cortés como resultado artísticos de una guerra  (Parte II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si pensamos como G.K. Chesterton acerca de las Cruzadas, podemos decir que: “[...] la reacción que tuvo esta aventura contra un enemigo tan fuerte y misterioso en la transformación de Inglaterra ha sido enorme, de la misma manera que lo fue a todas las naciones en vías de desarrollarse junto con ésta [Francia, Alemania y España]. Nosotros hemos aprendido bastante, tanto de lo que los sarracenos hacían como de lo que no hacían. Al estar en contacto con algunas cosas que nosotros no tenemos, tuvimos la fortuna de saber imitarlos”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Y esta “fortuna” dio a Occidente la posibilidad de reinventarse en un campo fundamental como era el amor. Es verdaderamente difícil el admitir que uno de los resultados de las Cruzadas, que a final de cuentas eran unas guerras puramente comerciales, sea una gran aportación al concepto de amor o a las costumbres, sin embargo hay que decir que Europa estaba agotada cultural, política y moralmente en el momento que las expediciones comenzaron.&lt;br /&gt;En suma, como resultado concreto podemos mencionar el cambio que experimentó el concepto de amor. Pues en éste se da un estadio del amor antes de las Cruzadas y uno posterior. El amor anterior a éstas estaba libre de fineza, de cortesía y de sutilezas, pues era una suerte de contrato y de convenio para los dos amantes. La noción de matrimonio (que no “enamoramiento”) era concebido por ideas masculinas cuya característica no era otra que la satisfacción carnal y la procreación; al mismo tiempo que la silenciosa presencia del homosexualismo rondaba en la atención de los pobladores, con lo cual se veía a la mujer como un elemento secundario de la sociedad. El matrimonio no era más que un proceso puramente comercial, donde la voluntad femenina no tenía importancia alguna. Esta dinámica sorprendente era el cincel de una época esculpida por el cristianismo. Por lo cual, la dicha, el placer y la alegría de vivir eran cosas dignas de reproches y calumnias.&lt;br /&gt;En la nueva época, en el nuevo estadio, ciertamente hay una influencia femenina mayor en el campo sentimental, cultural y moral. Paulatinamente, como un resultado a lo largo del proceso de secularización, las mujeres comenzaron una nueva concepción, aunque hay que admitir que no dejaba de ser sólo para el extracto de las clases privilegiadas, donde el poder era más cercano a ellas. Es en ese momento, donde las mujeres tienen la posibilidad de reflexionar y leer, costumbres que antes no se tenía en lo absoluto, comienza a haber la posibilidad de desconfiar de los hombres y sus palabras, y a partir de sus reclamaciones, la fidelidad en los hombre juega un rol preponderante. Los poemas de Christine de Pisan son una buena prueba de ello. Prueba de este cambio es el furor medieval por hablar de un “príncipe azul”, el cual se podrá interpretar como no otra cosa que una casualidad, aunque al hacerlo se estaría cometiendo un error. Porque el azul era interpretado, dentro de ese universo simbólico, como el color de la fidelidad por antonomasia. Es decir, las mujeres pensaban que un caballero, o un príncipe vestido de azul, más que estar aliñado, era un caballero siempre fiel. Y también, en el hilo de esta lógica medieval, del color se podía pensar que un esposo que vistiera de amarillo, era un marido “cornudo” (cocu).&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, se podría pensar en otro tipo de resultados como el cambio de estilo en la literatura. Es decir, en esta nueva manera de hacer literatura había las intención de lograr dulces sentimientos, y con esto se cambiaba el fácil sentimentalismo por un tipo de contemplación estética. Vale traer a cuento, en esta mezcla de emociones, cuyo ejemplo se puede encontrar en versos como estos: “Il pousse un soupir ; mais bientôt lui vient une autre pensée ; il se dit qu’il lui faut accepter la souffrance, car il n’a rien d’autre à faire. Toute la nuit il reste éveillé, il souffre, il est au supplice ; en son cœur il se rappelle les paroles de la dame, son air, ses yeux lumineux, sa belle bouche dont la douceur l’atteint au fond du cœur. D’une voix faible il implore sa pitié, il n’est pas loin de l’appeler son amie. S’il avait su ses sentiments, à quel point Amour la tourmentait, il en eût été heureux, je pense ; un peu de réconfort aurait soulagé la douleur qui rendait son visage pâle&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;”. Esta mezcla nos muestra la complejidad de las emociones de las cuales algunas veces son totalmente contradictorias: amor y dolor. Y esta relación les daba una experiencia de vida mucho más compleja que la literatura precedente. En suma, en este nuevo estilo, hay una nueva manera de expresar el dolor o la alegría. Al mismo tiempo que nos muestra que los sentimientos de los hombres son también mutables, de lo cual el poeta Ezra Pound consideraba el más alto deber de la poesía: dar pruebas de qué tipo de sentimientos alberga el ser humano&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Posteriormente a estos cambios que hemos visto, es posible pensar que algunos sentimientos y todas las costumbres, aunque se piense que son naturales y eternos, son el resultado de procesos culturales muy precisos y muy localizables, por lo tanto son creación humana y popular y –por ende– sensibles a los cambios en ánimo de la gente. Lo cual da al traste con la creencia casi generalizada de que los sentimientos tienen algo de natural, de –como le llaman en filosofía– “dado”, y que se manifiestan como una fuerza de la naturaleza, cuyo origen está en la ideología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V. Conclusión. Hacia una nueva interpretación del amor. Nuestra manera de enamoramiento puede cambiar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Mi método dialéctico no sólo difiere del de Hegel, en cuanto a sus fundamentos, sino que es su antítesis directa. Para Hegel el proceso del pensar, al que convierte incluso, bajo el nombre de idea, en un sujeto autónomo, es el demiurgo de lo real; lo real no es más que su manifestación externa. Para mí, a la inversa, lo ideal no es sino lo material traspuesto y traducido en la mente humana.&lt;br /&gt;Karl Marx&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Como acabamos de ver, el concepto de amor con todas sus implicaciones está unido a su geografía, a su cultura y es mutable. Lo cual quiere decir que un amor que es trágico en un período determinado puede ser un amor dichoso en una época distinta. El amor cortés puso a las mujeres en el centro de la atención masculina, las situó en la diana del arco amoroso y así se conservó durante varios siglos. Por lo cual, es posible decir que, bajo el influjo del nuevo culto a la Virgen María, el Amor Cortés dio un paso fundamental que le separó de otras religiones y culturas. Pues, si pensamos en las culturas semitas, el Islam y el Judaísmo, en las culturas japonesa y china, se verá que el Amor Cortés da un pequeño margen de existencia donde la mujer es menos agredida. Con esto no digo que haya motivos para vanagloriarse del resultado, ni creo que así se deban quedar las cosas. Al contrario, mi conclusión es que se debe cambiar la manera de concebir el amor donde las mujeres no son más que un “objeto del deseo” sino la otra parte equivalente de la especie humana. Y que es necesario que nuestra concepción del amor no sea más el pretexto para condenar a las mujeres a hacer lo que nosotros, los hombres, queremos. Por último, también es necesario que nuestra literatura tenga el poder de hacer ver las diferentes maneras que hay de concebir el mundo y nos quite el famoso yelmo de Perseo de la cabeza&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Es decir, hay que repetir la demolición que hizo Christine de Pisan, Louise Labé y otras autores al cambiar la concepción masculina del mundo para lograr una concepción del mundo a dos voces. Pues el mundo, hasta este momento, ha sido, solamente una triste versión masculina. Y, en la literatura que acabamos de recorrer se encuentra esta posibilidad de saber la otra voz del mundo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3232607258494489921?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3232607258494489921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3232607258494489921' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3232607258494489921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3232607258494489921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/iv.html' title='IV. El amor cortés como resultado artísticos de una guerra  (Parte II)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5562166121178740079</id><published>2008-12-17T08:06:00.000-08:00</published><updated>2008-12-17T08:29:09.668-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Libertad para Muntazer Al-Zaidi</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUkjt2bGbGI/AAAAAAAAARs/qjOwLsHbyoA/s1600-h/033n2mun-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280791308678884450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 238px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUkjt2bGbGI/AAAAAAAAARs/qjOwLsHbyoA/s320/033n2mun-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;Bagdad, 16 de diciembre. Las tropas extranjeras, excepto las de Estados Unidos, deberán salir de Irak en julio de 2009, según un proyecto de ley adoptado por el gobierno iraquí, informó hoy en esta capital la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento.&lt;br /&gt;“El proyecto prevé un calendario de retirada de cinco a siete meses a partir del primero de enero”, dijo a periodistas Hamman Hammudi, el presidente de la Comisión.&lt;br /&gt;La medida afectaría principalmente a los 4 mil 100 soldados británicos desplegados en la sureña ciudad chiíta de Basora.&lt;br /&gt;Por otro lado, el hermano del periodista iraquí que el domingo arrojó sus zapatos contra el presidente estadunidense, George W. Bush, acusó a los servicios de seguridad iraquíes de haber golpeado a Muntazer Zaidi, a quien le rompieron un brazo y varias costillas.&lt;br /&gt;“Según informaron los agentes de seguridad, Muntazer fue detenido por los iraquíes en la zona verde y golpeado por los servicios iraquíes de seguridad”, declaró su hermano Durgham, de 32 años.&lt;br /&gt;Además, se informó que Zaidi fue llevado ante un tribunal y admitió el cargo de agresión contra Bush. El reportero podría enfrentar una pena de dos años de prisión por insultar a un gobernante extranjero.&lt;br /&gt;Por segundo día consecutivo miles de personas salieron a las calles de Bagdad y otras ciudades iraquíes para exigir la libertad de Zaidi, a quien consideran un héroe.&lt;br /&gt;Con zapatos en mano, hombres, mujeres y niños recorrieron este martes las principales calles de la capital iraquí en respaldo al reportero del canal de televisión privado Al-Boghdadiya.&lt;br /&gt;En otra zona conflictiva de la región, al menos dos personas murieron en un nuevo ataque aéreo estadunidense lanzado en la zona fronteriza de Pakistán con Afganistán, señalaron fuentes de seguridad paquistaníes.&lt;br /&gt;Otras tres personas resultaron heridas en el ataque lanzado la noche del lunes en la región tribal de Waziristán del norte. (La Jornada, 17 de diciembre 2008&lt;/em&gt;: &lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/12/17/index.php?section=mundo&amp;amp;article=033n2mun"&gt;http://www.jornada.unam.mx/2008/12/17/index.php?section=mundo&amp;amp;article=033n2mun&lt;/a&gt;) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como todos vismo el lunes en la primera plana de La Jornada, George Bush recibió una muestra directa de repudio por parte de un periodista iraki. Creo que pocos podrán decir que no han estado tentados a arrojarle más que un zapato al, aún por muy poco, presidente de los EU. Bush ha hecho las peores atrocidades en función de puros intereses personales. Durante ocho años este personaje ha sido la pesadilla de todo aquel que sienta un poquito de ese instinto llamado justicia. No sólo debería recibir un zapato, sino todo el peso de una corte internacional por la "Guerra fetichista", como la llamó Moore, que ha emprendido contra dos países de oriente, Afganistan e Irak. Me parece que, a diferencia de la "Rayuela" de La Jornada de hoy, los estragos de la estupidez de Bush en la economía americana son "peccata minuta" en comparación a las miles de muertes que debe este absurdo hombrecillo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otro lado, su actitud corresponde perfectamente a esta generación de políticos neoliberales que ocupan cargos de elección popular para enriquecerse a sí mismos y a su grupo. Bien sabemos que en México abundan estos personajes, cuyas políticas no tienen más interés que el dinero, ya no el poder, ni las aras de la gloria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por esto es más que justo pedir la Libertad para el periodista Muntazer Al-Zaidi, quien no cometió un crimen sino un acto de insólita cordura, cuya suerte pende de la voluntad del gobierno pelele (cualquier coincidencia es puro neoliberalismo) de Irak.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5562166121178740079?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5562166121178740079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5562166121178740079' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5562166121178740079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5562166121178740079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/libertad-para-muntazer-al-zaidi.html' title='Libertad para Muntazer Al-Zaidi'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUkjt2bGbGI/AAAAAAAAARs/qjOwLsHbyoA/s72-c/033n2mun-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8569104233293018951</id><published>2008-12-14T07:07:00.000-08:00</published><updated>2008-12-14T07:22:33.599-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia'/><title type='text'>I. La literatura y el amor en los siglos XI y XII. La situación antecedente a la concepción del “amor” (Parte I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUUh9_LZeWI/AAAAAAAAARc/5ZI61gq8HLU/s1600-h/360px-Gautier_-_La_Chanson_de_Roland_-_Fig_3.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279663486976751970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUUh9_LZeWI/AAAAAAAAARc/5ZI61gq8HLU/s320/360px-Gautier_-_La_Chanson_de_Roland_-_Fig_3.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Históricamente, la literatura ha jugado una dialéctica entre lo oral y lo escrito. No sólo es durante la época clásica que un aeda, Homero, narre en versos un hecho real y lo convierta en una obra poética; con el tiempo este vehículo sea ha retomado constantemente. Durante varios siglos, la oralidad se conjugó con lo escrito y éste a su vez a hacia perpetuarse a través del comentario personal. Uno de estos ejemplos lo encontramos en la batalla de Roncesvalles, la cual fue librada por Carlomagno, instigado por una serie de jefes árabes, entre ellos Abu-l-Aswad, contra el gran Emir Abd al-Rahman. En realidad esta batalla es el último capítulo de una historia donde el personaje principal, Roldán, acompañado de su gran amigo, Oliveros, cubre la retirada pacífica del Emperador Carlomagno, quien poco después de partir es víctima de una traición. Sin embargo, esta batalla, la cual tuvo lugar el 15 de agosto de 778, careció de los elementos heroicos que nos son referidos en el poema, y que le fueron aportados con el paso del tiempo y las distintas versiones. Al parecer, la memoria de la batalla fue cultivada durante tres siglos por una serie de cronistas orales que paulatinamente fueron integrados a los monasterios o claustros. Se dice que uno de estos religiosos llamado Turoldus&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; fue quien a principios del siglo XII, “después de la primera cruzada, escribió el poema que hoy leemos en el manuscrito de Oxford”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Por otro lado, se cree que este hombre encontró información, no en la biblioteca, sino en un viaje en el camino de Santiago, donde contempló el olifante y los sepulcros de Roldán, Oliverio y Turpín.&lt;br /&gt;Por otro lado, está la “Teoría individualista” de que lo hecho por Turoldus (u otros poetas cultos) surge de manera “inédita”, por &lt;em&gt;motu propio&lt;/em&gt;, como defendió Ph. Aug. Becker, en estudios publicados a partir de 1896. Sin embargo, hay quien sostiene lo contrario y defiende en este proceso un fenómeno muy interesante, pues los poemas latinos o germánicos bastante anteriores eran obras nacidos totalmente en el medio clerical por un conjunto de autores, y estaban dirigidas a los clérigos y a la comunidad cristiana; como también era el caso de las numerosas vidas poéticas de los santos en verso o en latín. Y que esto pertenece a una larga tradición de poemas surgidos desde las comunidades célticas. Sin embargo, los cantos de gesta, aunque sin duda escritos por clérigos, eran de inspiración totalmente profana. Pues éstos traducen en forma épica la lucha entre el ideal de una comunidad imperial cristiana y las numerosas fuerzas que se oponen a su realidad, pagana, árabe y nórdica, o contra las individualidades turbulentas de los grandes barones.&lt;br /&gt;También es un hecho que en los períodos que nos ocupan (XI al XIII), había una estrecha relación entre la literatura y las costumbres. Éstas comenzaban a tener, paulatinamente, un poder para regir y establecer qué era lo bueno y qué lo malo. Gracias a los “poemas de gesta” el pueblo comenzaba a formar su subjetividad, la cual era partidaria o contrincante de lo que marcara ese proceso propagandístico.&lt;br /&gt;Por ejemplo, en &lt;em&gt;La Chanson de Roland&lt;/em&gt;, los sarracenos son representados como felones, quienes comenzaban a ser los enemigos naturales (o casi) del mundo occidental. Estas características, sin importar que eran falsas, empezaban a ser defectos verdaderos de “los árabes” para las personas que no habían tenido la oportunidad de conocerlos personalmente. En esta concepción podemos mencionar la influencia del Papa Hadriano I quien, cuando Carlomagno se interesó en combatir contra los musulmanes en Zaragoza, hizo que la lucha rebasara el campo político y llegara al religioso. Es decir, el rumor (la doxa) popular era una suerte de verdad indiscutible, la cual era rápidamente compartida gracias al carácter oral de la literatura; la cual tenía su presencia real en el canto en la plaza.&lt;br /&gt;Si pensamos qué tipo de emoción tenía el hombre medieval, nos será difícil pensar en un campo donde la sensibilidad o la reflexión tengan preponderancia. Por lo cual el amor es aún una emoción incipiente que permanecerá como una simple emoción más parecida a la fidelidad del vasallo: nada más allá de eso. La fidelidad era la raíz principal del amor. Una raíz que daba protección al vasallo mientras que lo obligaba a proteger a su Rey. Simultáneamente a esto, el Rey debía estar comprometido con Dios, quien lo cuidaba del dolor y la muerte: “Ni maleficio ni falsedad subsistirán aquí. El rey cree en Dios y desea servirle y sus obispos bendicen las aguas, y conducen a los paganos hasta el baptisterio; más de cien mil son, de esta manera, bautizados, verdaderos cristianos”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Había un pacto innegable establecido entre las dos partes: “Cuando el rey ve que el sol empieza a declinar, desciende de su caballo, se acuesta en el suelo y ora al Señor para que detenga el ocaso, y que retenga la noche por él y prolongue el día. De esta manera es que [Dios] llega a darle esta orden: “Carlos, cabalga, pues la noche no te ha de faltar”. Evidentemente esta protección divina les hace ganar”.&lt;br /&gt;Por otro parte, es importante decir que esta manera de amor era parte de la literatura novelesca, es decir, la novela, aún no como género literario sino como carácter de un poema, ha tenido tres constantes temáticos: “Los combates, las cosas maravillosas y el amor” cuya influencia es verdaderamente notable. Podemos pensar que las novelas de guerra, la literatura violenta, era desde el inicio pensada para las personas que pertenecían a los siglos anteriores donde era un honor y un deber ir a las Cruzadas. Pues se trataba de personas que estaban acostumbradas a un ambiente propio de la guerra, debían defender una idea nacional o regional para tener una identidad y mantener una forma homogénea. La cual se mezclaba en el pensamiento religioso y, simultáneamente, con los seres fantásticos, que eran propios de la literatura. Podemos decir que esta mezcla era tan contradictoria que en ella podían existir los animales fantásticos, como el unicornio, el dragón y, por otro lado, las imágenes divinas, la Virgen, los santos los ángeles y Dios sin haber ningún problema con esa lógica. G.K. Chesterton señaló alguna vez, con relación a esta universalidad: la Edad Media tenía una mayor tolerancia y universalidad que actualmente apenas si podemos creer&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Las cosas maravillosas tenían esos dos aspectos, la fantasía que provocaba temor y la fantasía que comienza a cambiar la vida en un sueño maravilloso, donde, en el primero, tenía la intención de provocar temor a los fieles y el segundo buscaba hacer la vida bella, olvidarse de los dolores de la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II. Algunas relaciones con el mundo antiguo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Podemos pensar que los géneros literarios respondían a las costumbres de la época y gracias a esto fue necesario esperar algunos años para tener un cambio, el cual se llevó a cabo lentamente. Acerca de esto, se ha resaltado que no solamente la mayor parte de los nuevos romances, los corteses, sino que también una serie de “romans” modernos están completamente separados en dos etapas principales. Esta bifurcación se remonta a la &lt;em&gt;Eneida&lt;/em&gt; de Virgilio y tiene una significación profunda. Las dos fases corresponden a las dos fases esenciales de toda vida humana, la fase del joven (amor cortés) en busca de su felicidad individual y la fase madura del hombre (canción de gesta) cuya dicha o destino trágico no puede ser más que la dicha o el destino trágico de la sociedad. Esta transición nace en el momento donde la existencia de la comunidad comienza a ser problemática y donde la tensión entre individuos y comunidad renuevan la forma de la sociedad. Según Gilber Highet : “A medida que los años pasaban, a medida que el mundo medieval era más refinado, el tema violento era cada vez menos preponderante, y los del amor y de las maravillas se acentuaron”.&lt;br /&gt;Uno de los cambios se dio a partir de la introducción de un Código que dirigía los principios de los Caballeros, cuya característica e influencia creó algunos resultados: &lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era obligatorio ser amable con las personas débiles&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;El ascetismo cristiano y el desprecio del cuerpo eran obligatorios&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;El culto a la Virgen María, que exaltaba la pureza y la virtuosidad de la mujer, estaba en boga&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;El feudalismo entró en el amor, pues el caballero era un vasallo de su amante&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;La estrategia militar de la Edad Media era igual para la guerra que para el amor: La conquista amorosa era igual a un asalto a una plaza fortificada. También en el amor había que esperar como en la guerra para ganar&lt;br /&gt;En suma, se tenía una relación completamente renovada del amor y, por su parte, el ideal de la guerra iba perdía influencia. Es decir, la idea del enamoramiento empieza a ser más atractivo que el ideal heroico, como lo ha dicho Higuet. En suma, se tenía una nueva relación con el amor y con la guerra, lo cual daba fuerza al ideal de la juventud. El soldado, quien en las Cruzadas llegaba hasta el último lugar del mundo para reconquistar la Tierra Santa comenzaba a ser la figura, por antonomasia, del coraje, el orgullo y la fidelidad. Lo cual se debió a ese vínculo entre literatura y costumbres.&lt;br /&gt;El momento central de este periodo llega con la traducción de Chrétien de Troyes de un libro clásico, &lt;em&gt;Arte de amar&lt;/em&gt;, de Ovidio. Ya en ese momento se siente la influencia de la poesía clásica y no tiene que esperar hasta el Renacimiento, como numerosas personas lo quieren creer. El discurso de esta obra, &lt;em&gt;Arte de amar&lt;/em&gt;, es un discurso en dos partes, donde Ovidio busca abastecer de armas a los hombres para “ganar la guerra contra las mujeres”. Según el poeta, la diosa Venus vino a verlo para darle instrucción de ayudar a los amantes. Ovidio, quien fue exilado en el mar Ponto, a causa de un asunto de amores, quiere ayudar a los amantes para reunirse. De tal suerte que el poeta de &lt;em&gt;Las Metamorfosis&lt;/em&gt; da consejos sobre la mejor manera de conocer a las mujeres, argumenta de cómo hay que ir al teatro para conseguir la atención de ellas. El estilo de la obra es gracioso, plantea juegos de palabras y busca una manera de hacer agradable el idilio: algo que, si no se hace con cuidado, puede estar lleno de dolor.&lt;br /&gt;Sin embargo, no deja a las mujeres aparte, pues en el segundo discurso se encuentra consejos que puedan utilizar con los barones. Así mismo, Ovidio confiesa que, una vez más, ha venido la diosa Venus para pedirle que también ayude a las mujeres, porque hay que estar en la misma condición de situaciones en la batalla. Y es a partir de esto que Ovidio comienza a dar consejo para las mujeres. Entonces, el poeta les pide no esconderse al amor, les implora comportarse sabiamente y también ser sensibles a las peticiones de los amantes. Es por esto que hace una comparación entre el amor y una piedra, y les señala que, aunque, hay piedras que son quebradas por la fuerza y el uso, con el amor no pasa lo mismo, pues por mucho que se dé el amor jamás se desgastará ni se contraerá muesca alguna. Al contrario, cada parte que se utiliza para el amor, afirma Ovidio, será más duradera. También interpola consejos sobre la importancia de no maquillarse en público. Pues Ovidio encuentra que esta costumbre puede ser el indicio de una vulgaridad imperdonable, y les pide la discreción en todos los aspectos de la vida femenina.&lt;br /&gt;En el Ideal Caballeresco, también hay referencia a otros poetas clásicos; es el caso de poetas como Propercio, Catulo y Tibulo, quienes escribían poemas elegíacos. Estos poetas, de la misma manera que Ovidio, eran conocidos de los poetas medievales, e influyeron en su poesía, (lo cual puede apoyar la idea “individualista” de los poetas cultos). Pues, para empezar, habría que señalar que el poeta alcanzaba la inspiración de una imagen femenina llamada “Musa o Dueña”. Sus nombres eran variados: Julia, Cintia, Lesbia, etc. Y con este carácter de nobleza componían sus poemas. La Edad Media recibió muy bien esta tradición, el ejemplo se puede encontrar en algunos aspecto que se verán en el siguiente apartado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279663759396905426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 201px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUUiN2BbIdI/AAAAAAAAARk/KDoSpBlj8kI/s320/300px-Gautier_-_La_Chanson_de_Roland_-_HT2.png" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III. El amor de los siglos XII al XIV. El nacimiento del amor cortés&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El nacimiento del amor cortés tiene una relación inmediata con el periodo de las Cruzadas; pues, si bien la poesía latina había logrado un camino por el cual los poetas le seguían, el intercambio cultural con los musulmanes fue aun más fructífero y duradero. Pues aunque pensemos en los aspectos que hemos mencionado en los apartados anteriores (específicamente la relación con la poesía latina), sin embargo hay otros tantos en esta liberación moral que provienen de los sarracenos. Para respaldar esta idea hay que decir que el amor que practicaban los latinos aún no era una suerte de “amor fiel”, sino un amor que se limitaba a ser un dolor por no alcanzar el amor de manera psíquica, por lo cual todo quedaba como una ensoñación. Por otro lado, el amor cortés occidental estaba encantado por un velo de ingenio y de riesgo. El amor cortés consistía en engañar al marido con un hombre más bello, más gentil y, sobre todo, más joven: “El señor que era el dueño del castillo era un viejo; tenía por esposa una mujer de alta extracción, noble, cortés, bella y de buen comportamiento. El marido era enloquecidamente celoso, como todos los viejos lo son naturalmente –cada uno tiene terror de ser corneado–; la edad obliga a ser así”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Es decir, en el momento donde los matrimonios eran concertados por los padres, quienes buscaban utilizarlos para perpetuar sus feudos, sus coronas y sus poderes, el amor no tenía importancia alguna. Por otro lado, las cosas empezaban a cambiar a partir de ciertas literaturas orientales, que exponían las mismas peripecias de los amantes: el joven citarista que trabaja en la casa del sultán, hace la corte a la esposa y la conquista; después, al cumplir con su empeño, ya enamorados, los amantes se escapan en un alfombra voladora. Historias como esta pertenecen evidentemente a las narraciones compiladas en Las mil y una noches, cuyo origen aún no se sabe de cierto: Se ha hablado de su posible origen hindú, árabe o africano pero aún no hay certezas.&lt;br /&gt;Otro aspecto emblemático del amor cortés es su espíritu guerrero, de la misma manera que lo hemos llamado: espíritu de conquista. La dama comienza a ser perseguida por el amante que busca obtener sus gracias. Lo cual es representado de una forma insuperable en algunas baladas y especialmente en Le roman de la rose (1225-1278) donde la alegoría toma un papel primordial. Hay en la alegoría también una aportación de Oriente pues, aunque sea difícil de creer, es a partir de la iconoclastia que los árabes comienzan a buscar diferentes maneras de representar las situaciones más complejas. Lo cual obliga a crear algo como la alegoría, es decir, una simbología que dé una guía para comprender los mitos, sin dejar que el auditor dé rienda suelta a su libre interpretación. Y es Le roman de la rose precisamente la obra más emblemática. Todos sus personajes no son otra cosa que representaciones de los diferentes valores de esa época. El caballero debe luchar para lograr el amor de la rosa, quien no deja de ser una bella alegoría de la sexualidad, del erotismo y de la “fineza de amar”. La situación es representada en las fortificaciones (enclos) donde habitan diferentes fuerzas que están a favor o en contra de la unión de los amantes. Sin embargo, podemos pensar que esto proviene del propio cortejo oriental, pues la vida está relativizada, lo cual le da un encanto al no pensar que el futuro tenga importancia alguna. La pasión oriental comienza a ser compartida por los occidentales que, después de numerosos siglos, pierden el temor a los infiernos. Un ejemplo de esto estaría en las diferencias entre la ultra tumba árabe y el desolador infierno cristiano, cuya mezcla dio como resultado el primer canto (“Il inferno”) del poema de Dante Alighieri, &lt;em&gt;La Divina Comedia&lt;/em&gt;. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8569104233293018951?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8569104233293018951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8569104233293018951' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8569104233293018951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8569104233293018951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/i-la-literatura-y-el-amor-en-los-siglos.html' title='I. La literatura y el amor en los siglos XI y XII. La situación antecedente a la concepción del “amor” (Parte I)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SUUh9_LZeWI/AAAAAAAAARc/5ZI61gq8HLU/s72-c/360px-Gautier_-_La_Chanson_de_Roland_-_Fig_3.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-629512179820215719</id><published>2008-12-02T19:54:00.001-08:00</published><updated>2008-12-02T20:11:42.952-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>Adiós a un amigo dignísimo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Queridos lectores, les pido disculpen la calidad de las fotografías y sólo fijen su atención en el temple de este amigo que numerosas generaciones han contemplado en Ciudad Universitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275407684479573634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/STYDVrbFXoI/AAAAAAAAARE/O2hSdHuPE9c/s320/110308153304.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Como lo dice el rótulo, éste es un hermoso cedro que nos acompañó mientras estudiábamos a hurtadillas, siempre tratando de que el sol no nos desecara alguna idea peregrina o alguna imagen lograda por nuestras lecturas, y ahora ha terminado su ciclo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275408025168919010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/STYDpglwOeI/AAAAAAAAARU/6_SEs9CUShA/s320/110308153336.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo puedo pensar en la bella devoción, compartida por mí, que tenía Chataubriand por este tipo de seres. "Los árboles que aquí plantée prosperan, sin embargo aún son tan pequeños que les hago sombra cuando me pongo entre ellos y el sol. Algún día, al darme esta sombra, protegerán mis años postreros, como yo he protegido su niñez".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275407848994494002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/STYDfQSf1jI/AAAAAAAAARM/oA_Oko5GXmo/s320/110308153326.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-629512179820215719?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/629512179820215719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=629512179820215719' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/629512179820215719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/629512179820215719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/12/adis-un-amigo-dignsimo.html' title='Adiós a un amigo dignísimo'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/STYDVrbFXoI/AAAAAAAAARE/O2hSdHuPE9c/s72-c/110308153304.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3362125212583438873</id><published>2008-11-16T18:33:00.000-08:00</published><updated>2008-11-16T19:00:32.793-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Filosofía'/><title type='text'>El Existencialismo (fragmento)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDanxmwLmI/AAAAAAAAAQs/e_1HXjqkBzs/s1600-h/SartreCheI.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269451940889112162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 184px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDanxmwLmI/AAAAAAAAAQs/e_1HXjqkBzs/s320/SartreCheI.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Al celebrarse el primer centenario de Jean-Paul Sartre valdría la pena hacer una revisión de la filosofía de la Existencia que lo hizo célebre en el mundo, como también aquélla que recibió, y aquélla que dejó. Porque de todos los temas que abordó quizá el tema del Existencialismo sea uno de los que menos claro permanece; a tal grado que muchas veces se aborda sin comprenderlo, y en ocasiones se trivializa viéndolo como un pesimismo irredento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otra parte, es necesario tener en mente que con la obra de Sartre nace el Existencialismo (título que los críticos imponen y Sartre acepta), pero no la filosofía de la Existencia, de la misma manera que hay que señalar que con su muerte no se agota el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podemos decir que el nombre de Existencialismo fue nuevo, pero el tema era viejo. Y, a pesar de que dedicó toda su vida a éste no terminó su obra, debido a que –en la última etapa– la quiso vincular a la obra de Karl Marx, conciliando filosofías polares. Quizá sea ésta una razón más para revisar el trayecto del Existencialismo de Sartre, porque es importante seguir el concepto heideggeriano que señala que no hay más pensar que en el pensar, sin dejar aparte que este sólo es un ensayo literario sobre un tema filosófico, intentaré marcar algunas directrices.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;I. Antecedentes&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bien, podemos decir que el existencialismo moderno surge con Immanuel Kant al cuestionar la razón pura cartesiana y el empirismo de Bacon; ambas escuelas imperantes en el siglo XVIII en su lucha por el conocimiento, habían dejado de lado al Hombre como Ser cognoscente. Y sería la crítica kanteana quien detonara los cimientos de estas filosofías que pugnaban entre sí. Así que si Kant intentaba hacer una revolución en el campo del conocimiento, con las dimensiones de aquella revolución copernicana, lo hacía con la intención de regresar al hombre el lugar que ocupaba en el Universo como ser cognoscente, restableciendo a la Metafísica su lugar central, como tendencia que encontrará sus nociones &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt;, y eliminando la noción de que el conocimiento viniese de Dios y a él llevase. Con esto se reestablece la relación del Ser con su medio, pero esto no sería desempeñando un papel terciario en el concierto Universal.&lt;br /&gt;Entonces, como resultado a esta demolición, ayudada a su desplome por la crítica que fomenta Después de Kant, el siglo XIX quedará ante un vacío de fundamentos viables. Como sucede constantemente, las demoliciones políticas serán el primer fruto de las demoliciones conceptuales, llevándose con ella los endebles fundamentos de la monarquía europea, empezando por la francesa como primer resultado.&lt;br /&gt;No obstante, al crearse en Francia esta debacle quedan algunos países temerosos de todo esto, eliminando en sus universidades cualquier posibilidad de cuestionamiento –entiéndase rebelión– creando una fama absurda alrededor de los revolucionarios de París. Para entonces Europa está convulsionada por dos flancos, uno, políticamente encabezado por Napoleón y, por el otro, ha recibido un golpe que al derrumbar a su dios, ha provocado el desgarramiento del Universo.&lt;br /&gt;De esta debacle conceptual, surgirán dos corrientes que se mantendrán durante todo el siglo XIX. La primera, procedente de Alemania, será el Idealismo, recurso mediante el cual el pensamiento trata de escapar al sometimiento en que se había mantenido hasta entonces, al principio de una autoridad que trasciende el pensamiento, construyendo –o creyendo construir– un sistema sin más autoridad que el pensamiento mismo que lo edifica. Y la segunda, el Positivismo francés, siendo el pensamiento que se somete a una nueva autoridad que ya no es la de una revelación divina y la de una razón que se autorevela como absoluta, sino que deriva del mundo mismo de los hechos naturales o sociales que se enfrentan, como materia que espera elaboración, al espíritu&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así que casi en su totalidad el siglo XIX estará en pugna todo el tiempo, artísticamente, filosóficamente y por ende políticamente. Acarreando con todo ello una distracción que alejaba cualquier cuestionamiento sobre la pregunta del Ser –principio fundamental, según Heidegger, para empezar a pensar al Ser. Debido a esto, en muy pocos filósofos habrá la curiosidad de replantearse conceptos que se habrían planteado filósofos como Parménides, Aristóteles o el mismo Santo Tomás. Por esto, en la introducción de Ser y Tiempo Heidegger reprocha a Hegel quien: “define el “ser” como lo “inmediato indeterminado” y da esta definición sostén a todo el restante despliegue de las categorías de su “lógica”, manteniéndose en la misma dirección visual que la ontología antigua, sólo que dejando de lado el problema, –ya planteado por Aristóteles–, de la unidad del ser frente a la pluralidad de las “categorías” con un contenido material”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Schelling, por su parte, planteará para polemizar con Hegel que “la razón llega solamente a determinar las condiciones negativas de la Existencia, es decir, las condiciones que determinan el modo por el cual debe pensarse la Existencia, en cualquier lugar. Pero la condición positiva, aquella por la cual el ser existe, cae fuera de los límites de la filosofía negativa o racional, porque es la creación, la voluntad de revelarse a Dios y a ésta sola concierne el quod sit”.&lt;br /&gt;Así que como podemos ver, el concepto de Ser se confundía con el de Existencia, y muy pocos veían en este asunto algo más que la frase aristotélica que fluctuó entre los filósofos de la Edad media: “Ser es el más universal y vacío de los conceptos”. Y si el idealismo no llegó más lejos en su profundización qué podríamos esperar del positivismo, filosofía que fue muy importante como motor del avance científico y de las maravillosas novelas de Zola, pero que obtendría resultados hasta la segunda mitad del siglo XIX, y por supuesto, todos éstos alejados de la senda filosófica.&lt;br /&gt;Pareciera que casi nadie se podía alejar de las inercias de su tiempo, todos seguían algo, ya sea la tradición neoclasisista, o la euforia romántica, la emotividad republicana o la nostalgia borbónica; el que no era médium, era templario, el que no paisano (campesino), cientificista o bonapartista, y todos estos pretendían cubrirse con el mismo gorro frigio que les daba el título de Ciudadano. ¿Dónde habían dejado a Kant y al recurso que valida al pensamiento, es decir, la crítica? En suma, el asunto existencial había quedado una vez más sepultado a pesar de Kant.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269451468480383010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 274px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDaMRvvCCI/AAAAAAAAAQk/lC5mD81E_Hk/s320/Kant3.jpg" border="0" /&gt;Para entonces, el concepto de Ser y su relación con el Mundo, es decir, la Existencia, se limitaba a dos significados, uno era concebido como cualquier delimitación o definición del ser, es decir, como modo de ser delimitado y definido en cierta medida. El cual era habitualmente tomado por el lenguaje común de la terminología de las ciencias particulares. En matemáticas se hablaba de la Existencia de entes matemáticos y existía un Teorema de Existencia.&lt;br /&gt;La otra definición era más cercana a la existencia de facto; es decir lo que en realidad es o subsiste, el cual es el más corriente en la historia de la filosofía. Ésta se basada en el uso que Aristóteles da en su Metafísica: “La ciencia de la razón de ser, sea de una cosa, sea de su privación, aun cuando de modos diferentes; la razón de ser es de ambos casos, pero especialmente de lo que existe”.&lt;br /&gt;Y aunque podría haberse esbozado una tercera definición, nadie la consideró suficientemente importante para hacer el tema de una nueva especulación. Por ejemplo, Vico había dicho que Descartes se equivocaba cuando decía “Cogito, ergo sum”, pues él pensaba que debería haber dicho: “Pienso por lo tanto existo”. Intentando crear la noción de que la Existencia es el modo de ser propio de la criatura, en cuanto significa “ser” o estar por debajo o por encima, y supone la sustancia, es decir el Ser divino que la sostiene y la crea. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269451207464946370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 222px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDZ9FYzisI/AAAAAAAAAQc/tXA5UJGh3zU/s320/BildeavKierkegaard.jpg" border="0" /&gt; Fue finalmente en el tiempo de las restauraciones de los Borbones en Francia, el entronizamiento de Friederich Wilhelm II en Prusia y el tiempo de la Rusia de los Zares, que un modesto profesor de teología creara el puente de la realidad con la Existencia. Evidentemente, tenía que ser obra de alguien que perteneciera a un pequeño país sin tribulaciones como Dinamarca, que sintiera cierto desprecio por los movimientos en boga, y que también fuera lo suficientemente capaz para absorberse a una época tan convulsionada. Sören Kierkegaard es el nombre de este profesor de teología, quien vinculó hasta ese momento aspectos inconciliables. Su aportación reside en la inclusión del concepto de posibilidad de realidad en el asunto de la existencia; volviendo a un viejo recurso utilizado por Kant que utilizaría –en sus primeros trabajos– para dar la certeza de la existencia de lo que denominó “pensamiento objetivo”.&lt;br /&gt;Valdría la pena atender a lo que señalaba Kierkegaard: &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269450783208389730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 278px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDZkY6KPGI/AAAAAAAAAQU/JGDfZoqCDwk/s320/Arist%C3%B3teles.jpg" border="0" /&gt; La existencia corresponde a la realidad singular (como ya afirmó Aristóteles): queda fuera del concepto que, de cualquier manera, no coincide con ella. Para un animal en particular; para una planta en particular, para un hombre en particular, la Existencia (Ser o no ser) es algo decisivo, un hombre en particular, la Existencia (Ser o No ser) es algo decisivo, un hombre en particular no tiene por cierto una Existencia conceptual”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Entonces si el Existente es real, tiene tres relaciones fundamentales, que rompe cualquier posibilidad de ser lo mismo con el Mundo: “Soy un sujeto, por eso no puedo hablar de forma objetiva”, decía Kierkegaard, pensando que el Ser no podía enunciar predicados objetivos –lo cual ya ha sido refutado.&lt;br /&gt;Empero, para el danés esta relación de realidad se extendía a tres entes; primero, con el Mundo el cual se lleva a cabo por medio del sentimiento de angustia, segundo, con Uno mismo el cual se lleva a cabo por el sentimiento de desesperación, y el tercero, la relación que se establece con Dios, que se lleva a cabo por el sentimiento de la paradoja.&lt;br /&gt;Como ya vimos se une a esta revivificación de los términos, el concepto de subjetividad, es decir, la enunciación sobre algún aspecto de la realidad que sigue al adjetivo posesivo mi... Y en esta revivificación del lenguaje recibido, se coloca como un opositor de la Iglesia católica, intentando secularizar el concepto de Fe, como también el de Posibilidad, trasformando el concepto en: mi Fe, mi posibilidad, mi existencia.&lt;br /&gt;Sobre la Fe, tiene que demostrar que es factible que sea un término que se sustenta en el absurdo. “la fe no es un conocimiento más, sino un acto de libertad, supera en todo a la duda escéptica, conserva el sentido pleno del devenir y rompe las barreras del pasado y del futuro”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Y en el caso del concepto de Posibilidad, pretende ampliar la noción para demostrar la otra faz del medallón conceptual. La Posibilidad tiene el mismo margen negativo que positivo, porque si estuviera inclinada la balanza hacia lo positivo, no sería Posibilidad sino Necesidad. Así que Kierkegaard llega a la conclusión de tener que enfatizar la imposibilidad de lo posible. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5269452387473348130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 184px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDbBxQu1iI/AAAAAAAAAQ0/Y7bnNwYroys/s320/kierkegaard.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Podemos decir que la aportación del danés reside en su pretensión de exponer (que no ejemplificar) con su vida para comprobar su teoría. Y es por esto que expone su antiromanticismo en su obra Diario de un seductor, burlándose de poetas como Hölderlin, Nerval, Keatz o Lamartine; porque si los románticos padecían lánguidamente la pérdida de sus musas, el danés se ríe del enamoramiento, y confiesa en la última página del Diario de un seductor &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8987035448320441799#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;, fechada el 25 de septiembre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La amé en un tiempo, pero de ahora en adelante ya no puede pertenecerle mi alma... De ser un dios, haría con ella lo que hizo Neptuno con una ninfa: la iba a transformar en hombre..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin hacer algo distinto, resolvió de la misma manera su relación de compromiso con Regina Olsen, terminando con ella, sin explicación alguna, esperando que la posibilidad de que ella le buscara y rogara reanudar su compromiso no sucediera. Todo esto, con la intención de demostrar y comprobarse a sí mismo es proyectado en su obra Temor y temblor, donde utiliza el relato bíblico de Abraham para coronar al buen siervo del señor con el epíteto de “El padre de la Fe”. Sin tener como telón la verdadera historia con Regina.&lt;br /&gt;Así que, como ya se demostró, en la necesidad de pensar al Ser, y su manifestación en el Mundo, la posibilidad, la relación, los otros, Dios, la fe y uno mismo son recursos que se acompañan del mi subjetivo, sin los cuales no se podría entender a Kierkegaard.&lt;br /&gt;No obstante, Kierkegaard no fue muy bien recibido en su época, a tal grado que debió publicar algunos textos bajo pseudónimos. Queremos subrayar que extrañamente estos fueron numerosos; por ejemplo su obra Migajas filosóficas es firmado por Johannes Climacus (quien fue un eremita que nació en el año 579 y falleció en el 649); otro ejemplo sería: La enfermedad mortal y Ejercitaciones en el cristianismo, fueron signadas por un tal Anticlimacus. Entre otros pseudónimos están: Victor Eremita, Johannes de Sibitio, Constantin Constantius, Fratis Taciturnus y Nicolus Notabene, dando así un antecedente de varios pensadores y poetas del siglo XX que pelearían en soledad con sus sombras en las ermitas estivales.&lt;br /&gt;La aportación de Kiekegaard es importante, quizá podríamos criticar su propensión al individualismo, el cual en el siglo XXI, es un espejismo que muchos siguen, y otros quieren convencer de su eficacia. Porque no hay mejor individualista que aquel que trabaja en unión con los otros por un bien común; como no hay grupo ni clase social que no obtenga resultado al participar conjuntamente de un interés en común.&lt;br /&gt;Evidentemente podríamos hablar de dos pensadores de la época que merodearon el tema, pero Nietzsche y Schopenhauer no aportarán más que Kierkegaard al asunto.&lt;br /&gt;Así que el existencialismo que recibe el siglo XX será muy distinto al que había en el siglo XVIII. Desafortunadamente se creía encontrar en el nuevo siglo –vicio que aún padecemos– una conclusión a la Historia, y lo que resultó fueron dos guerras, una local y una Gran Guerra, que sino mundial, por lo menos si millonaria en el número de muertes. El hombre occidental en el siglo XX estaba atrapado por su capitalismo, y su imposibilidad de autocrítica. Al querer dar la espalda al Materialismo histórico, su positivismo y su idealismo otra vez se quedaban cortos, a pesar de los resultados favorables, ya Émile Boutroux había anticipado en su obra De la contingencia de las leyes de la naturaleza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"[...] el lenguaje científico es siempre abstracto y que, por lo tanto, no se adapta exactamente a la realidad variada del mundo. Las ciencias son un lenguaje cómodo para entender las leyes generales de la naturaleza, pero no explican el mundo en su infinito detalle de creación y de riqueza."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que serán pensadores como Bergson, en Francia, y Husserl, en Alemania quienes empiecen a abordar las cuestiones que el positivismo y el idealismo no podrían. Bergson, revisa la relación con el espacio y el tiempo, como también la memoria y los elementos de la creación a partir del sujeto; y Husserl analizará al ser, el objeto dado y la intencionabilidad. Todo esto tratando de aligerar el peso de una crisis inminente, que Spengler denominara &lt;em&gt;La decadencia de Occidente&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-3362125212583438873?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/3362125212583438873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=3362125212583438873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3362125212583438873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/3362125212583438873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/11/el-existencialismo-fragmento.html' title='El Existencialismo (fragmento)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SSDanxmwLmI/AAAAAAAAAQs/e_1HXjqkBzs/s72-c/SartreCheI.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1810070555306978473</id><published>2008-10-25T18:29:00.000-07:00</published><updated>2008-10-25T18:35:13.332-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>Una línea exacta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SQPIgfH3xiI/AAAAAAAAAQM/Wca6j-30ebw/s1600-h/Ninfa2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261269250134754850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 210px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SQPIgfH3xiI/AAAAAAAAAQM/Wca6j-30ebw/s320/Ninfa2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Cansada, sin poder descansar, tendida en una pequeña cama que está en mi cuarto empiezo a deambular mentalmente. Percibo, desde lejos, algunos sonidos que no llegan totalmente hasta mí. Son los murmullos de los vecinos, son voces a una modulación normal que, debido a la cohesión de los átomos del muro, amenguan en sonidos que se diluyen. Aún oigo varias de sus sílabas desatadas, frases que empezaban siendo ganchillos y terminaban en alambres sin forma alguna. Hay una línea exacta entre el discurso, escucho ideas completas que yo termino de formar a pesar de que quedan en frases que, como a las galletas, se les han mordido los bordes y ya no terminan de dibujarse en el viento. “Sí, ella me importa, sí, hemos estado juntos, sí, ella me da lo que tú ya no puedes”, dice la voz que intenta estar templada, mas no lo logra. “¿Y qué vas a hacer ahora, dejarnos, dejarnos a los niños y a mí?”, “No lo sé, no quiero dejarlos. Nunca lo he pensado...” Se interrumpe la voz protagonista, cuando ya entra la voz antagonista: “¿Desde cuándo la ves?”, “¿Desde cuándo la veo como amante? No lo sé. Todo empezó de una manera extraña. Había ciertas asesorías, ahí la traté más y, no lo niego, me encantó. Supe desde el inicio que su personalidad me gustaba”, “¿Te has acostado con ella?”, “¿Por qué haces una pregunta de la que conoces la respuesta? Es obvio”, “Quiero oírlo”. “No estoy para decir lo que quieres oír”. Extrañamente, mientras las voces atravesaban el cielo como balas en un par de trincheras, como en un telón de fondo, una melodía –que podríamos considerar obscura– subyace y deforma a todo aquello. Han hablado algunas otras cosas pero no me queda claro ahora quién habla, parece que está llorando. “No me vas a decir que todo fue fortuito”, “No te lo diré, pero hay mucho de cierto en ello. Yo no iba a la Universidad buscando con quien engañarte. No iba buscando tener una aventura, un desliz. Todo era distante; a nadie veía que me agradara”, “Hasta que llegó ella...”, “Hasta que llegó ella, no. Ella siempre estuvo ahí. Compartí muchas clases, muchas horas y nunca me causó ninguna atracción. Fue de una manera involuntaria”, “¿Y por qué no le sesgaste?”, “No veo porqué debía sesgarle a alguien que no me llamaba la atención”, “Mantuviste la tensión, buscabas la oportunidad...”, “¿No te estoy diciendo que no fue así? Tienes que creerme. No fue voluntario. Siempre estaba ahí, con sus ojos amarillos, con su nariz aguileña y un aire tan extraño. No sé ni cómo empezó, una serie de comentarios, alguna opinión compartida, quizá hubo puntos de coincidencia pero nunca lo busqué. Hasta pudo haber sido el estímulo de algún antagonista en común...”, “¿Quién, yo?”, “¿Cómo ibas a ser tú? Ella siempre te respetó, sabías quién eras, sabía que estábamos juntos desde siempre. Sabía que teníamos hijos, conocía a Andrés y a Lucía. Nada podría haberse planeado, no te engañes”. Sí, la canción de fondo es “Wilde Horses, “Súbele a la música un poco más, que no nos escuchen los niños”, “¿Cómo no quieres que nos oigan, si estos pinches muros son más delgados que una hoja de papel? Aquí todo se oye”. No todo. “Después te diste cuenta de que la amabas?”, “¿Antes de qué?”, “Antes de acostarte con ella, no finjas demencia...”, “La verdad es que lo sé hasta hace muy poco. Así es el amor”. Se escucha el eco de una risa burlona que llegó hasta el cubo del edificio; creo que su estruendo fue hasta ahí, dio uno o dos rebotes y regresó para traspasar los cristales de mi ventana. Es extraño, fue como tener dos televisiones prendidas en el mismo canal, con lo cual se ve un programa a dos tiempos. Es un margen muy pequeño el que los separa, pero su repetición lo vuelve algo notable por su parecido a la piedra que cae en el agua: ambas forman ondas excéntricas. “El amor, le llamas amor a juntar las ingles. Le llamas amor a beber su saliva, le llamas a amor a separar el cuerpo del alma mediante un ejercicio físico. Eso no es amor”, “ Pues es el mismo amor que nos unió a ti y a mí”, “Claro que no, nuestro amor era algo extraño y algo rutinario a la vez”, “Nuestro amor aún no puedo decir qué “fue”, me molesta que hables de él en el pasado. Aún nos unen los niños”, “No, bien lo sabes, no nos une nada. Nos separáremos. Vendrás a ver a los niños, te irás con ella y nos volveremos una suerte de amigos bastante mediocres que no pueden aceptar que hayan tomado malas decisiones”, “Los niños no fueron producto de malas decisiones, no te permito que hables así de ellos”, “Yo no digo que hayan sido malas decisiones, las malas decisiones fueron convertir lo nuestro en obligación, en rutina, en monotonía, en jugar a la casita sin saber si realmente queríamos estar donde estábamos”, “Yo sé quién soy, yo sé que quiero estar aquí. Contigo y con mis hijos. Tú eres quien se quiere ir con ella”, “No es que yo me quiera “ir” como tú dices; sólo quiero estar con ella. Sé que se ve mal, pero me temo que no me importa otra cosa más que eso”, “Nunca te ha interesado nada más que eso, me queda claro. Pero no te puedes ir, especialmente ahora que...” El sonido se diluye, parece que la voz entró a la cocina porque su foco, que alumbra mi jardín, empezó a iluminar; esto provocó que hubiera ciertos metros de distancia entre la voz y el muro al que estoy encaramada. “Aún no puedo pensar que no lo hayas planeado. ¿Qué, eres idiota?”, “Óyeme, no soy idiota”, “Es que no puedo creer que te hayas metido a su cama sin saber”, “No fue en “su cama” por si quieres saber, fue en la mía”, “¿Te acostaste con ella aquí?”, “No lo hice seguido...”, “Qué imbécil eres, ¿cómo pudiste hacerlo aquí, donde dormimos juntos?”, “Tampoco creas que lo hice para mancillar tu memoria, o porque quería darte una lección. Sólo lo hice aquí porque estábamos platicando y, de súbito, nos excitamos mucho. No la traje a eso”. Una vez más la carcajada y el golpeteo de la voz en el cubo, el pasillo y los cristales, al mismo tiempo que llega hasta mí por medio del muro; sigue riendo y finalmente escucho que agrega “Qué bueno que no era tu intención hacerme pasar un mal rato, ni buscar una forma de exhibirse. ¿Y qué, es muy excitante hacerlo donde nosotros lo hacíamos, donde engendramos a Lucía?”, “No me hagas preguntas tontas”, “Insisto, ¿le enseñabas cómo acomodarse y dónde había mayor facilidad y soltura?”, “Ahora que insistes, te diré que más bien fue ella la que me enseñó las posibilidades prácticas que hay en ese lugar, y que tú ni te imaginabas. Así de fácil”. El silencio después de esa frase fue atroz, era como si hubiera sido un apagón en toda la ciudad, la respiración de ambos se podía percibir. De pronto, no supe si era yo quien estaba siendo escuchada, como si mi respiración fuera creando un sonido reiterativo o esperara algo para contestar. Dudé y me alejé un poco del muro. El silencio continúo durante algunos minutos hasta que la voz de Daniel, mi vecino, fue bastante clara. “Entonces, vete con ella, Karla. Vete de una vez, vete a su departamento, ahí ha de estar, como siempre, pegada al muro: escuchándonos.”&lt;br /&gt;&lt;script src="http://xyz.freeweblogger.com/counter/script.php?u=hombresdeagua1"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1810070555306978473?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1810070555306978473/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1810070555306978473' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1810070555306978473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1810070555306978473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/10/una-lnea-exacta.html' title='Una línea exacta'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SQPIgfH3xiI/AAAAAAAAAQM/Wca6j-30ebw/s72-c/Ninfa2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-5955945077389298188</id><published>2008-10-15T23:08:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T23:23:01.584-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>La noche de los sonámbulos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Para Jorge y Eugenia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo cerrar los ojos y caminar al mismo tiempo; no cambia nada. Sé perfectamente hacia dónde voy, las calles son las que me conducen a mí, yo voy por ellas como se va por un río. La misma inercia que lleva esos autos tan pesados es la que me lleva hacia el frente. Soy como las ruedas de una motocicleta, logran que la gravedad jale su peso hacia el frente, no hacia los lados, como cuando están paradas. Esa misma inercia es la que me sostiene de pie. Soy una motocicleta que cae eternamente para adelante, sólo para adelante. La noche está decorada con las luces de los postes. No hay nada más allá de la red oscura, pegajosa, que es el cielo de la noche. Durante ésta la tierra pierde sus colores alucinantes. Y yo de esto me doy cuenta aunque cierre los ojos y camine al mismo tiempo. El cuerpo es un mundo que es un animal, goza de toda la autonomía y pesantez de las que goza una ballena, y sin embargo, es más complejo que una ballena. El cuerpo es lo que me constituye y yo ya no sé para dónde voy. Sólo veo las líneas en la carretera, pasan los carros y yo sigo yendo hacia el frente como una rueda de motocicleta. Una ráfaga de aire bastante frío me pasa por la cara, yo llevo los ojos cerrados y la parte de mi cuerpo que va tendida totalmente es mi nariz. No son los brazos, es mi nariz que me conduce por la noche de la manera más perfecta y equilibrada, es un timón que lleva a esta ballena que es mi cuerpo. Y mi cuerpo es un islote cerrado a las adversidades del tiempo. Veo descender aves con plumajes claros que se quedan en algunos rincones en plazas que ya no tienen viandantes. Veo la manera en que los postes se vuelven armazones rígidos que alcanzan el cielo hasta lo más alto. Las estrellas son los pequeños destellos que alcanzan estos postes infinitos. Las constelaciones no son otra cosa que señalamientos que evitan que naves intergalácticas se estrellen contra los postes que nacen en estas raíces que veo a mi paso. Mis brazos, como lo dije antes, bueno no lo dije, pero lo dije, mis brazos van colgando y su movimiento es muelle como lo es el de los banderines. Sí, como los banderines de colores que, sin voluntad alguna, siguen el ritmo del viento. Así soy yo, un banderín que sigue muellemente el paso de viento. Pienso en esos banderines y recuerdo su extraño galope, es como una esencia que está ahí para dejar ver la fuerza del velamen. Una fuerza invisible, como son muchas de las fuerzas, ilocalizable. La calle se tiende ante mí, como un reflejo, como el extraño brillo de una katana, un brillo que está partido a la mitad, que se interrumpe para enviar la otra mitad del destello a otro lugar, desde donde otra persona lo observa, o finge observarlo. La calle es así, es una cara de la moneda que no queda ni cerca ni lejos, que no está en alguna parte en específico porque no hay nada específico, no hay un centro que nos pueda orientar. Además si, como ya dije antes, las constelaciones son los diferenciadores de la noche de aquellos postes, no hay tal orientación posible, porque en Oriente es que está nuestro objetivo. Y sigo hacia oriente, al menos, ahora sé que es oriente porque mi paso sigue a la misma velocidad de antes. Hay en el monstruo que es mi cuerpo una serie de líneas que se entrecruzan de manera que mi piel se vuelve como un queso muy viejo y muy azul que intenta detener el paso del tiempo y que sin embargo a medida de que logra localizar estás fisuras se da cuenta de que están abiertas cada vez más y que nunca volverán a su sitio porque estas fisuras alcanzan una separación que no ceja porque ninguna separación ceja es decir las separaciones son la única razón para estar existiendo si es que hay una razón detrás de todas las sinrazones que sirven como fondo a esta escenificación de lo que llamamos vida bueno si es que hay esa razón esa razón es la separación de los elementos que quedan cada vez más claros ante la varicosidad de las separaciones y esto se coloca cada vez más al margen de todo el trayecto camino y mientras camino también me estoy separando del punto inicial que no es un punto en específico salvo que hablemos del punto donde inicié exactamente esta marcha aunque si lo vemos con claridad para llegar a ese punto “inicial” tuve que haber llegado de una parte en específico antes de haber llegado ahí con lo cual la marcha se vuelve aún más difícil de localizar al menos en su situación inicial como podemos ver. Por lo tanto sólo me limito a cerrar los ojos y seguir la marcha seguir hasta donde los latidos de esta extraña torre alcancen donde pueda parar esta locomotora extraña que se parece a un motor que se balancea de un lugar a otro sin mayor motivo que la breve descarga que le arroja un par de pilas AA y que no servirán para siempre porque no es necesario vivir para siempre “God Sake” y de pronto me veo a mi mismo como la hebra de otro ovillo más amplio que surge de un extremo de la ciudad y que va justo hasta el otro extremo y que mientras duermo puedo cruzar la calle anudar la ciudad completamente de polo a polo llego del extremo más alto del corazón que es esta ciudad hasta la parte más baja que en términos económicos es la parte más alta y me doy cuenta de que no hay necesidad de seguir abismando por ese acantilado toda la vida aunque lo hago y en ese darme cuenta y en ese hacerlo esta la diferencia entre un acto racional y uno irracional quizá hasta suspiro pensando que no puedo evitar todo esto quizá me dejo ir como el que se deja ir de un puente hacia el río cuyo nombre ustedes pueden pensar y que yo prefiero omitir para no caer en el lugar común de todo aquel que vive en un lugar sin ríos o que los han entubado a todos y que como han dicho por ahí pretenden secar esta ciudad desde que Colón llegó a América y no me doy cuenta de que en esta incongruencia pues se supone que es incongruente hacer lo que uno no quiere hay más de diez años de denuedo y de cansancio calma que no llega en ningún momento calma que no deja dormir al sonámbulo y que lo vuelve el transeúnte perfecto de la noche que lo pone a leer a Musil a las 3 de la madrugada mientras que podría estar haciendo los sueños más fascinantes está viviendo los sueños de otra persona que tuvo el coraje de mandar todo a la mierda y ponerse a escribir como hay que ponerse a hacer el amor o ponerse a pescar o ponerse a comer pues todo hay que hacer como si de eso dependiera que no estaremos más en esta tierra. Noche de sonámbulos es la que paso todo el tiempo, es aquélla que no me deja distraer la mirada del techo un techo que mandó poner mi mamá para protegerme de las estrellas porque según ella el que sólo ve a las estrellas y a la luna se vuelve loco y que, a pesar de su cuidado, jamás le dije gracias, es más creo que le reclamé que me quitará la estrellas del firmamento aunque no eran estrellas sino señalamientos. Y a pesar de que me dijo que el ruido de las estrellas me volvería sonámbulo jamás entendí nada. Y berreé toda la noche porque no me dejaba ver las estrellas y sin embargo, después de eso, me di cuenta de que al fin conciliaba el sueño y me alejaba de este mundo por algunas horas y entraba en ese campo donde hay casas a mi gusto, casas que se transforman en relojes relojes que se vuelven gatos gatos que se vuelven melodías melodías que se vuelven libros y libros que saben a humo de cigarrillo en el paladar y paladares que reciben nuestra lengua húmeda que intenta entregarle lo más profundo de ellas de la misma manera que las constelaciones intentan entregar algo profundo de las raíces de la tierra, al menos así lo muestran los nodos que rigen las ilógicas direcciones de las ramificaciones. Es curioso, si alojaran el sistema cardiovascular de un hombre, una raíz y las constelaciones no se encontraría mucha diferencia, pues en las tres, como en el esqueleto de un pescado hay vacío por doquier. Y puede ser extraño pero pasa lo mismo con un mapa de una ciudad, justo donde aparecen esta suerte de calles que no tienen sentido alguno y que de pronto si se les mira detenidamente pueden mostrarnos el rostro de una mujer, la dirección de un auto o las iniciales de alguien a quien en algún momento amamos. Y pasa lo mismo con las ondas celulares, que se alejan repentinamente y que se acercan una a una trayendo un nuevo mensaje explícito o entrecortado, rotundo o ambivalente, pero que siempre está ahí uniéndose para llegar a más cosas. Llegando al mar, tal vez. Y sin embargo, esta marcha no se detiene sigue llevándome a donde quiere llevarme sin que yo pueda hacer nada para detener esta cascada de palabras que son cosas y que son palabras pero que no me dejan dejar de pensar y siguen arrojándome contra las islas rocosas de un recuerdo que quiero evitar porque lleva en sí el desprendimiento de algunas costras rescoldos de otra marejada así o peor igual a esta y que no se detiene porque las marejadas no tienen memoria y no dejan de hacerlo aunque se den cuenta de que no sirve de nada seguirlo haciendo pero lo siguen haciendo aunque en su propio impulso vaya su muerte y su resurrección peor que cualquier peñasco que cae infinitamente hasta el final de algo que se llama el final de los tiempos y que llegará cuando yo acabé de escribir la última palabra de este texto que apenas inicia con su título infinito y que además....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://xyz.freeweblogger.com/counter/script.php?u=hombresdeagua1"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-5955945077389298188?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/5955945077389298188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=5955945077389298188' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5955945077389298188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/5955945077389298188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/10/la-noche-de-los-sonmbulos.html' title='La noche de los sonámbulos'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8308489694335494046</id><published>2008-09-28T15:24:00.000-07:00</published><updated>2008-09-28T15:49:16.370-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>Días de cama</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SOAIESCEAsI/AAAAAAAAAPk/j5c3C4HVBw4/s1600-h/Faulkner4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251206035166986946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SOAIESCEAsI/AAAAAAAAAPk/j5c3C4HVBw4/s320/Faulkner4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Has seguido la convalecencia; postrado, cargado con todos los huesos fisurados y los respectivos dolores, pasas los días. El cuarto no es tan desagradable, hay dos estantes con libros, los lees sin abrirlos, recuerdas algunos versos de la &lt;em&gt;Eneida &lt;/em&gt;(en latín, porque eres muy culto), te recuerdas de los berrinches de Job y te llena de una ansiedad contenida la foto de William Faulkner. Sientes que debes leer todos sus libros, debes tomar las mil piezas que dejó desperdigadas y empezar a unirlas. Quién te iba a decir que &lt;em&gt;El ruido y la furia&lt;/em&gt; sería parte de todo el embate que emprendió Faulkner contra los best sellers. Quién te diría que la augusta realidad del mundo pequeño sería una y otra vez puesto en evidencia a través de las situaciones que implican sus novelas: manuscritos encontrados en los cuartos de los suicidas, la conversación de un muchacho antes de irse a la universidad, el monólogo interior de un niño que padece parálisis cerebral al que nadie oye. Faulkner siempre lucha contra la literatura, está obsesionado con decir, como los surrealistas: “ceci n’est pas un livre”. Aunque el agrega, "Mais non, ceci est la vie même". Y pensar que &lt;em&gt;¡Absalóm, Absalóm!&lt;/em&gt;, una de sus novelas más grandes, se tuvo que enfrentar al &lt;em&gt;best&lt;/em&gt; de los best sellers: &lt;em&gt;Lo que el viento se llevó&lt;/em&gt;. Es que no le faltaban razones para odiar los libros de literatura. ¿Se le podría llamar “verismo” a esta disposición”? No lo sé. Sólo sé que mataría por tener el tiempo para leer todo la saga faulkneriana. Poder testificar la manera en que la miseria lo cubre todo. Quién es el general Sartoris, nadie que hay leído la nota que hizo Faulkner para &lt;em&gt;su libro de versos&lt;/em&gt; –así como lo oyen- podrá olvidarlo. ¿Es que se puede transmitir con tal precisión el amargo sabor de que a tu familia se la está llevando el diablo? Ver el despropósito de los hermanos, cómo se los come la avaricia, como los enbrutece la culpa, como se van aniquilando poco a poco, y cómo en sí mismos llevan su autodestrucción. Ver cómo defienden su erróneo punto de vista, más que refutado y vilipendiado, al grado que salen del comedor para no seguir viéndose a sí mismos. ¿Puede, alguien que no sea William Faulkner, retratar la manera en que todo se va descomponiendo, lentamente pero con un paso cierto? Y no poder refrenar la manera en que la corrupción de uno mismo hacia sí lleva al más ruin de los autoengaños. ¿Cómo gritar a los miembros de una familia que el moho está penetrándonos hasta por los ojos? La abuena Sutpen, sus hijas, toda la estirpe arrinconándose en lo que fue su finca y quedando como el traspatio de un campo de golf.&lt;br /&gt;En fin, todo sigue su curso, los libros siguen ahí sin que te puedas encaramar a ellos. Piensas en los trabajos pendientes, lecturas de lingüística y alguno que otro trabajo para entregar. No te puedes mover, sigues merodeando alrededor de la noche que es &lt;em&gt;Le voyage au bout de la nuit&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;De pronto, extrañas hablar con alguien inteligente. Surge del cuerpo una necesidad de hablar con alguien que haya rebasado sus necesidades más primitivas y, lo peor, que no haya regido su vida a partir de ellas. Te alejas, profundizas en ciertos temas, piensas en la necesidad de una metafísica, más bien en su existencia, donde toda idea tenga preponderancia. Logras comprender que, en circunstancias donde la corrupción se ha desbordado para cubrir todos los campos, hay una relación entre la pobreza y la razón. Pareciera que todos los actos son viles, corruptos, implican cierta tolerancia a las relaciones de vicio. A lo mejor sucede que como dicta Broch en &lt;em&gt;Hugueneau o el realismo&lt;/em&gt;, hay tal grado de mentira en el ambiente que todo lenguaje tiene que ser mentira: sólo la música porta verdad. Piensas en que sostenida en una plancha cultural, la vida es capitalista. Y esto implica que en esta serie de relaciones todo tiene un margen de interés, tal y como lo entienden los banqueros. Y al pensar en este vacío de otros medios vuelves a pensar en Faulkner y la muerte de un tiempo, la transición de un mundo al siguiente. La muerte de los valores que retrata el maestro del Mississipi, &lt;em&gt;Noblesse oblige&lt;/em&gt;, la tradición y otras costumbres. He ahí que encuentras muchas cosas de donde pensar que todas nuestras relaciones tienen un fondo de interés. Hasta las más puras, especialmente las más puras. Sigues tumbado, por eso no das importancia a nada de lo que estas rumiando desde tu posición fetal, que tuvo a bien recomendarte el fisioterapeuta.&lt;br /&gt;Lees poco, muy poco en realidad, nunca te habías planteado la cantidad de músculos que usamos para acercarnos el libro a la vista, tampoco habías pensado la sutil tensión que ejercemos sobre los huesos cuando nuestros ojos llevan hasta nosotros las voces de otros que valieron más la pena. Ahora sientes cada una de las consecuencias.&lt;br /&gt;El silencio es cruel, no hay nada de que hablar. Piensas que mañana podrás salir, tienes que ir a dos clases y regresar a casa, como un niño enfermo. Todas las enfermedades se parecen, excepto las que te obligan a correr diez kilómetros diarios o tu corazón explotará. Piensas en lo blanco de los hospitales y en lo inhospitalarios que son. Qué sensación tan absurda de pensar estas cosas, crees que ya están entrando en la corteza de tus pensamientos, y de pronto te planteas el suicidio. Sin embargo, no desde las posturas habituales, abrogación del dolor, evasión a una vida desagradable, más bien, empieza a palpitar el suicidio como una verdadera postura filosófica, no como la veía Sartre ni Mishima, más bien como un acto de protesta. Una protesta silenciosa, pues hay tanta inercia corrupta que cualquier movimiento significa su continuación. ¿Curioso, no? Entonces el suicidio como una abstención, por esto lo de la metafísica, una metafísica conciliadora ¿existirá? No creo. Seguiría siendo un partir para una metafísica más bien neumática, esa no te interesa. Pensar el suicidio, no como fenómeno, no como última etapa de una patología, pensar el suicidio desde una conducta, un compromiso. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251205824806900018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SOAH4CYT0TI/AAAAAAAAAPc/3ZsP7xoLaEs/s320/alfonso_reyes_%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Piensas en el muchacho que dijo que nunca se corrompería y recuerdas las veces que te has corrompido a lo largo del trayecto. Quizá haya más corrupción en tus actos que en los de muchos que no les importa. Y es que es tan tentador, a veces. Desde Rimbaud todo es corrupto, sin embargo, murió Rimbaud para que naciera el abastecedor de armas de Menelik II, quien dijo que las armas era para independizarse. A Rimbaud, ya para entonces, le valía madres para que fueran las armas, sin embargo, para qué quería el dinero. ¿Es qué finalmente todos terminaremos amando el dinero por sobre todas las cosas? ¿Es qué todos los tíos jodidos que no dan golpe se les juzgará así, como unos tíos jodidos? ¿Hay un anciano pobre que valga la pena tratar? ¿No es su pobreza el resultado de su falta de rigor, de su autoengaño? ¿No nos damos cuenta de inmediato de que su máxima satisfacción es un castillo de naipes hecho en su cabeza y no otra cosa? ¿Es qué sí se puede plantear un realismo que roce con lo más frío de la inmoralidad? Piensas en Reyes, no se vendió al PRI porque en ese tiempo el PRI no compraba a los artistas de la manera que lo hizo en su última etapa. Piensas en Reyes y ves que trabajó con Cárdenas en una empresa difícil, reconciliar a México con Brasil. Piensas en Revueltas, en Campa, aunque tampoco te voy a permitir que hagas un inventario de quién sí y quien no se vendió. Tan sólo plasma en el papel estas dudas absurdas que te llegan a la mente cuando duermes en posición fetal con la espalda rota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251205449723468610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="265" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SOAHiNFc20I/AAAAAAAAAPU/pFtoaLOoQEk/s320/1648936043_3bcf1f1c36_o%5B1%5D.jpg" width="189" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8308489694335494046?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8308489694335494046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8308489694335494046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8308489694335494046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8308489694335494046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/09/das-de-cama.html' title='Días de cama'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SOAIESCEAsI/AAAAAAAAAPk/j5c3C4HVBw4/s72-c/Faulkner4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-8862159887676986536</id><published>2008-09-23T11:02:00.001-07:00</published><updated>2008-09-23T11:37:59.878-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>Et patatí et patatá</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkveYyw1GI/AAAAAAAAAO0/kedcI2dU5Lk/s1600-h/cerezos2[1].JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249279039774970978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkveYyw1GI/AAAAAAAAAO0/kedcI2dU5Lk/s320/cerezos2%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La vida sigue, dice la luz que deslumbra tus ojos al medio abrirlos después de dormir casi seis horas. No sabes que hora es, tan sólo sabes que tu corazón sigue latiendo de una manera pausada pero sin brío. Es muy parecido al insomnio que te ha raptado en los hospitales. No hay una vigilia completa, hay un poco de sueño, de malestar pero nada que te impida tomar alguna de las dos opciones: dormir o seguir despierto. Retomas mentalmente, como en un intento de reincorporarte a la lucidez, las últimas horas de tu vida. Piensas en una frase de tu padre, “Este muchacho está muy mal, hay que llevarlo con “los brujos”. Recuerdas que este hombre, tu padre, que ha tratado con todo tipo de personas, cuando dice “Brujos”, “Espiritistas”, “Acaudalados” está hablando en serio. Su literatura no es esquiva, es más exacta que cualquier fotorreportaje. Es un hombre que –como Walter Reuter– ha perdido todo lo que tenía tres veces y de esas tres veces se ha repuesto. Es un hombre hecho y derecho. Así que, cuando habla de “Brujos”, no puedes tomar con filosofía su dicho, das por hecho que te llevará al mercado de “Sonora”, que te introducirá en un calabozo colmado de incienso y demás vapores provenientes de yerbas del Caribe. Piensas en una hilera constituida por cabezas de jíbaros, algunos cráneos, etc. etc. No hay duda, ahí estará la solución al mal de tu espalda rota.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249281930548874802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkyGpw-DjI/AAAAAAAAAPM/hHt4IKIhlrc/s320/kiosco_morisco.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;La ruta no es distinta a las demás rutas, avenida Insurgentes, después toma hacia Sta. María la Rivera y sigue. Tú te refugias en tu novela, tratas que la situación de Bardamu te distraiga de la incomodidad de ir sentado en un espinazo desquebrajado. Después, sin darte cuenta, ahí está, el Kiosco Morisco del barrio de Sta. María la Rivera. Qué hermoso es! Hay un marco que le da la ventanilla del carro que logra un contraste rojo con negro que sitúa el quiosco sobre un fondo azul y el marco que realza el contraste de su colores. El auto sigue su marcha, mientras tus padres van haciendo chistes y bromas, tú no niegas ni asientes. Estás en otro lugar, en las excursiones de Bardamu por la boca de sombra que es toda esa novela. Después continúan el trayecto, pasan la calle Dr. Enrique González Martínez hasta llegar a la calle de Gabino Barreda, te gana la risa y nadie sabe porqué. De suerte que todo termina en Barreda, qué dirían Alfonso Reyes y Henríquez Ureña.&lt;br /&gt;Nos detenemos, parece que ya no están “los brujos”, en realidad tu ánimo ya estaba pidiendo misericordia, engañosamente empezabas a sentirte mejor con tal de no participar en una misa negra, donde te hagan hacer calistenias más que dolorosas. Imaginas cómo van intentar unir tu rodilla derecha con tu hombro izquierdo y tu nuca con tus nalgas. Te ves a ti mismo como un anillo de moebius, sólo que morado por el dolor: un anillo de moebius morado. Después, con apoyo de tu padre, llegas hasta el lugar, donde la ausencia de gatos o perros –en el peor de los casos– es evidente. Sigues caminando y te das cuenta de que la flora y fauna de los consultorios no ha cambiado desde que asististes a uno por primera vez: señoras muy grandes quienes llevan todo el dolor de su mal en la mirada, señores grandes que, en su vida, no pudieron dar golpe y que siguen conservando el arribismo de la juventud en su atuendo. Falsas elegancias que no llegan ser ni la sombra de su modelos, Alain Delon, Jean-Paul Belmondo y en el caso más ambicioso, Mastroiani. Todo está jodido en estos lares.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249279299194736626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkvtfNQT_I/AAAAAAAAAO8/LZRU3S4UPMk/s320/Mexico74II.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;La sala de espera se limita a ser un largo corredor que sirve, valga la alegoría, como una columna vertebral que permite el traslado de la boca al &lt;em&gt;rectum&lt;/em&gt; o viceversa. Las paredes son beige, casi llegan a un matiz entre el amarillo canario y el amarillo yema. Aún conservan el tablado, en la parte inferior del muro, de madera recién barnizada. Las sillas pertenecen al gusto de los setentas, mucha tubería y los respaldos y asientos están forrados de un vinil color café, imitan ser cortezas de árboles. No necesita pasar mucho tiempo para que te des cuenta de que la mayoría camina, o lo intenta, de la misma manera que tú. Todos utilizan a sus acompañantes como andaderas. La diferencia es que el más joven de los otros pacientes es veinte años más viejo que tú. Te sientes como Dumbo en el panteón de los elefantes. Talvez así tenga que ser.&lt;br /&gt;De una manera extraña, gracias a la simpatía que produce tu padre, entras de inmediato a consulta. Te muerde una duda ¿Ahora será que vea a los brujos? Asomas por un lado y ves pasar a un Dr. el típico, criollo vestido de bata azul. Vez a otro lado y lo mismo, te sorprende encontrar una foto de un equipo de futbol, donde aparece en el costado izquierdo un Dr., el Dr. del equipo, supones. ¿Será el Club España? Cómo saberlo, no has venido acá para hacer el censo de los instrumentos o de los adornos. Cuando menos esperas ya estás en el gabinete, cama pequeña, cama de hospital, una enfermera les pide (porque tu papá ha pasado contigo) que te saques la chamarra y que te bajes el pantalón a media nalga. Ella dice "pompa", pero te parece un acto de jactancia llamarle a algo tan pequeño suntuosamente “pompa”.&lt;br /&gt;No es tan fácil empezar a acostarte, en realidad es más que la mitad del trabajo (Aristóteles) y después ya estás ahí. Te arroja un líquido y empieza un masaje exploratorio. Estás hecho un guiñapo, todo te duele. Sientes el calor de una lámpara roja en la piel, tanteos de dedos tibios, y después, lo más pintoresco: “Vas a sentir unos toquecitos”, tal y como te dijo, empiezan unos toques en esa parte. No ves más que un pedazo de tapiz colocado con grapas, doce grapas de pared, puedes contarlas, donde hay un vacío y, pues de no estar el tapiz ahí, se vería un rectángulo de yeso. Siguen los toques, no sabes de dónde ni cómo se aplican, tan sólo sientes que tu nalga empieza a saltar como un salmón fuera del agua. Una, otra vez. Le preguntas a tu papá: ¿Ves cómo salta? –No, ah, ahora sí. Sí, sí salta. Parece que estás haciendo el amor–. Te gana la risa, ¿y él cómo sabe que así haces el amor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249279598038104066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkv-4fEOAI/AAAAAAAAAPE/uGMmGWUiegA/s320/solin011.gif" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, entra el doctor y tú papá no deja de hablar, que si a él lo curaron, que si tú imaginaste que eran brujos de deveras. No se calla y a ti ya empieza a desesperarte junto con los gritos que arrojan Carmela y Rafael provenientes de una maldita bocina aún forrada con ese alambre o tela oscura que se colocaban en una caja de madera. Todo tiene el aire de la casa de los abuelos. Este consultorio es un vestigio del pasado, localizado en una colonia cuyos ayeres fueron boyantes y cuyos habitantes aspirantes a ocupar un buen lugar en la pirámide social se quedaron en la nostalgia. Después, a final de cuentas, el Dr. te hace preguntas directas a ti, las cuales obviamente, tu papá las contesta. Es un manojo de frases, piensas. Pero no puedes hacer nada y sigues escuchando las respuestas que él da a las preguntas referidas a ti.&lt;br /&gt;Lo simpático empieza cuando te pide que te pongas de lado y después te intenta aplicar algo parecido a una llave de lucha libre. La tapatía, si no me equivoco, o una variación de la quebradora. Toma tu cadera con la mano derecha, tratando de ponerla firme, después, con la zurda jala tus hombros a manera de que estos lleguen lo más cerca de él mientras tu cadera permanece en su lugar. Esperas que truene, esperas el sonido que se parece al abrir un frasco cerrado al vapor. No hay nada. Lo intenta del otro lado, es lo mismo, sólo que visto desde un espejo, la mano derecha detiene la cadera y con la izquierda te jala. Lo mismo, no truena nada. Estás jodido e irreparable. Ahí acaba todo, tan sólo te dice que qué has tomado, nada, contestas. Que si tienes gastritis, piensas que a quién le importa ahora la gastritis, niegas y te recomienda el desinflamatorio más fuerte del mercado. El cual puede causar a alguien con gastritis la muerte inmediata: Naxodol. Asientes y te vas de ahí mientras tu papá continúa con sus garrulerías. Te veré el jueves, dice el Dr. y la verdad lo escuchas sin dar mucho crédito de que de eso venga solución alguna. Sigues quebrado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249278869737751810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkvUfWuxQI/AAAAAAAAAOs/Yn6t66el40E/s320/1041636.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Te pones la chamarra, la bufanda y te sales. Desde afuera, ves el consultorio. Piensas en tres médicos de pobres: Chejov, Céline y William Carlos Williams. También piensas en Dickynson, tal vez a ella le toco ver médicos de tal condición en sus numerosos enfrentamientos con las enfermedades de sus hijos y los hijos de sus hijos. Te subes al carro, hay que ir a comprar las medicinas &lt;em&gt;et patatí et patatá&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-8862159887676986536?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/8862159887676986536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=8862159887676986536' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8862159887676986536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/8862159887676986536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/09/et-patat-et-patat.html' title='Et patatí et patatá'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNkveYyw1GI/AAAAAAAAAO0/kedcI2dU5Lk/s72-c/cerezos2%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-458705603155588556</id><published>2008-09-22T13:41:00.000-07:00</published><updated>2008-09-22T14:08:55.185-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Creación'/><title type='text'>El peor día de tu vida</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5248950218619049522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNgEaeh_VjI/AAAAAAAAAOk/trG1bp5g9ug/s320/huesos.jpg" border="0" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;El peor día de tu vida empieza tres días antes, nunca empieza y acaba en el transcurso de las mismas 24 horas. El peor día de tu vida empieza un sábado en la tarde, cuando estás comiendo con tus amigos en la casa de uno de ellos y de pronto, el de siempre empieza a beber más y más, al punto que su precisión en el lenguaje casi oriental, su elegancia japonesa, se convierte en farfullos y balbuceos desesperados, al punto que deja de lado las buenas maneras y empieza a orinar con la puerta abierta y eructa en la mesa, dejando una estela verdosa bajo la lámpara que queda encima del florero. El peor día de tu vida se desarrolla mientras tienes, junto con una amiga y su mujer, que escoltarlo a su casa y empiezas a llevarlo casi en brazos, te das cuenta que es tarde, que ya no tendrás tiempo de ver a tu novia –pues el tiempo se traga todo– después, lo impelerás para que salga de su auto mientras él se resiste y te pinta sonoros violines con su mano temblorosa. Seguirás por los andadores de unidades habitacionales con ese cuerpecito que te hace pensar que lo puedes llevar en vilo, aunque con ello te rompas la espalda. Y mientras llevas tu mochila con cuatro libros: &lt;em&gt;Paideia&lt;/em&gt; (empastada en piel y cartoné) de Werner Jaeger (1.250 k.), &lt;em&gt;Noticias del Imperio&lt;/em&gt; de Fernando del Paso (800 grms.), &lt;em&gt;Prosa I&lt;/em&gt; (1 k.) de Luis Cernuda y &lt;em&gt;James Joyce&lt;/em&gt; (1.1 k.) de Richard Ellmann, además de dos tarros de salsa que tienes que entregar –aunque olvidarás– y dos cuadernos, te darás cuenta de que tu espalda cada vez resiste menos y que el pellizco en la columna que no te dejaba dormir hace algunos meses, ha vuelto. Intentarás depositarlo en la puerta de su casa con la mayor de las atenciones, aunque te das cuenta que en esas circunstancias sería una infamia dejarlo así no más y, debido a una petición expresa, lo llevas hasta su cama mientras temes que se caiga tal y como el movimiento que hizo el cuerpo de tu amigo buscó, y lo detienes porque no hay que dejar que los amigos se caigan así nomás en las mesas de centro de sus casas. Mientras vez que la noche es cada vez más noche y te vas con tu amiga, porque también hay que ir a dejarla a su casa y te das cuenta de que no sabes si habrá función de box y eso te preocupa y piensas que tienes mucho trabajo por hacer y que apenas te alcanzará el domingo para nivelarte. Y de pronto, ya habiendo dejado a tu amiga en su casa, entras al metro para refugiarte de las inclemencias del ser humano y tratas de encontrar un poco de gracia en Goliadkin –personaje por demás desgraciado entre los muchos desgraciados que hay en la literatura rusa– y después sigues tu camino mientras ves que llueve y temes que los anegamientos azules en callejones, oscuros como la pez, te tenderán una trampa. Llegarás a tu estación, donde hordas de vendedores con bocinas al hombro imponen sus voluntades musicales a todos los usuarios del gusano sin cabeza que es ese medio de transporte.&lt;br /&gt;El peor día de tu vida empezará, continuará, en ese callejón oscuro donde hay que andar con tiento porque es del dominio público que ahí asaltan al más desprevenido, y sin embargo, llegará una llamada de tu novia que te pregunta que qué vas a hacer, y se molesta porque no oye voces (¿qué pinches voces quiere oír, si es un callejón oscuro?) y te pregunta si estás con alguien, de lo cual se podría dar cuenta que no, pues si no hay más voz que la tuya que le dice que luego le hablas, a lo cual reaccionará como toda novia celosa: con un alud de preguntas pendejas. Y seguirás tu camino mientras empieza una llovizna de lágrimas tenues y ceniza que te acompañará hasta que llegues a tu casa. El peor día de tu vida empezará cuando veas que no hay más función de fox que un enfrentamiento patético, casi una fruslería y prefieres ver “Elisabethtown”, con lo más señero del cine hollywoodense, y sigues ahí porque estás tan cansado que abrir un libro en esos momentos es equiparable a tomar el más fuerte de los soporíferos. Pues recuerdas que esa marcha llevando a cuestas a tu amigo fue más difícil que el camino de Eneas llevando a cuestas a su padre Anquises y a su hijo Ascanio, y eso que el niño llevaba los penates. Tanates fueron los que te faltaron para arrojar a tu amigo como un almohadón de plumas por la ventana, sin embargo, aquí estás con un dolor en la baja espalda que te hacer arder por dentro, y que sin embargo, debido al calor del saco y a los tequilas ingeridos no te parece el maggiore dolore di questo cane mondo. Y sigue el peor día cuando te das cuenta que esa película es un fiasco, y lo peor, a tu familia le encanta y cada vez que intentas cambiar de canal se arrojan a ti como una parvada de arpías que intentan desgarrarte como a un Prometeo desesperado. Lo cual logra que te vayas al cuarto, para poco tiempo después regresar admitiendo que a ti también te ha picado el tábano de la duda y te gustaría ver en que termina la historia de ese personaje, que nunca se despeina que aunque se va a suicidar la cara nunca le cambia de color, que no tartamudea y que siempre tiene la frente libre del brillo del sudor. Sí, lo admites, te ha llegado a interesar en qué consiste el trauma de un personaje sin traumas, que se lanza a recoger el cuerpo de su padre, quien era un asesino criado en West point, lugar de donde expulsaron a Edgar Poe a punto de volverse loco por tanta demencia y estulticia, y que el padre del personaje aprovechó para apuntalar su vida profesional. Pues siempre es así, West point era el infierno para Poe, como ahora lo era para ti el ver una tropa de egresados de ese antro pernicioso. Sin embargo, no te podrás alejar de ahí pues la espalda te torturará en tu mesa de trabajo más que en cualquier otro lugar. Para después volver a recibir la llamada de la novia, que de nuevo te preguntará que con quién estás, que no se oye nada (lo cual se debía a la evidente negación de estar en la sala mientras se te plantea preguntas tan estúpidas) y aludes a que estás en tu cuarto solo contestando una llamada. Y así se va desgajando la noche y sus encantos. Hasta volver al alborada y renacer con la imagen de que todo será distinto, y te bañarás, y te prepararás para salir con fuerzas renovadas una vez más a la calle. Desayunarás en familia y saldrás, sin embargo, todo parecerá indicar que todo irá mejor, pero se te olvidará que es parte del peor día de tu vida, y las cosas se disfrazan, se travisten, eso es lo peor, que como el diablo hace siempre muy bien las cosas, fingirá que todo está perfecto, y tú –pobre inocente– llegarás a creerlo de nuevo. Así sucede. Leerás durante varias horas, harás notas y pensarás haber encontrado algo relevante en ese tomo (más ligero: 300 grms.) y te vas, comes un hamburguesa y te metes al lentobús para regresar a tu casa, ves la “Môme” (“La vida en rosa de Edith Piaf”) con tus papás, que te hacen sufrir la tortura de verla con doblaje. (Ja-Ja). Y ya estás de nuevo embadurnado en el sillón, escuchando un doblaje echo en Colombia que no capta el humor de Piaf y te hace sentir que estás viendo la vida de una de esas actrices colombianas que tienen más silicona en los senos que sesos en la cabeza. Y sí, sigues ahí, hasta que tú papá les pedirá que lo vayan a dejar al metro en el carro. Momento precioso para el diablo que siempre anda suelto. Bajas, pides al novio de la vecina que mueva su carro para sacar el tuyo del garage, lo hace hasta que por un momento, el muchacho entra en un colapso y se queda impávido, sin saber qué carajos hacer, te das cuenta que un pequeño retén, hecho con cemento y argamasa, le impide retroceder, y al brillante cuasipusinfector de ti se le ocurre cargar semejante mamotreto que al inicio se resiste pero que resolverás con la mejor de las maniobras: un jalón que lo lleva casi hasta el otro lado del acera. Malhadado momento. Se irán tu madre, tu padre y tú, y tu padre dirá que olvidó el celular y que bla-bla-blá-blá. Para ese momento ya traes en un jirón la espalda, ya no estás más que en fisuras.&lt;br /&gt;Lo dejarán, se regresarán a la casa, y de pronto, debido a un extraño efecto de las complicaciones: no te puedes mantener en pie ni un solo instante. El dolor es inconcebible, inenarrable. Justo abajo del cóccix, ahí, no a uno ni a dos dedos, sino a uno o dos milímetros, estás jodido. No te puedes agachar, girar; te ha cargado la mierda, sientes que tu espalda es un tazón de hojuelas desecas y cada fisura te provoca un dolor que te hace olvidar de tu mismo nombre. Lo que mejor alcanzas a hacer es a morderte los labios para no gritar y maldecir todos los pesos que has cargado durante toda tu vida. El peor día de tu vida apenas empieza, como diría Céline: ¡puta madre! Estás en la cama pero es como estar en el suelo, estás inmóvil, se te hace fácil y tomas un ejemplar de tu colección (también cuidada, ni un arruga) del Magazine Litteraire, la jalas con mucho cuidado pero con igual torpeza y se caen todas, el número sobre disputas filosóficas cae de punta y queda como un pene flácido y herido, la dedicada al nihilismo se deshoja inmediatamente, todo es un caos. Te quedarás con una en la mano que queda como una torre arraigada en la cama: “Las escrituras del yo, diario, autobiografía y ficción personal”. Intentas leer una entrevista a Phillippe Lejeune, cosa que te parece la peor de las burlas viendo tu estado, que si algo te hace sentir es decrépito. Pasarán las horas, no hallarás la manera de acomodarte, envidiarás a Artemio Cruz por dos cosas, la certeza de su muerte y la cómoda espera de ésta. Todo está silencioso, no hay más sonido que el grito de dolor que te repica en la cabeza. De pronto, suena el teléfono, está en la mesa donde está el estereo, te quieres levantar pero no puedes, arreas tu corporeidad calcárea. No deja de sonar, sabes que es tu novia, va a joder. Alcanzas el teléfono, le platicas todo mientras ella escucha expectante. Sabes que no te cree nada, siempre es así, que se vaya a la mierda, el dolor es peor con su contribución. Cuelgas. Te dejas caer de bruces sobre la cama, no es la gran cama, de eso te das cuenta en momentos como estos. Piensas, pensarás en todo lo que tenías que hacer mañana, la noche te parece que está en otra parte, el dolor se vuelve una molestia que sigue cualquier pensamiento. No tardará mucho para vuelva a sonar el teléfono, será ella de nuevo reclamándote que hayas cargado (follado) a alguien, niegas y, tal como debe ser, ella dice que mientes y que “no te hagas pendejo”. Cuelgas y quedas un poco aturdido de tanta estupidez. Tu mente es como tu espalda, el resto de una paliza a un montón de huesos. No eres ni el polvo del evangelio.&lt;br /&gt;&lt;script src="http://xyz.freeweblogger.com/counter/script.php?u=hombresdeagua1"&gt;&lt;/script&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-458705603155588556?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/458705603155588556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=458705603155588556' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/458705603155588556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/458705603155588556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/09/el-peor-da-de-tu-vida.html' title='El peor día de tu vida'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/SNgEaeh_VjI/AAAAAAAAAOk/trG1bp5g9ug/s72-c/huesos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-1137348877954692018</id><published>2008-09-07T17:11:00.000-07:00</published><updated>2008-09-07T17:38:55.289-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crítica'/><title type='text'>Jean-Paul Sartre de "viva voz" (Primera parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estos son unos fragmentos de la entrevista que concedió Jean-Paul Sartre meses después de que hubo rechazado el premio Nobel de Literatura, en 1964. Da respuesta a varias preguntas acerca de la relación que mantuvo con sus lectores. Una vez más, Sartre expone de manera lúcida sus conceptos. Es difícil explicar de mejor manera que la que él tuvo para sostener sus acciones. La claridad con que expresa los conceptos y categorías que formuló en su filosofía de la libertad es inmejorable.&lt;/div&gt;&lt;a href="http://xyz.freeweblogger.com/stats/h/hombresdeagua1/" target="_top"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-a9b04b1010d2db39" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v24.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3Da9b04b1010d2db39%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D81C9764BF13384CA0697462FE4FE7E74D52A73CB.653B161E9A101048FB820948F7DC15E293B6D200%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Da9b04b1010d2db39%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3Dnvx0CKcQi2MIrZN0SppNYgOzk6k&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v24.nonxt3.googlevideo.com/videoplayback?id%3Da9b04b1010d2db39%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1330392422%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D81C9764BF13384CA0697462FE4FE7E74D52A73CB.653B161E9A101048FB820948F7DC15E293B6D200%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Da9b04b1010d2db39%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3Dnvx0CKcQi2MIrZN0SppNYgOzk6k&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8987035448320441799-1137348877954692018?l=hombresdeagua1.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=a9b04b1010d2db39&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/feeds/1137348877954692018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8987035448320441799&amp;postID=1137348877954692018' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1137348877954692018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8987035448320441799/posts/default/1137348877954692018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hombresdeagua1.blogspot.com/2008/09/jean-paul-sartre-de-viva-voz-primera.html' title='Jean-Paul Sartre de &quot;viva voz&quot; (Primera parte)'/><author><name>Héctor Iván</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09981845638772068648</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/_B52Sg4Cam3w/StlAXZOGQlI/AAAAAAAAAg4/QWqzVq7dtAE/S220/Foto+10.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8987035448320441799.post-3132747295250215109</id><published>2008-09-05T09:54:00
